Juan 11:43-44 Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas: -Lázaro, sal
fuera! el muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro
cubierto con un sudario. –Quítenle las vendas y dejen que se vaya –les dijo
Jesús.
¡Es alucinante imaginarse aquel hombre vendado saliendo de la tumba!
Piensa en una
tumba en Palestina, debió ser una cueva natural o un hueco hecho en la roca. Tendría unos dos metros de largo, dos y medio de ancho y un poco más de alto; el cuerpo se envolvía en una mortaja, pero los brazos y las piernas se
cubrían aparte con vendas y la cabeza también se cubría por separado.
La tumba no tenía puerta, sino que delante de la entrada había una hendidura
por la que se deslizaba una piedra grande para sellarla.
Jesús da tres órdenes, la
primera: Juan 11:39a –Quiten la piedra-ordenó Jesús… Y entonces ¡la piedra fue quitada!
Una segunda orden: –¡Lázaro, sal fuera! Jesús dio la orden que ni siquiera la muerte podía resistir; La voz de Jesús atravesó la estancia, las
vendas, el cuerpo sin vida y putrefacto, infundiéndole una nueva vida y Lázaro
salió del sepulcro envuelto como una momia.
Una tercera orden: –Quítenle las vendas
y dejen que se vaya–
Todos los obedientes a las
órdenes de Jesús se disponen inmediatamente a ejecutar la orden: ¡las vendas
son quitadas! Si bien el Espíritu Santo es Quien realiza la obra transformadora
en cada persona que es traída a nueva vida, Jesús ha decidido enviar a otros
creyentes para ayudar a que los viejos conceptos sean desarraigados,
desaprendidos y abandonados.
Es muy importante un entorno
propicio para el correcto desarrollo del nuevo creyente: personas obedientes a
la Palabra, de buen testimonio delante de Dios, delante de los hermanos y también, delante de los que no pertenecen a la
Iglesia:
1 Timoteo 3:7 Se requiere además que hablen bien de él los que no
pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del
diablo.
Si eres un nuevo creyente, júntate
a un entorno compuesto por hermanos de testimonio correcto y transparente, a fin
de aprovechar bien el tiempo absorbiendo de ellos la sana doctrina; personas que
acrecienten tu fe en Cristo y tu obediencia a La Escritura, personas con
identidad cristiana que estén convencidas del amor de Dios por ellas y su valía
en Él; personas útiles en la Iglesia local, que tienen el servicio en alta
estima y lo disfrutan tanto, en su hogar, como en la Congregación y fuera de
ella.
Y si eres alguien que lleva algún
tiempo en el Evangelio, ten presente, que tú formas parte de ese entorno
adecuado al que el Señor Jesús quiere encomendar a los recién convertidos
para que las vendas les sean quitadas y puedan moverse libres de toda atadura.
La columna vertebral de la
identidad cristiana es considerarnos competentes en el poder del Espíritu
Santo; no escudriñamos La Escritura para convertirnos en alguien, sino que las leemos
para conocer a Aquel que ya nos hizo alguien.
2 Corintios 3:17 Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el
Espíritu del Señor, allí hay libertad.
¿Deseas apoyarnos financieramente?
Puedes ofrendar con este enlace o el QR desde Nequi:
Amanece en Getsemaní

