Te has preguntado, ¿cómo es el amor de Dios?
En clase
de Iglesia Infantil, una maestra les hizo esta misma pregunta a sus niños y uno
de ellos contestó: –El amor de Dios es muy grande, hasta el Cielo; enseguida
una niña añadió, –¡hasta el infinito! Mientras todos los demás seguían afirmando
–Sí, es muy grande, muy grande.
La
maestra insistió: Grande, infinito, ¿cómo es el amor de Dios? Después de un
largo silencio, otra niña levantó la mano y dijo: –Mi abuelita me explicó que el amor de Dios
es como el azúcar en mi leche; tú no ves el azúcar cuando se ha disuelto, pero
cuando tomas la leche, es dulce; el amor de Dios es igual, y si Dios no está en
tu vida, ¡nada tiene sabor!
¡Excelente!
sonrió la maestra, es la explicación más práctica que he escuchado, el amor de Dios
es tu azúcar y todos los días está endulzando tu vida.
Efesios
3:18b Cuán ancho y largo, alto y profundo
es el amor de Cristo.
¡Todos los niños tenían razón! El
amor de Dios es grande, muy grande, infinito y lo llena todo.
Mira hacia el Cielo inmenso; ahora
al horizonte que encuentras a tu derecha, ahora a tu izquierda; piensa en la
profundidad de la tierra, más abajo de los mares que se encuentran bajo tus pies;
todo está lleno de Su amor, esa es la magnitud, tan inmenso como todo esto.
¿El ancho del amor de Dios
podría medirse? Podría ser… Dios dice “Con cuerdas de ternura, con lazos de
amor” Sí, Sus brazos abiertos desde la Cruz incluyen a todas las personas, de toda
raza, lengua y nación, Su aceptación amorosa pues ninguno que se acerque a Él
será rechazado.
¿En su
longitud? Se trata de eternidad, ¿recuerdas? –“con amor eterno te ha amado” Desde
la eternidad pasada hasta la eternidad futura, desde antes de la fundación del
mundo y por siempre y para siempre con Él.
¿En su
altura? Aún en el ambiente celestial, todos los que habitan con Dios, pueden sentir
como Él sigue amando a la humanidad entera; por eso es que hacen fiesta cada
vez que un pecador se convierte o cada vez que un hijo perdido regresa al hogar;
Su corazón se alegra y Su amor envuelve a todos los que van por el
camino hacia el Cielo.
¿En su
profundidad? Pasó por el dolor de la cruz, por la experiencia de la muerte, descendió
hasta las profundidades para alcanzar a los espíritus encarcelados y continúa
alcanzando a quienes están extraviados por malos caminos. El amor de Cristo se
extiende hasta lo más bajo y vil de la depravación humana para poder redimirles,
así, el amor de Cristo puede alcanzar a cualquier persona, en cualquier pecado
en el que se encuentre.
Sabes, nadie
queda excluido del amor de Cristo, porque ningún lugar está fuera de Su alcance.
Si tú puedes
comprender el tamaño de Su amor por ti… podrás recibirlo en plenitud.
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