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domingo, 1 de noviembre de 2020

LÁGRIMAS

¿Cómo reaccionas cuando ves llorar a alguien?

Porque muchos se sienten incómodos cuando ven lágrimas en los ojos de otra persona, no saben qué decir, ni están seguros de cómo reaccionar, quizá la frase inmediata sea: “Cálmate, no llores”

La verdad, es un misterio, esa extraña conexión entre las lágrimas y los sentimientos de dolor, de tristeza e incluso, de alegría; más lo cierto es que si alguien llora, por la razón que sea, necesita llorar con libertad.

Cómo tú ya lo sabes, llorar puede significar un gran alivio, en ocasiones, lo único que debes hacer cuando ves llorar a alguien, es tener cerca unos pañuelos de papel, abrazarle o tomarle de la mano y esperar que su sentimiento se desahogue a través de sus lágrimas, no tienes que decir nada.

Sonrisas, carcajadas, llanto, sollozos y lamentos, todas son demostraciones conmovedoras que forman parte de tu sensibilidad humana, no deben ser silenciadas, muy por el contrario, tanto en privado como en presencia de otras personas, son una saludable vía de salida a tus emociones.

Salmo 56:8 Toma en cuenta mis lamentos; registra mi llanto en tu libro. ¿Acaso no lo tienes anotado?

La soledad de una cueva, el miedo que se siente ante la persecución de los enemigos, el peligro de muerte, pueden ser verdaderamente intimidantes, tanto, hasta producir en David, la desestabilización emocional que manifestó en escandalosos lamentos.

Resulta un verdadero alivio, la opción que tienes tú, como creyente, de ir delante de Dios y derramar tu corazón de forma sincera y honesta, porque Él toma en cuenta todos tus sufrimientos, tu dolor, el abandono, la desilusión, la calumnia o la enfermedad o lo que quiera que sea que te haga estallar en lamentos o desahogarte en lágrimas.

A través de toda La Escritura, encuentras la idea de que El Dios de toda consolación, registra en Sus archivos celestiales, en “Su Libro de Memorias”, tus sentimientos de angustia como asuntos que necesitan de Su protección y Su intervención providencial.

Así que igual que David, puedes estar confiado, confiada, en que Dios se percata de tu entrar y tu salir, tu sentarte y levantarte, de cuando estás dentro del hogar o en el camino, el Señor está siempre pendiente de los que ama, ¡Claro que serás consolado y reivindicado, consolada y reivindicada! nada ha pasado desapercibido por el Dios que te ve.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní