Hechos 5:12-13 Por medio de los apóstoles ocurrían muchas señales y
prodigios entre el pueblo; y todos los creyentes se reunían de común acuerdo en
el Pórtico de Salomón. Nadie entre el pueblo se atrevía a juntarse con ellos, aunque
los elogiaban.
El liderazgo
incluye un alto grado de soledad y una cruda realidad de abandono. Entre más
exitoso sea un ministerio, los desplazamientos, el continuo darse por
completo a las personas, las charlas, los talleres, la enseñanza, las
conferencias y, aunque todo esto le dé un lugar entre la gente, siempre traerá
consigo el sinsabor del aislamiento.
¿Puede un
líder rodeado por una multitud, sentir soledad en lo íntimo de su ser? ¿Es
posible que las personas, a pesar de amarle, le aíslen? Sí, claro que sí; el
liderazgo es siempre un camino en solitario.
Aunque la
soledad escogida y propositiva siempre es buena y además necesaria, cuando ocurre aislamiento producido por la falta de apoyo, la lucha contra las
circunstancias, los choques con el equipo, el olvido de los seguidores, la
presión de la oposición, las fallas de la propia personalidad del líder; pueden
convertirse en graves trampas emocionales.
Mateo 20:31 –Esta misma noche –les dijo– todos ustedes me abandonarán,
porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”
El equipo de
colaboradores generalmente trae consigo aportes valiosos para la misión del
líder, pero siempre existe la excepción a la regla, pueden surgir de entre
ellos mismos personas con gran capacidad para dañar una organización o un
ministerio, incluso, al propio líder. Entre otras razones, muchos colaboradores
solo quieren protagonismo o ascender, sin importar sobre quién lo hagan.
Ya sea que
un líder llegue a la cima del éxito o al lugar del fracaso, ambos son estados
que pueden aislar; por tanto, el líder debe buscar las herramientas que le
ayuden a no caminar en soledad:
El núcleo
familiar y el entorno íntimo, constituyen el apoyo fundamental de un líder; aunque en algunos casos, puede
ser también el talón de Aquiles a muchos hombres y mujeres dedicados a tareas
de liderazgo. ¿Cómo es la relación del líder con su esposa o esposo? ¿Cómo es su relación con sus hijos? Básicamente, el soporte familiar puede
proyectar un liderazgo a la cúspide del éxito o cortarle las alas para llevarle a un vuelo en picada.
Las relaciones
con otros líderes, de la misma o de áreas diferentes, puede hacer grandes
aportes a la motivación y ampliación de la visión del líder; siempre es
gratificante ver las situaciones a través de los ojos de otros líderes exitosos, que
refrescan con sus testimonios y logros, la propia promoción del liderazgo.
Tener un
mentor o maestro compañero, es importante para sostenerse aun cuando familiar o
socialmente las cosas se pongan difíciles, alguien que pueda orientarle para
lidiar con muchas situaciones no gratificantes.
2 Timoteo 4:17-18a Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que
por medio de mí se llevara a cabo la predicación del mensaje y lo oyeran todos
los paganos. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal
y me preservará para su reino celestial.
Siempre, siempre, ¡el recurso inefable es
nuestro Dios! en todo tiempo, Su compañerismo perfecto, sustenta alivio tanto en
soledad como en compañía para que, -aun cuando la misión sea influenciada por
el afecto humano-, no dependa sino únicamente de Él.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

