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sábado, 24 de marzo de 2018

¡UNA CENA PARA CELEBRAR!

Juan 12:1-2a Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús...


Empieza la fiesta de la Pascua en Jerusalén, miles de peregrinos  llenan la ciudad; han llegado anticipadamente para cumplir con su purificación ceremonial; tan considerable es el gentío en Jerusalén que no hay alojamiento para todos.

Indudablemente el Señor Jesús también estará allí, se detendrá primero en Betania, la aldea donde viven Sus amigos Lázaro, Marta y María, ¡Cómo le resultaba reconfortante a Jesús, el hogar de Sus amigos! Sobre todo luego de la tensión de los últimos días. Y llega allí “seis días antes de la Pascua”, el sábado anterior al conocido domingo de ramos.

Es plausible el coraje del Señor Jesús, ¡sabía que se dirigía a la ciudad hostil! sabía que las autoridades Le odiaban y habían jurado matarle y, en definitiva, ellas tendrían la última palabra, a fin de que se cumpliera La Escritura. ¡Marchó hacia Jerusalén, a sabiendas de lo que Le iba ocurrir allí!

Juan 11:51b-54a Profetizó que Jesús moriría por la nación judía, y no sólo por esa nación sino también por los hijos de Dios que estaban dispersos, para congregarlos y unificarlos. Así que desde ese día convinieron en quitarle la vida. Por eso Jesús ya no andaba en público entre los judíos.

Ir a Jerusalén, para morir allí, fue una acción del más extraordinario valor, no Le retrasó el miedo, sino que iba adelante con todo ánimo y determinación; diligente para morir, como sintiendo prisa por llegar al momento culminante de la redención de aquellos por quienes había venido.

Los discípulos también sentían el peligro que implicaba regresar a Jerusalén, conocían del complot existente para arrestar a Jesús, precisamente por ello Se habían apartado de aquel lugar por algún tiempo, sin embargo, acompañaban a su Maestro, ¿tendrían expectativas diferentes de la realidad que aguardaba a todos?

Juan 11:56-57 Andaban buscando a Jesús, y minetras estaban en el templo comentaban entre sí: ¿Qué les parece? ¿acaso no vendrá a la fiesta? Por su parte, los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado la orden de que si algien llegaba a saber dónde estaba Jesús, debía denunciarlo para que lo arrestaran.

Por supuesto que Sus amigos, a pesar de las amenazas judías, no Le iban a denunciar, por el contrario, ¡Le prepararon una cena! Sus corazones se emocionaban de recibir a Jesús.

¡Prepara tu corazón para cenar con Jesús! 

¿Te alejaste de tu Señor? ¿Saliste de Su casa y emprendiste un viaje lejos de Él? ¡Es el momento oportuno para regresar! ¡Retorna a La casa del Padre! Su mirada puesta en el horizonte, te aguarda, La misma mirada que permaneció fija en la redención de los que serían rescatados, a pesar del dolor de la crucifixión.



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní