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lunes, 16 de noviembre de 2020

PROACTIVO

¿Recuerdas la norma de oro que aplica en las relaciones humanas?


En 1856 el barco americano “Frost”, procedente de Manila, llegó a Guam. Antes que desembarcaran los pasajeros, las autoridades sanitarias de la isla, pidieron al gobernador que les ordenara una cuarentena de al menos tres días, pues se había sabido que el día anterior habían arrojado al mar, el cadáver de un joven que había fallecido de viruela.

Sin embargo, un ciudadano importante e influyente insistió en desembarcar junto con su criado, ¡hizo caso omiso de la norma! su criado fue el primero de 3644 personas que fallecieron a causa de la epidemia de viruela que se desató; luego de ese criado, murió el 43 por ciento de la población isleña.

Las consecuencias de una acción irresponsable pueden ser muy graves y su repercusión puede durar por muchísimo tiempo.

Mateo 7:12 Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.

Ésta es, probablemente, la frase más recordada de todas las que dijera Jesús, la “Regla de oro” en cuanto a las relaciones interpersonales.

Antes que el Señor Jesucristo la dijera aquí, culminando el Sermón del Monte, ya existían varias versiones de esta norma, principalmente entre el pueblo judío, pero en todos los casos se enunciaba de forma negativa: “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”

Jesús aplicó esta norma de conducta de forma afirmativa:  traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes; Jesús enriqueció este significado, porque mira que cuando te da esta norma en sentido positivo, te está diciendo que debes actuar proactivamente, tomando la iniciativa y anticipándote a las necesidades de los demás, trayendo soluciones.

Pero esto sólo es posible si has sido perfeccionado en la ley del amor, mira que es fácil no hacer daño a otros, respetar sus principios o sus sentimientos, pero mucho más difícil, buscar el bienestar ajeno, promover la ayuda, la solidaridad, la amabilidad que, sin duda, tú también quisieras recibir.

Por ejemplo, si tienes un coche, la norma en negativo, te obliga a conducirlo de forma que no seas un peligro para los demás; pero no te puede obligar a llevar a un peatón cansado.

Está claro que esto te complica la vida, creemos que hacemos bastante bien con no hacer mal a nadie, pero según Jesús, no se trata solo de no hacer mal, sino que una y otra vez, tendrás que dejar lo que estés haciendo para ayudar voluntariamente a otra persona.

¡Así que éste es el principio que debes aplicar en casa, en el trabajo, en el autobús, en la calle, en el mercado, en todas partes!


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní