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lunes, 19 de mayo de 2025

CORRIENTES TÉRMICAS

Hoy hablaremos sobre “hábitos de vuelo”, porque siempre hay algo más alto que alcanzar.

Las águilas usan para impulsar su vuelo, lo que se llaman “térmicas”, corrientes de aire cálido y ascendente que les ayuda a planear y conservar su energía mientras vuelan. Cuando recorren largas distancias, se ponen sobre una corriente térmica y después se deslizan hacia abajo para atrapar la siguiente y continúan repitiendo el proceso.

Usa lo que Dios ya ha puesto en tu entorno, las corrientes térmicas que te ayudarán a planear y conservar tu energía.

Isaías 40:31 Pero los que confían en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.

Mira que no se trata de demostrarle a Dios lo fuerte que tú eres y pedirle que te dé un poco más, no; solo admite que no tienes la fuerza necesaria, reconoce que necesitas la fuerza que solo Él puede darte y, esperar por esa fuerza es más que pasar tiempo, es confiar en la Promesa del Señor. En hebreo, esta palabra conlleva un sentido de expectativa esperanzadora.

Los israelitas que recibieron por primera vez esta promesa, más que cansados, estaban agotados por las dificultades, llevaban varias décadas exiliados en Babilonia; este cansancio estaba acompañado de pensamientos desesperados, pensaban que Dios no podía ayudarlos o que no Le importaba mucho su situación. No solo estaban débiles del cuerpo, sino también en su espíritu. ¿Cómo podrían seguir soportando esas duras circunstancias?

El cansancio se convierte en una actitud emocionalmente negativa, lo que hasta aquel momento tenía sentido o valor, luego deja de tenerlo. La falta de ganas para hacer las cosas, la dificultad para concentrarse, la pérdida de enfoque, desembocan en una apatía tal que nos infunde un sentimiento de desinterés, en algunos casos, irritabilidad.

¡Claro que la fatiga y el agotamiento son impedimentos que suelen interrumpirnos!

El gran énfasis aquí está en el Señor y segundo, en el grupo de personas, "los que esperan en Él", Son los que no confían en sí mismos, ni en sus propiedades, ni en dioses, ídolos, gobernantes o poderosos de la tierra. Su fe y confianza tienen un destino seguro: en el Señor, el Dios eterno, porque creer en Dios marca una tremenda diferencia en tu vida.

Una comprensión adecuada de la intervención de Dios, solamente se obtiene conociendo Sus pensamientos, Sus caminos y Sus promesas. Los que esperan en Dios viven con la firme esperanza de que el Señor establecerá Su reino; cuando llegue el momento, Dios se enfrentará al mal. Tal Promesa da nuevas fuerzas para levantarse y proseguir adelante con vigor.

El principio es que los creyentes que tienen paciencia y oran, son bendecidos por Dios con fortaleza en medio de sus tribulaciones. El señor también espera que tú  seas paciente y que esperes anhelante Su venida gloriosa, hasta el final, para llevar a cabo todo cumplimiento.


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Amanece en Getsemaní

HUMILDAD vs. ABUNDANCIA

¿Es verdad que la humildad se pelea con la abundancia?

Filipenses 4:12 Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez.

Ninguna situación es miserable, a menos, que así la consideres; tu forma de reaccionar ante las circunstancias, siempre es más importante que los hechos en sí.

Por el instinto de conservación con que fuimos creados, es apenas natural querer abandonar o resistirse a aceptar situaciones que resulten amenazadoras para nuestro bienestar o carentes de todo lo necesario.

En muchas ocasiones, hemos llegado a dichas circunstancias como consecuencia de nuestras propias elecciones; otras veces, es Dios mismo quien nos ha situado en dicho momento para un propósito específico. De todas formas, una actitud de contentamiento frente a la situación, hará que podamos asimilarla serenamente y afirmar nuestro carácter cristiano.

Contentamiento significa, “tener suficiencia en uno mismo”. Es la misma palabra que traduce “lo suficiente” Indica que tu gozo no depende de persona, cosa o circunstancia externa, porque la dependencia de Cristo es lo que sacia todo. Mira que el poder de Pablo para vivir y ministrar, en medio de toda circunstancia, provenía de su continua comunión con Cristo.

¡Vivir en contentamiento es una elección que trae consigo una actitud de agradecimiento!

Tener la prosperidad como único objetivo a lograr, puede convertirse en la fuente de tu descontento. Debemos tener la correcta actitud frente a los bienes materiales y su administración.

No es un estado de estoicismo, la diferencia entre los estoicos y Pablo era que lo estoicos decían: “Aprenderé a ser autosuficiente mediante un acto de mi propia voluntad” mientras que Pablo decía: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Para los estoicos, la autosuficiencia es un logro humano, para el creyente es un don divino. El estoico es autosuficiente, nosotros somos Dios-suficiente. El estoicismo fracasa porque es humano, el cristianismo triunfa porque está enraizado en lo divino.

Ciertamente la riqueza no es pecado, muy por el contrario, es el deseo de Dios prosperarnos en todas nuestras áreas tal y como lo hizo con los patriarcas.

La riqueza debe ser usada para la gloria de Dios, como un mecanismo de protección, porque el dinero es el mayor potencial para reemplazar a Dios en tu vida. Mira que más y más personas se alejan porque aman más al materialismo que al Señor que bendice hasta que sobreabunde.

Cuando Jesús es tu Señor, el dinero te sirve, pero si el dinero es tu señor, te conviertes en su esclavo. Esta es la razón por la que Jesús habló más acerca de dinero que del Cielo o el infierno.

Lucas 16:11 Por eso, si ustedes no han sido honrados en el uso de las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas?


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


CONTRA VIENTO Y MAREA

Lucas 8:15 Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.  

El comentarista, William Barclay, afirma que esta parábola es, una advertencia contra la desesperación, ¿por qué?

Porque en el caso de Jesús, Él fue expulsado de las sinagogas; los escribas, fariseos y los líderes religiosos estaban en su contra , es decir, la gente importante, ¡todos eran sus enemigos! Era inevitable que los discípulos se desanimaran, entonces, Jesús dirige la parábola hacia ellos, como diciéndoles:

Todos los campesinos saben que una parte de su semilla se perderá, no toda crecerá y dará fruto.”

Sin embargo, el campesino no por eso deja de sembrar, él sabe que, a pesar de todo, la cosecha vendrá. quizá Jesús dijera: “Sé que tenemos enemigos, necesidades, obstáculos, que también somos susceptibles de desánimo, pero, no desesperen, la cosecha vendrá”

Mira que, no porque continuamente surjan situaciones, porque ignoren nuestros dichos o porque sorpresivamente rompan los acuerdos que ya se habían hecho, todo eso no quiere decir que “nuestro caso es imposible” no… llegará el día de la cosecha, también para tu casa, para tu hogar, para los tuyos.

Gálatas 6:9 No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.

Perseverar, está formada por el prefijo per, que significa: “a través” y severus, que significa “grave”. Así que, podemos deducir: “continuar a pesar de atravesar algo grave” ¡Continúa insistiendo a través de algo preocupante, angustiante o doloroso!

La perseverancia, es más, pero mucho más importante que el talento, la perseverancia es una forma de vida, lo que comúnmente llamamos: capacidad de lucha, “seguir a pesar de…” “avanzar bajo circunstancias difíciles”. Y mejor aún, la perseverancia es algo que todos podemos adquirir y ejercitar.

Puede que tu paso sea lento mientras perseveras, lo fundamental es que no te detengas, que continúes contra viento y marea. Lo importante no son las veces que gritas, que te exasperas, lo definitivo es que permanezcas firme, de manera ininterrumpida y a pesar de todo.

Juan 15:4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

 


miércoles, 14 de mayo de 2025

¿FAVOR O RESPONSABILIDAD?


En una noche de una tormenta torrencial, un conductor aceleraba su auto sobre la avenida. De repente, como surgiendo del mal tiempo, un hombre agitaba sus brazos, haciéndole todas las señales para que se detuviera; pero el conductor, temeroso de que se tratase de una emboscada, continúo acelerando. Increíblemente, el hombre empapado en medio del aguacero, no sólo agitaba sus brazos, también saltaba y parecía gritarle; el conductor queriendo hacer caso omiso del hombre, aceleró aún más, y cuando faltaban apenas unos metros para atropellarle, frenó.  

Muy disgustado bajó su ventanilla y con energía le reclamó: ¿está loco? ¿Qué es lo que está haciendo? ¡Por poco me hace atropellarlo!

La respuesta fue todavía más increíble: “Señor, el siguiente puente, más adelante, a 100 m., acaba de desplomarse. Quienes iban delante de mí, cayeron; yo pude verlos a tiempo y salvarme, estoy tratando de advertir a los que vienen detrás”

¿Sabes que, en las manos de este hombre empapado, estaba la vida del conductor que se acercaba? Entonces pregunto, ¿es esto un favor o una acción responsable?

Ezequiel 3:18-19 Si tú no le hablas al malvado ni le haces ver su mala conducta, para que siga viviendo, ese malvado morirá por causa de su pecado, pero yo te pediré cuentas de su muerte. En cambio, si tú se lo adviertes, y él no se arrepiente de su maldad ni de su mala conducta, morirá por causa de su pecado, pero tú habrás salvado tu vida. 

Si Ezequiel, el profeta, no advirtiera del peligro de condenación al malvado, al que está haciendo las cosas mal, éste moriría; así que podemos decir que, la vida de este hombre estaría en las manos del profeta, entonces, es cuestión de responsabilidad advertir del peligro, amonestar por la mala conducta, en ello se enfocó el Ministerio de Ezequiel, en advertir sobre la responsabilidad individual.

La obediencia o desobediencia a la Escritura, es una cuestión de vida o muerte, además, de una decisión netamente personal. Ninguno debe suponer que la ignorancia, así ésta se deba a la negligencia de los predicadores, le será una excusa para librarle del castigo divino.

Sin embargo, el profeta que es negligente en su deber de proclamar el mensaje que amonesta y advierte, a los ojos de Dios se convierte en homicida tan pronto esa persona muere, así que es seria la responsabilidad de quién proclama la Palabra de Dios.

Ahora, tú tendrías tus propios motivos para amonestar al pueblo, ¿verdad? pero es amonestar de parte de Dios, ser sólo, Su portavoz.

También es bueno aclarar, si predicas o enseñas, que no serás responsable del pecado de los demás, sino de no advertirles para que se arrepientan y corrijan la conducta. Mira que muchas veces, por temor o no queriendo incomodar a los recién llegados, obviamos verdades, nos quedamos callados, más según la asignación divina, tu trabajo ministerial consiste en el dulce privilegio de predicar o enseñar la Escritura con responsabilidad y cada quien podrá decidir si aplica o no, las verdades expuestas. Lo cierto es que...

La conversión de otros depende de tu fidelidad al predicar el Evangelio.


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Amanece en Getsemaní

lunes, 12 de mayo de 2025

“GETSEMANÍ”

Lucas 22:39 Jesús salió de la ciudad y, como de costumbre, se dirigió al monte de los Olivos, y sus discípulos lo siguieron.

Jerusalén estaba situada en la cima de una montaña, no había en ella, lugar para espacios abiertos, ni jardines de tamaño considerable, todos los metros cuadrados eran valiosos para la construcción, precisamente por ello, los ciudadanos ricos tenían sus jardines privados en las laderas del Monte de los Olivos.

Este monte tiene el privilegio de brindar la mejor vista panorámica hacia Jerusalén, La Escritura nos permite imaginar que muchas veces, Jesús debió quedarse mirando hacia la ciudad mientras anhelaba que fuera sensible a Su amor perdonador, pero no fue así.

¿Sabes de los amigos anónimos que tuvo Jesús en Sus últimos días? Aquel que le prestó el asno que nadie había montado para hacer Su entrada en Jerusalén; el que le prestó el aposento alto en el que celebró la Última Cena; también aquel que fue a reclamar Su cuerpo luego de morir y le dio sepultura en una tumba de su propiedad, y ahora, tenemos al que le prestó su huerto en el monte de los olivos y entonces, Jesús podía entrar en él, cada vez que quisiera. En ese desierto de odio, todavía había oasis de amor y de servicio para el Señor.

Los israelíes, con su profundo sentido histórico, han conservado un Olivo de más dos mil años de edad. Quienes han tenido la fortuna de visitarlo dicen que, a cierta distancia, junto al cerco protector del milenario árbol, hay una especie de experiencia mística que ocasiona sollozos y lágrimas, al pensar que ese viejo olivo fue un testigo vegetal, inconsciente pero real, del sufrimiento de nuestro Redentor en la noche de Su agonía. 

El fruto del olivo son las aceitunas, y las aceitunas producen el preciado aceite de olivas, que no sólo tiene tan excelentes efectos sobre la salud, sino que es un rico simbolismo espiritual para judíos y cristianos.

¿De qué es símbolo? ¡Del Espíritu Santo! ¡El Divino productor del aceite de la unción! No es una casualidad que los olivos estén allí en ese lugar de oración de Jesús, como si fuesen la representación gráfica de La presencia del E.S. en medio de Su oración.

En Levítico, cada mañana el sacerdote ponía más leña sobre el altar, a fin de que siempre estuviese el fuego encendido. Así, Nuestro Gran Sumo sacerdote, fluye en el fuego del Espíritu, en los amaneceres en Getsemaní, saturándose de la Presencia del Padre, te diré… que La Presencia del E. S. en la oración, es indispensable.

¿Sabes que cuando Jesús regrese, pondrá su pie nuevamente en el Monte de los Olivos, en Getsemaní?

Zacarías 14:4 “En aquel día pondrá el SEÑOR sus pies en el monte de los Olivos, que se encuentra al este de Jerusalén, y el monte de los Olivos se partirá en dos de este a oeste, y formará un gran valle, con una mitad del monte desplazándose al norte y la otra mitad al sur.

Cuánto amó el Señor Jesús ese lugar, en el que podía comunicarse íntimamente con Su Padre… Dime... ¿Tú tienes tu lugar habitual de oración? En el que sólo al entrar en él, en cada amanecer, puedes, en medio de tu oración, entrar en esa comunicación íntima con tu Padre, ¿en La presencia de Su Santo Espíritu?


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

SESENTA Y CUATRO AÑOS

Recordemos a Ana...

En el plan de Dios, Ana vivió durante una época muy especial de la historia, el tiempo en que Jesús, acababa de nacer. Aunque no existe un tiempo parecido a aquel, vivimos en los días de la historia que Dios, en su sabiduría infinita, nos designó. 

Lucas 2:36-38 Había también una profetisa, Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana; casada de joven, había vivido con su esposo siete años, y luego permaneció viuda hasta la edad de ochenta y cuatro. Nunca salía del templo, sino que de día y noche adoraba a Dios con ayunos y oraciones. Llegando en ese mismo momento, Ana dio gracias a Dios y comenzó a hablar del niño a todos lo que esperaban la redención de Jerusalén.

Siendo descendiente de la tribu de Aser, Ana, era ejemplo de unción y firmeza. Tenía el don de profecía, tanto porque proclamaba la Palabra de Dios como también para proclamar el evento futuro que Dios le daría a conocer cuando sus arrugados ojos vieran el bebé en brazos de María.

Después de estar casada apenas siete años, su esposo murió y Ana escogió una vida de ayuno y oración en el templo.

Como viuda, sabía lo que era el sufrimiento, la soledad, pero no era amargada. El sufrimiento puede producir en el corazón humano: dureza, amargura, resentimiento y rebeldía hacia Dios, o lo contrario: compasión, misericordia y generosidad. Una tragedia triste en tu vida, puede hacerte perder la fe o arraigarla aún más. Todo depende de cómo percibes a Dios: si le consideras un tirano, experimentarás resentimiento; si le amas, podrás aferrarte a Él y recibir restauración.

Ana tenía aproximadamente ochenta y cuatro años, su cabello ya estaría blanco, su piel arrugada, en  fin. Pero no usaba su estado de viuda para obtener provecho personal, tampoco se había convertido en una mujer desocupada o pendiente de lo ajeno; no daba pie a malos comentarios acerca de ella, todo lo contrario, esta bella mujer no había dado cabida a la decepción y la amargura, sino al gozo en el Señor.

En un sentido más profundo, Ana vivía permanentemente en la presencia del Señor, por tanto, sobre ella reposaba el Espíritu Santo, si hacemos cuentas, veremos que Ana enviudó sobre los 20 años, ¿te imaginas 64 años dedicados a la oración y al ayuno? No eran arrebatos inesperados, no eran destellos emocionales, sino una vida dedicada a la oración.

Sé que no tienes una vida que te permita, como Ana, dedicarte a Dios de la forma en que ella lo hizo. Gracias a Dios por las responsabilidades, por las obligaciones que cumplir, pero mira que, a veces, las tornamos en excusas para no darle a Dios el tiempo que espera de ti.

Ese día, en que José y María llegan al Templo para presentar el Niño al Señor, resultó ser, ¡el día más especial de sus ochenta y cuatro años de vida terrenal! Había estado esperando para ver al Mesías que Dios había prometido en las Escrituras.

Ana enseñaba sobre la promesa de la venida del Mesías, pero ese día su mensaje cambió, ya ERA: “un día el Salvador vendrá” sino “el Salvador ya ha llegado, el Señor está entre nosotros, mis ojos lo han visto” La vida y el Mensaje de Ana cambiaron, empezó a hablar de Jesucristo.

Dime… ¿Tu vida cambió desde que conociste a Jesús? Entonces haz como Ana, cuéntale a todos los que puedas del Cristo resucitado que vino a darte vida y vida en abundancia.


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Raquel Toro

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miércoles, 7 de mayo de 2025

CONOCIMIENTO PRIVILEGIADO


Un reconocido pianista dio un gran concierto y en la recepción que se hizo, luego de su recital…

Una mujer se acercó y le dijo: –“¡Daría cualquier cosa por poder tocar el piano como usted!”

El pianista respondió: –“No, no lo haría”

La mujer le miró sorprendida, el pianista le explicó:

“Probablemente no ensayaría durante quince horas al día, siete días a la semana.

   No ensayaría hasta que sus manos se quedaran rígidas y doloridas.

   No renunciaría a tener vida social por estar de camino a un recital, la mayoría del tiempo”

Humm… La mujer consideró las respuestas del pianista y se dio cuenta de que no estaba dispuesta a hacer semejante inversión.

¿Sabes por qué ella no estuvo dispuesta a hacer esa inversión? Porque ser concertista no era su talento, ni su don, ni siquiera su habilidad.

El conocido italiano, Leo Buscaglia, afirmó: “Su talento es el don de Dios para usted. Lo que haga con él, será el regalo que usted le devuelva a Dios”

La expectativa de Dios, no es sólo que uses las habilidades, dones y talentos, que puso en ti, sino que lo hagas con la mayor excelencia, hasta que llegues a ser reconocido por esa forma en que el Señor, te equipó.

Como todos hemos sido dotados, equipados, necesitas un lugar, una comunidad o un entorno para engranar y desarrollar tus habilidades, talentos y dones. Entre más hayas sido equipado, con mayor razón necesitas ese lugar de expresión.

Daniel 1:4 Debían ser jóvenes apuestos y sin ningún defecto físico, que tuvieran aptitudes para aprender de todo y que actuaran con sensatez; jóvenes sabios y aptos para el servicio en el palacio real, a los cuales Aspenaz debía enseñarles la lengua y la literatura de los babilonios.

Aptitudes, ¡habilidades para aprender! a fin de que pudieran ser llenos del conocimiento requerido para desempeñarse en diferentes roles en el Palacio. Humm… tener el talento no es suficiente, se requiere que profundices en su conocimiento para usarlo con excelencia.

Seguido de esto, que actúen con sensatez, con buen juicio, ¡prudentes! Brillantes en sabiduría y obras, como en efecto quedó demostrado. Según la tradición rabínica, a Daniel se le honraba, diciendo: "Si Daniel estuviera en un platillo de la balanza y todos los sabios de los gentiles en el otro; Daniel sería más pesado que todos ellos"

¿Y… todo ello apuntado a qué? ¡Para el servicio!

El entorno de Daniel podía ser tremendamente desfavorable para servir y demostrar su fe, recuerda:

No fue el cautiverio el que puso a prueba la integridad de Daniel, fue el privilegio: Instrucción privilegiada para posiciones privilegiadas”

Dime… 

¿Qué haces con el conocimiento privilegiado que tienes de nuestro Dios Amado? ¿Qué haces con tu conocimiento privilegiado sobre  la Escritura?

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Raquel Toro
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