Se
sabe de una ocasión en que todo un pueblo, estuvo mirando durante tres días, al
caudaloso y desbordado Río Jordán, enfrentado a la realidad de que… ¡No
podían cruzarlo!
“La
necesidad extrema del hombre es la oportunidad de Dios” –
Arthur Pink–
Josué 3:3 Cuando vean el arca del pacto del SEÑOR su
Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y
pónganse en marcha detrás de ella.
Josué,
el recién nombrado líder para la tierra prometida, tenía dos opciones, si
optaba por la primera, ir al Norte, se enfrentaría a la coalición de los reinos
del norte y si optaba por la segunda, a la coalición de los reinos del sur,
cómo verás, Dios no eligió ninguna de esas dos opciones.
El
contexto revela que Josué no tenía ni idea de cómo atravesar el amenazante río,
pero es notable que, no oró para que el cauce disminuyera, no rogó por una
ruta diferente ni suplicó porque el obstáculo le fuera quitado y, sin embargo,
se alistó cerca de la orilla, junto con su pueblo, acaso… ¿Recordaba el cruce
del Mar Rojo?
Aunque
fuese tan firme la fe de Josué, no podemos negar el miedo que sentimos frente a
obstáculos tan amenazantes, lo que sí sabía Josué es que, Aquel que le había
ordenado guiar a Israel, abriría un camino para cruzar y tomar posesión de la
tierra prometida.
Nota
que dice: Cuando vean
el arca del pacto del SEÑOR, la palabra recurrente en esta porción es Arca,
entonces no se trata de que el pueblo fije sus ojos en Josué, sino en el Arca, no en el firme liderazgo de Josué ni los valientes guerreros, sino en
"el Soberano de toda la tierra"
Josué 3:11 El arca del pacto, que pertenece al Soberano
de toda la tierra, cruzará el Jordán al frente de ustedes.
¡Dios mismo daría un camino! ¡Avanzar! ¡No centrarse en el rugiente río sino en la guía de
Dios!
Israel
vería que no eran ellos quienes protegían el Arca, sino que, le debían a ella, toda
su protección.
Hebreos 12:2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y
perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la
cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a
la derecha del trono de Dios.
¿Puedes
ver, el poder soberano y la provisión divina, íntimamente ligados a nuestra
responsabilidad de obedecer y seguir Su guía?
Vencer
los obstáculos es una acción física que empieza con un paso espiritual
de fe y confianza en el poder soberano de Dios para abrirte el camino, así que... ¡Adelante!
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní
