Mateo 8:14-16Al atardecer, le llevaron muchos
endemoniados, y con una sola palabra expulsó a los espíritus, y sanó a todos
los enfermos. Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta
Isaías: “Él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores.”
En
esa cultura “única”, era prohibido sanar en sábado, increíblemente, se podían
tomar medidas para impedir que el enfermo se pusiera peor, pero no para hacer
que sanara; la ley general era que los sábados se permitía dar atención
médica sólo a los que estuviesen en peligro de morir. Como era ilegal llevar
una carga en sábado y se entendía por carga, cualquier cosa que pesara más de
dos higos secos, entonces era ilegal cargar a una persona enferma, incluso, su
camilla.
Al
atardecer, cuando al ponerse el sol se marcaba el fin del día de reposo entonces, los habitantes de Capernaúm, ahora sí, La ley por encima de Jesús, se
movilizaron; necesitaban a Jesús tanto para ellos como para sus personas amadas, fueron y Le trajeron a muchos y con Su palabra echó fuera los
demonios y sanó a todos los enfermos.
Si
era enfermedad, ¡Él les curaba!, si era espiritual o relacionado con posesión demoníaca, ¡Él
les hacía libre!, dando evidencias
de Su deidad y autoridad, sin que quedara duda alguna; literalmente: ¡Jesús expulsó la enfermedad de Palestina!
Lo
más seguro es que ese atardecer estuvo muy saturado de trabajo, sin embargo, mira lo que Jesús hizo durante el día en la Sinagoga: liberó al hombre poseído por un demonio,
envió sanidad al siervo del centurión, predicó, enseñó, toleró a los
que insistentemente se oponían, sanó a la suegra de Pedro, y ahora la
multitud se aglomeraba a Su puerta, ¡rodeado
de la realidad de la necesidad humana!
Viendo
esto, el Espíritu Santo, trae a la mente de Mateo el versículo de Isaías 53 y
que nos confirma ahora, en el versículo 17, Jesús enfrentaría el
reino de las tinieblas y vencería sobre él, ¡enfrentaría la enfermedad y ésta
desaparecería!
Los
auténticos servidores de Cristo, a pesar del cansancio del trabajo diario, no deben
ignorar a las personas que llegan a su puerta para pedirle ayuda, aún cuando ha terminado el horario "de servicio". Además, lo
más maravilloso es que, encontrarán su cansancio refrescado y su propia
debilidad fortalecida en la satisfacción que da el prestar servicio a los demás
por causa de Cristo.
Mateo 25:40El Rey les
responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun
por el más pequeño, lo hicieron por mí”
Encontrarás que, conforme llegan las necesidades humanas, también te llegan
las fuerzas para ayudar, por amor a Cristo y a los suyos.
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Gálatas 3:23-24Antes de venir esta fe, la ley nos tenía presos, encerrados hasta que la
fe se revelara. Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos
a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe.
¡Qué buen
contraste entre estos dos Pactos: La ley y la fe! La persona, antes y después
de su conversión. Las consecuencias prácticas para quienes vivieron o viven bajo
la Ley, como quienes están bajo la gracia que es por la fe en Cristo Jesús.
Pablo emplea
dos figuras para representar La ley y su efecto sobre los incrédulos:
-Una cárcel: Antes que Dios relevase la
salvación en Cristo, todos los
hombres estaban en una prisión espiritual: Los judíos, porque habían recibido
escrita la ley de Dios y los gentiles porque la han recibido interna en la
conciencia, de tal manera que nadie tiene excusa, porque aún en el lugar más
recóndito del globo terráqueo y sin haber oído hablar del Dios verdadero,
siempre tendrán grabada en la conciencia Su ley y serán responsables de guardarla.
-Un guía: no era un maestro como tal, sino más
bien, un esclavo empleado por familias griegas y romanas cuyo deber era
supervisar a los hijos en ausencia de sus padres, llevarles y traerles de la
escuela, asegurarse que cumplieran sus responsabilidades y educarles en obediencia
a la autoridad; eran guías disciplinarios y estrictos que podían regañar y
castigar de ser necesario.
El
rol del guía no era permanente, es más, para el joven era motivo de alegría entrar
a la vida adulta, porque allí era librado de la supervisión del guía y cesaba
la rendición de cuentas. Alegría similar del que sale de la prisión para vivir en
libertad o del que sale de La ley para vivir en La gracia.
El perdón o
La gracia, carecen de significado cuando la persona no ha entendido que lleva una
vida pecaminosa; si no sabe que tiene que ser salvado de algo, no anhelará
salvación; ¡Si no le llevamos primero a la ley, no podrá apreciar el valor de
la gracia!
El método de
evangelismo, llamado por sus creadores: “Los 10 pasos del Maestro”, resulta ser buen generador de convicción porque, lleva a la persona frente a la ley para que
pueda caer en cuenta: ¡Necesito un Salvador! Ejemplo:
-¿Te consideras una buena persona?
-Sí, tal vez sí, o más o menos...
-¿Has oído hablar de los 10 Mandamientos?
-¡Claro que sí!
-¿Me recuerdas alguno?
-No mentir
-¿Has mentido por alguna cosilla, la más mínima
que sea?
-Bueno, pero ha sido sólo cosas sin
importancia… o que se olvidaron…
-Y mentir te hace un… ¿qué?
-Mentiroso…
-¿Recuerdas otro mandamiento?
-No matarás
-¿Tú sabías que la Escritura dice que odiar es
igual que matar, has odiado a alguien?
-Hummm… en alguna ocasión
-Si odiar es igual a matar, eso, ¿en qué te
convierte?...
Cuando
llevas a alguien a caer en cuenta de sus pecados, le estás llevando a
la ley, le estás poniendo frente a Moisés, para que pueda decirte, “tienes razón”
¡Éste es el
punto en que le generas la convicción de su necesidad de ser perdonado! Es
el momento propicio para que puedas hacer ver la magnificencia de nuestro
Salvador y el valor incalculable de Su
gracia.
No tiene
sentido predicar la gracia, sin antes predicar la ley, pues sin ésta, no se dará
cuenta que está bajo el yugo de la esclavitud del pecado, prisionero en su
celda espiritual; así le harás saber de qué le hace Jesús libre.
Juan 8:36Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.
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El Señor hubiese podido contestar: “Quien por Su voluntad creó todas las cosas y
las sostiene con Su palabra poderosa”
La autoridad
de Dios representa a Dios mismo, mientras que Sus obras muestran Su poder; sólo
Dios es autoridad en todo y toda autoridad ha sido instituida por Él.
El querubín protector se
convirtió en satanás cuando intentó sobrepasar La autoridad de Dios, convirtiéndose así, en su adversario; por tanto, los creyentes no debemos desobedecer a Dios, ni a Su autoridad delegada porque hacerlo, es un principio satánico.
Isaías 14:13-14Decías
en tu corazón: “Subiré hasta los cielos. ¡Levantaré mi trono por encima de las
estrellas de Dios! Gobernaré desde el extremo norte, en el monte de los dioses.
Subiré a la cresta de las más altas nubes, seré semejante al Altísimo.”
¡He aquí el
origen de la altivez del pecador! ¿Cómo se puede predicar a Cristo según el
principio de satanás? Puede que alguien esté con Cristo en la doctrina, pero
con satanás en los principios.
Romanos 2:21-22en
fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra
el robo, ¿robas? Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú
que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos?
Antes de saber
Quién era la autoridad, Pablo trató de destruir a la Iglesia pero, al
encontrarse con el Señor Jesús en su camino a Damasco, entendió: ¡Él es la
autoridad! Así fue que, este judío de pura cepa, descendiente de la tribu de
Benjamín y fariseo radical, pudo
llegar a someterse a todas las instrucciones de un desconocido hermanito a
quien se le menciona solo una vez en La Escritura, Ananías.
Ahora sí, la respuesta del Señor a la pregunta hecha por Pablo:
Hechos 9:5b-6–Yo
soy Jesús, a quien tú persigues –le contestó la voz-. Levántate y entra en la
ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer.
Dios reúne a Sus hijos bajo la autoridad que Él ha escogido; esa persona, en sí misma, no es la
autoridad; nadie puede hacerse autoridad, un oficial o un juez ejercen
autoridad y hacen cumplir la ley, pero ellos mismos no escriben esa ley; de
igual forma, los que han sido elegidos como autoridad, son representantes de la
autoridad de Dios.
Quien entiende el principio de
autoridad de Dios y la practica en su diario caminar, se hace representante adecuado para ejercer dicha autoridad, ya que al no ser ésta, parte del fruto
del Espíritu, es entregada por Dios a quien Él desea darla y en la medida
que Su soberanía lo decide.
¡Nadie es apto para ejercer
autoridad delegada por Dios si primero no ha aprendido a obedecer y honrar a su autoridad! sólo cuando se ha practicado, “hacer
caso”, se puede enseñar a otros a
obedecer, de lo contrario, se convertirá en alguien autoritario.
2 Corintios 10:8No me avergonzaré de
jactarme de nuestra autoridad más de la cuenta, autoridad que el Señor nos ha
dado para la edificación y no para la destrucción de ustedes.
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Muchas gracias por apoyarnos en la difusión del Evangelio.
1 Samuel 9:2Quis tenía un hijo llamado Saúl, que era buen mozo y apuesto como ningún
otro israelita, tan alto que los demás apenas le llegaban al hombro. En cierta
ocasión se extraviaron las burras de su padre Quis, y éste le dijo a Saúl: “Toma
a uno de los criados y ve a buscar las burras.”
No parece
que Saúl estuviera haciendo algo importante, ni siquiera sería echado de
menos en las labores de la finca puesto que estaba disponible para hacer
algún encargo; así como un trabajo o labor que no es de gran beneficio
para la comunidad o como los días que pasan sin que tengas grandes proezas que anotar en tu historia.
Saúl, en
compañía de su criado, cruzó la sierra de Efraín, pasó por la región de Salisá,
buscó por la región de Salín, también por el territorio de Benjamín, terminando
en el valle de Zuf y todo, ¡infructuosamente!
Regresar con las manos vacías luego de un árduo trabajo.
Por mera
casualidad, su acompañante, sabe de un hombre de Dios que puede ayudarle en esa búsqueda, en ese mucho hacer pero sin
resultados; pero ten en cuenta que, no son los pasos del criado sino la dirección de Dios,
la que conduce a Saúl, para que pueda oír lo que el profeta ha
escuchado de parte de Dios.
¿Es una pérdida
causada a propósito, por Dios? Mira que Saúl va al profeta sin dejar de pensar en otra cosa que no sean sus burras, solo está concentrado en su propia manera de vivir, sin embargo, suspira cuando escucha que Dios ya se ha encargó de que fueran
encontradas.
Así, Samuel, el profeta, le
brinda una atención especial, le da un
lugar de honor entre sus invitados que eran unos treinta; se
siente bien eso en la casa de Dios, la atención y la amabilidad, cuando apenas
se es un recién llegado, uno más que busca una solución de parte de Dios.
Una "ración
de alimento" reservada con anterioridad le es traída, así, ese
primer día “cenó en la casa de Dios, en presencia de Él”... además de estas dos atenciones, ¿Dios tiene preparado algo más?
1 Samuel 10:1Entonces Samuel tomó un frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Luego lo besó y le dijo: -¡Es el SEÑOR quien te ha ungido para que gobiernes a su pueblo!
¡Un nombramiento
de parte de Dios! tal vez, debido a su cara de asombro, el
profeta decide darle pruebas de su veracidad, y por supuesto ¡éstas se
cumplen! y en medio de ese cumplimiento, ¡el Espíritu del SEÑOR viene con poder
sobre Saúl y le hace profeta!
1 Samuel 10:9Cuando Saúl se dio vuelta para alejarse de Samuel, Dios le cambió el
corazón, y ese mismo día se cumplieron todas esas señales.
¿Qué le pasa a éste? Es la pregunta reiterativa
de tus familiares, amigos y vecinos, chocando con todo lo sucedido en tu encuentro
con Jesús, en ese toque poderoso del Espíritu de Dios y con todas las cosas que viste, escuchaste y que además, son verdad. ¿Por
qué solemos creer que la realidad que vivimos es
superior a lo que el hombre de Dios nos ha dicho?
La unción
que recibió fue dada en secreto por eso debía hacerse el nombramiento público y llegó el día...
1 Samuel 10:21b-22Entonces fueron a buscar a Saúl, pero no lo encontraron, de modo que
volvieron a consultar al SEÑOR –¿Ha venido aquí ese hombre? –Sí –respondió el
SEÑOR-, pero se ha escondido entre el equipaje. Fueron corriendo y lo sacaron
de allí. Y cuando Saúl se puso en medio de la gente, vieron que era tan alto
que nadie le llegaba al hombro.
Ahora que
tuvo oportunidad de volver a compartir con sus burras, ¿pensaría que todo fue
una emoción y que es mejor opción renunciar a ese “reino” y seguir en su día a día? o, ¿que aunque fue llamado, sino está allí para ser
nombrado, Dios desistirá y nombrará a cualquier otro en su lugar?
1 Pedro 2:9Pero
ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que
pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los
llamó de las tinieblas a su luz admirable
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Mateo 8:1-2Cuando
Jesús bajó de la ladera de la montaña, lo siguieron grandes multitudes. Un
hombre que tenía lepra se le acercó y se arrodilló delante de Él. –Señor, si
quieres, puedes limpiarme – le dijo.
Veamos primero a Jesús, Su
rostro refleja la misericordia que en Su corazón siente al ver la postración
del enfermo. Segundo, tenemos el leproso, rostro en tierra, en actitud de
adoración, su fe es la garantía de lo que espera y certeza de lo que pronto va
a ver y por último, la multitud, ¿quiénes son?
Tenemos
el grupo de apóstoles, que aún no estaba completo, el Señor apenas había hecho el llamamiento a los primeros, podemos
afirmar que por lo menos estaban Pedro, Andrés, Jacobo y Juan; también están personas del pueblo, hombres, mujeres, niños, y con ellos numerosos enfermos
que han traído hasta Jesús.
Junto
a todos éstos, vemos los miembros de las sectas contemporáneas del tiempo de
Jesús: saduceos, esenios, zelotes y los famosos fariseos vestidos con sus coloridos
trajes y sus elaborados sombreros, moviéndose en ese ámbito de religiosidad
ceremonial que les caracterizaba y haciéndose notar sobre el resto de la
multitud, manteniendo su superioridad, pues no se sentían, ni enfermos, ni
pecadores.
Para
la gran mayoría, este era un cuadro de enfermedad al
que, por su propio bien, debían mantenerse a cierta distancia. Así, vemos a Jesús, rodeado de una heterogénea multitud pero concentrado en los
humildes, los solitarios, los desamparados, los marginados, los estigmatizados,
lo vil y menospreciado, aquellos a los que nadie quiere acercarse.
Mateo 8:3Jesús extendió la mano y tocó al hombre…
¿Qué
hace Jesús? ¡Lo toca!¿Cuánto tiempo crees que ha pasado
desde la última vez que alguien tocó a este hombre, así, estando cubierto de
lepra y en su avanzada condición? Él se ha resignado a no ser escuchado, a ver
las personas correr asustadas a su paso, pero, a diferencia de los sacerdotes,
que no quieren contaminarse, Dios viene al mundo, para extender Su mano y tocar
a la humanidad y saciar nuestras necesidades físicas, afectivas y emocionales.
Este
hombre devastado física y moralmente, está esperando una respuesta, y siente
la mano del Señor sobre él, Jesús tocando a los inmundos, a los pecadores, a
los enfermos, a los olvidados, a los echados fuera, a los que han tenido
que huir, ¡Jesús le trata con amor y
dignidad en público!
Como el contacto humano es fundamental para el desarrollo emocional y afectivo, entonces,
la vida nueva de este hombre empieza ahora que es tocado por Jesús; ¡Ha estado
solo por años! ¿Recuerdas lo consolador de un abrazo en la tristeza? Como
instrumentos del amor de Dios puedes tocar, abrazar, infundir nuevo aliento a
personas dolidas, desilusionadas, abatidas, desconsoladas, ¡Él usará tus manos
y tus abrazos para llevar a otros Su amor!
Tocar
a un leproso era contaminarse, pero Jesús puede tocar la enfermedad, sin ser
afectado por ella, ¡Su autoridad sobre la enfermedad, sana y salva a todos los
que por Él son tocados! Fue a un hombre así al que Jesús tocó, para un fariseo
no habría una frase más ofensiva que la sencilla afirmación: Jesús extendió la mano y tocó al hombre.
Jesús
no necesitaba tocarle, ¿por qué lo hizo?
Marcos 1:41Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre,
diciéndole..
Mientras
el Señor ponía Su mano sobre Él, también le hablaba; quizá el leproso se
aborrecía a sí mismo, se odiaba por su enfermedad, se despreciaba, tal vez no podía perdonarse por su pasado. Sólo Jesús nos
sana hasta del desprecio propio, de la rabia consigo mismo, de la falta de amor
y de perdón sobre nosotros mismos.
La Ley prohibía tocar estas víctimas, más Jesús al tocarle,
demuestra su autoridad sobre la Ley, así como sobre la enfermedad; Su mano
poderosa restaurando el corazón del leproso y devolviéndole a una nueva vida.
Su diestra que te restaura, aún el pasado más adverso.
Juan 10:2Yo
les doy vida eterna, y nunca perecerá, ni nadie podrá arrebatármelas de la
mano.
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