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miércoles, 21 de octubre de 2020

180 GRADOS

¿Crees que existe diferencia entre arrepentimiento y remordimiento?


El psicólogo estadounidense Bruce Narramore nos ilustra esta diferencia así:

Dos personas estaban conversando mientras disfrutaban una cálida taza de café, una de ellas, al extender su mano para alcanzar el azúcar, volcó sobre la mesa su taza y regó todo su café. 

Una reacción típica de culpa sería: “¡Oh, que tonto soy! Debería tener más cuidado, lo he estropeado todo, lo siento mucho; y así continúa regañándose a sí mismo por el incidente.

La reacción constructiva es muy distinta, la persona que causó el incidente dirá: “Discúlpeme, use mi servilleta, por favor; voy a limpiar la mesa inmediatamente", y quizá más tarde se ofrece a pagar si se rompió o se estropeó algo.

Ésta es la reacción apropiada, el arrepentimiento que corrige adecuadamente una conducta.

2 corintios 7:10 La tristeza que proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte.                               

¡Dos tipos de reacción ante una misma falta!

La primera, la que tiene el propósito de corregir, es una reacción de tristeza en tu corazón, por haber fallado, por no cumplir la expectativa, por quedarte corto en la obediencia o en el cumplimiento de la promesa.

Mira que, esta tristeza en tu corazón, te conduce al arrepentimiento y éste a la confesión, y así recibes el perdón de Dios, porque cómo tú ya lo sabes, sin arrepentimiento no hay perdón de pecados y sin perdón, pues no hay reconciliación.

La tristeza que no está centrada en Dios, ni es guiada por Su Espíritu, no te puede hacer reflexionar sobre la maldad del pecado, como tampoco te aparta de él, por el contrario, te hará reincidente, pues la tristeza que produce el mundo es remordimiento que no lleva a ningún cambio en la conducta.

Ahora, una reacción muy destructiva es la fingida autocompasión, aquellas declaraciones afirmando que jamás podrás salir de esto o de aquello, una especie de depresión o lástima de sí mismo; esta falsa humildad distorsiona tu percepción de la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo para fortalecerte en el abandono de conductas pecaminosas.

El arrepentimiento sí trae regeneración, así que es perfectamente correcto cuando se dice que el arrepentimiento es, ¡un giro de 180 grados! Como Pablo diría; El que robaba que ya no robe más, el que pecaba que ya no peque más.

El verdadero arrepentimiento queda demostrado por las obras, así que cuando no ves cambios en la conducta, en realidad, no ha habido un genuino arrepentimiento.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní