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martes, 3 de marzo de 2026

NO CORTES LO QUE TE SOSTIENE

Se cuenta de un hombre obsesivamente ordenado que vivía rodeado de naturaleza y cada vez que entraba por su frondoso camino, le molestaban las ramas desordenadas y secas de pinos ponderosa.

Un día llamó a una empresa de corte de árboles, le dijeron cuánto le costaría podar todos esos árboles, disgustado por el precio, alquiló una sierra eléctrica y pasó varios fines de semana, sentado peligrosamente sobre una escalera, cortando todas las ramas que podía alcanzar.

Cuando ya no pudo llegar a las ramas de arriba, llamó nuevamente a la empresa para pedir una nueva cotización, pero obtuvo una desagradable sorpresa:

        “Señor, le costará el doble,

        ¿Por qué?

        Porque planeábamos usar las ramas más bajas para llegar a las más altas, ahora tenemos que traer un costoso camión y trabajar desde una cesta elevadora.

Había eliminado justo aquello que servía de apoyo.

Jeremías 6:16A Así dice el SEÑOR: “deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado.

Hoy hemos cortado las ramas más bajas sobre las cuales se sostenía nuestra fe y ahora, las ramas más altas, las nuevas generaciones sin Dios, parecen peligrosamente fuera de nuestro alcance.

Cortamos con lo que nos parece pequeño, antiguo o innecesario, como el orar sin cesar, la crianza en el temor a Dios, obedecer en lo cotidiano, encarnar la palabra, y entonces, recibimos una nueva factura: Las consecuencias que estamos empezando a reconocer.

Las disciplinas cristianas, como la oración, el devocional en la madrugada, la lectura diaria de la Escritura, congregarnos y ayunar, son las ramas bajas que sirven de apoyo para alcanzar alturas en Dios, sin ellas, no tendremos raíces para crecer.

Como viajeros perdidos, debemos detenernos a preguntar cuál es el camino correcto que conocimos antes de desviarnos de él, no cuál es el más cómodo, sino el verdadero; el camino que recorrieron nuestros antepasados Abraham y Moisés, que no son tradiciones sino la fe basada en la Palabra de Dios.

Evalúa la dirección en la que avanzas, examina si buscas sinceramente al Señor y si caminas conforme a La escritura; la vida verdaderamente fructífera y en paz se encuentra únicamente en la obediencia a los principios eternos de Dios.

Aún hay tiempo de retomar el camino en cristo Jesús, volver a las raíces, no es retroceder, sino reconstruir con los fundamentos firmes.

La restauración comienza cuando reconocemos qué fue lo que cortamos.

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 Raquel Toro

Amanece en Getsemaní