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martes, 15 de septiembre de 2020

GIROS REPETITIVOS

 ¿Has visto un campeonato de trompo?

¡Báileme ese trompo en la uña! Es una frase famosísima, aunque para muchos sea difícil, por supuesto que hay jugadores capaces de lograrlo.

El origen del trompo o peonza data desde el año 4000 a.C., se han encontrado en pinturas muy antiguas y en algunos escritos que mencionan este juego; incluso en Troya fueron encontrados trompos hechos de barro.

Japón es uno de los países destacados en este deporte, es muy posible que ellos, junto con otras culturas orientales, trajeran el trompo a Occidente y claro que fue de gran aceptación, países como Colombia y México tienen su “Asociación Nacional de Trompo”

En la película “ORIGEN” protagonizada por Leonardo DiCaprio, la peonza desempeña un papel muy importante en la trama, ya que sus giros sobre sí misma simbolizan los sueños recurrentes y las ideas obsesivas en las que muchos dan vueltas y más vueltas.

Y así, el trompo gira y gira, en un movimiento enérgico, lleno de fuerza y velocidad, pero como tú lo sabes, en su rápido girar, no se dirige ni llega a ninguna parte, sólo hasta que su velocidad se merma y termina, nos percatamos que su único propósito fue entretener, a no ser por esto, entretener, su fuerza y movimiento carecerían absolutamente de propósito.

¿Es natural que alguien sea tan repetitivo que casi juegue al trompo con su vida? ¿girando con gran rapidez, poniendo toda su fuerza y empeño en ello, pero sin ir a ningún lugar?

Isaías 49:4 respondí: “En vano he trabajado; he gastado mis fuerzas sin provecho alguno. Pero mi justicia está en manos del SEÑOR; mi recompensa está con mi Dios”

Sin propósito claro, sin definir el futuro que quieres lograr, las relaciones o la familia que quieres tener, seguirás cambiando de dirección, de trabajo, de relaciones, de iglesia y otras cosas más, esperando que cada cambio resuelva tu confusión o llene el vacío de tu vida; piensas: “esta vez será diferente” Sin embargo, las situaciones se repiten una y otra vez.

La esperanza es tan necesaria como el aire, como el agua; necesitas tener esperanza para poder salir adelante, pero recuerda la esperanza tiene que ser bíblica, pues engañarte con una falsa expectativa o expectativas que dependen de otras personas, te va a llevar a seguir girando y girando, repitiendo la misma frustración, el mismo dolor o la misma desesperanza.

Mira que la esperanza verdadera es tan real que, entre pacientes con la misma enfermedad, se recuperarán aquellos que tienen la esperanza que les hace desear recuperarse y trabajar en su rehabilitación para continuar viviendo.

Toma decisiones, no confundas actividad con productividad, podrías estar trabajando en vano, repitiendo procesos que ya deberías haber vencido; enfócate en los logros que dan valía personal y familiar, y que además tengan repercusión eterna.


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Raquel Toro 

Amanece en Getsemaní