Etiquetas

miércoles, 29 de julio de 2020

DESAPRENDER

¿Has observado cómo crece una enredadera abrazándose a un árbol o a un muro?

Sus raíces brotan de su propio tronco y trepan firmemente, pegándose centímetro tras centímetro hasta cubrir toda el área posible; se ven hermosas, especialmente si son floridas, sólo que al avanzar indiscriminadamente pueden desviarse y con su follaje, provocar daños e incluso ahogar a los árboles a los cuales se abrazan.

Los brotes nuevos y verdes son fáciles de desenrollar y orientar en la dirección adecuada, pero las ramas de más tiempo, ya algo duras y secas, son mucho más difíciles de dirigir, lleva tiempo y energía quitarlas de donde están y, a veces no se logra sin sacrificio o sin alguna pérdida o finalmente, podando.

Así de pronto, un árbol vigoroso puede verse seriamente amenazado por la invasión de una enredadera, ¡Cómo son de invasivos los malos hábitos! la mejor de las vidas o lo futuros más prometedores pueden ser ahogados.

Un mal hábito avanza con suavidad, se va posicionando invadiendo áreas de tiempo, de productividad, de salud, robando años de profesionalismo; serán muy difíciles de corregir, sobre todo si llevan años en tu vida; habrá que asumir un esfuerzo serio, quizá dolor y hasta sacrificio para lograr erradicarlos.

En el curso de la vida hemos adoptado hábitos de aquí y de allá, y sumado a otros tantos que nos hemos creado, un poco más de pereza hoy y mañana, una siesta en tiempo productivo, desorden que causa pérdida de tiempo, actitud negativa de la que nadie quiere contagiarse, impuntualidad que afecta nuestra credibilidad, en fin…

Romanos 12:2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

La transformación es un proceso, no un evento, y empieza en la mente, debes hacer un trabajo de introspección para poder identificar los malos hábitos, porque una mente ahogada no es una mente sana, no puede ser ni activa, ni creativa, por el contrario, se convierte en terreno abonado para todo tipo de pensamiento malsano y pecaminoso.  

La meta tampoco son los pensamientos y las tendencias del mundo, pues como tú ya lo sabes, el mundo se acaba con sus malos deseos, la meta es que tu mente sea un centro de operación divina, un taller productivo para Dios.

Así como piensa una persona, así actúa; lo que hay en lo íntimo de tu mente, se hará visible por tus acciones, entonces, toma el timón de tus pensamientos, considera las verdades bíblicas, piensa con santidad y pureza, tu mente debe estar saturada de las palabras eternas así, por la renovación de tu manera de pensar, tu conducta será agradable al Padre y beneficiosa para ti.


¿Deseas apoyarnos financieramente? 

Puedes ofrendar con el siguiente enlace o QR desde Nequi:



Raquel Toro 
Amanece en Getsemaní