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jueves, 19 de abril de 2018

¡JESUCRISTO SÍ VOLVERÁ!

Hoy hablaremos del regreso de nuestro amado Señor Jesucristo, porque ¡Jesucristo  sí volverá!


Hechos 1:11 –Galileos, ¿Qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse.

Este breve pasaje nos encara con dos de las realidades más difíciles de aceptar por muchos sectores de la humanidad:

1.     La Ascensión de Jesucristo:
Lucas da testimonio de ella, tanto en Hechos como en su Evangelio:

Lucas 24:50-52 Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo. Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, entonces, lo adoraron y luego regresaron a Jerusalén con gran alegría.

La Ascensión era absolutamente necesaria, debía haber un momento final en el que Jesús regresara a Su gloria; los cuarenta días de las apariciones después de la resurrección se habían cumplido, ese tiempo precioso no podía prolongarse indefinidamente, tenía que marcarse un final; habría sido muy ambiguo que las apariciones del Señor resucitado hubieran ido mermando paulatinamente, sin saber cuándo terminaban.

Así como Jesús había entrado en el mundo en un momento específico, también debía salir en un momento determinado, que obviamente, ya estaba marcado en los designios del Padre.

2.     Nos anuncia Su Segunda Venida:

Lucas 21:27-28 Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gran gloria. Cuando comiencen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención.

Uno de los siete propósitos de la Segunda Venida del Señor, será glorificar a los creyentes:

Colosenses 3:4 Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.

¡Cristo, nuestra vida! Para muchos, su vida es la música o el deporte o el trabajo u otro ser humano; para los creyentes, nuestra vida es Cristo y todo en nosotros gira alrededor de Él; de manera similar, uno de los grandes propósitos de Cristo somos nosotros, los Suyos. En este tiempo de separación, desde el día de Su partida, nos ha preparado una vivienda, construida con materiales celestiales y en la ciudad celestial.

Quien haya puesto su fe en cualquier otra persona, idea, asunto o cosa, se encontrará con la tremenda sorpresa que sólo en Jesús hay vida eterna, que sólo Él podía preparar un lugar celestial en la casa del Padre y que no existía ningún otro intermediario entre el Padre y los seres humanos, sólo Él, Jesucristo.

Hoy el mundo puede mofarse de estas verdades bíblicas, grande y eterno será su sufrimiento cuando comprendan la verdad de La Escritura.

2 Pedro 3:3-10 Ante todo, deben saber que en los últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará: “¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación. Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua. Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado. Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní