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martes, 15 de mayo de 2018

LA SOLEDAD DEL LIDERAZGO

Hechos 5:12-13 Por medio de los apóstoles ocurrían muchas señales y prodigios entre el pueblo; y todos los creyentes se reunían de común acuerdo en el Pórtico de Salomón. Nadie entre el pueblo se atrevía a juntarse con ellos, aunque los elogiaban.


El liderazgo incluye un alto grado de soledad y una cruda realidad de abandono. Entre más exitoso sea un ministerio, los desplazamientos, el continuo darse por completo a las personas, las charlas, los talleres, la enseñanza, las conferencias y, aunque todo esto le dé un lugar entre la gente, siempre traerá consigo el sinsabor del aislamiento.

¿Puede un líder rodeado por una multitud, sentir soledad en lo íntimo de su ser? ¿Es posible que las personas, a pesar de amarle, le aíslen? Sí, claro que sí; el liderazgo es siempre un camino en solitario.

Aunque la soledad escogida y propositiva siempre es buena y además necesaria, cuando ocurre aislamiento producido por la falta de apoyo, la lucha contra las circunstancias, los choques con el equipo, el olvido de los seguidores, la presión de la oposición, las fallas de la propia personalidad del líder; pueden convertirse en graves trampas emocionales.

Mateo 20:31 –Esta misma noche –les dijo– todos ustedes me abandonarán, porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”

El equipo de colaboradores generalmente trae consigo aportes valiosos para la misión del líder, pero siempre existe la excepción a la regla, pueden surgir de entre ellos mismos personas con gran capacidad para dañar una organización o un ministerio, incluso, al propio líder. Entre otras razones, muchos colaboradores solo quieren protagonismo o ascender, sin importar sobre quién lo hagan.

Ya sea que un líder llegue a la cima del éxito o al lugar del fracaso, ambos son estados que pueden aislar; por tanto, el líder debe buscar las herramientas que le ayuden a no caminar en soledad:

El núcleo familiar y el entorno íntimo, constituyen el apoyo fundamental de un líder; aunque en algunos casos, puede ser también el talón de Aquiles a muchos hombres y mujeres dedicados a tareas de liderazgo. ¿Cómo es la relación del líder con su esposa o esposo? ¿Cómo es su relación con sus hijos? Básicamente, el soporte familiar puede proyectar un liderazgo a la cúspide del éxito o cortarle las alas para llevarle a un vuelo en picada.

Las relaciones con otros líderes, de la misma o de áreas diferentes, puede hacer grandes aportes a la motivación y ampliación de la visión del líder; siempre es gratificante ver las situaciones a través de los ojos de otros líderes exitosos, que refrescan con sus testimonios y logros, la propia promoción del liderazgo.

Tener un mentor o maestro compañero, es importante para sostenerse aun cuando familiar o socialmente las cosas se pongan difíciles, alguien que pueda orientarle para lidiar con muchas situaciones no gratificantes.

2 Timoteo 4:17-18a Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por medio de mí se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial.

Siempre, siempre, ¡el recurso inefable es nuestro Dios! en todo tiempo, Su compañerismo perfecto, sustenta alivio tanto en soledad como en compañía para que, -aun cuando la misión sea influenciada por el afecto humano-, no dependa sino únicamente de Él.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní