Juan 12:1-2a Seis
días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien
Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús...
Empieza la fiesta de la Pascua en
Jerusalén, miles de peregrinos llenan la ciudad; han llegado anticipadamente para cumplir con su purificación ceremonial; tan considerable es el gentío en Jerusalén que no hay alojamiento para todos.
Indudablemente el Señor Jesús también
estará allí, se detendrá primero en Betania, la aldea donde viven Sus amigos
Lázaro, Marta y María, ¡Cómo le resultaba reconfortante a Jesús, el hogar de Sus amigos! Sobre todo luego de la tensión
de los últimos días. Y llega allí “seis
días antes de la Pascua”, el sábado anterior al conocido domingo
de ramos.
Es plausible el coraje del Señor
Jesús, ¡sabía que se dirigía a la ciudad hostil! sabía que las autoridades Le
odiaban y habían jurado matarle y, en definitiva, ellas tendrían la
última palabra, a fin de que se cumpliera La Escritura. ¡Marchó hacia Jerusalén, a sabiendas de lo que Le iba ocurrir
allí!
Juan 11:51b-54a Profetizó
que Jesús moriría por la nación judía, y no sólo por esa nación sino también
por los hijos de Dios que estaban dispersos, para congregarlos y unificarlos.
Así que desde ese día convinieron en quitarle la vida. Por eso Jesús ya no
andaba en público entre los judíos.
Ir a Jerusalén, para morir allí, fue
una acción del más extraordinario valor, no Le retrasó el miedo, sino que iba
adelante con todo ánimo y determinación; diligente para morir, como sintiendo
prisa por llegar al momento culminante de la redención de aquellos por quienes
había venido.
Los discípulos también sentían
el peligro que implicaba regresar a Jerusalén, conocían del complot
existente para arrestar a Jesús, precisamente por ello Se habían apartado de aquel
lugar por algún tiempo, sin embargo, acompañaban a su Maestro, ¿tendrían expectativas
diferentes de la realidad que aguardaba a todos?
Juan 11:56-57 Andaban buscando a Jesús, y minetras estaban en el templo comentaban entre sí: ¿Qué les parece? ¿acaso no vendrá a la fiesta? Por su parte, los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado la orden de que si algien llegaba a saber dónde estaba Jesús, debía denunciarlo para que lo arrestaran.
Por supuesto que Sus amigos, a
pesar de las amenazas judías, no Le iban a denunciar, por el contrario, ¡Le prepararon una cena! Sus corazones se emocionaban de recibir a Jesús.
¡Prepara tu corazón para cenar con Jesús!
¿Te alejaste de tu Señor? ¿Saliste de Su casa y emprendiste un viaje lejos
de Él? ¡Es el momento oportuno para regresar! ¡Retorna a La casa del Padre! Su
mirada puesta en el horizonte, te aguarda, La misma mirada que permaneció fija
en la redención de los que serían rescatados, a pesar del dolor de la crucifixión.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

