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sábado, 31 de marzo de 2018

¡UN PESCADOR CON ESPADA!

Apenas si empieza la tarde sobre la conmocionada Jerusalén, jamás sus sombras la cubrieron tanto, y con toda seguridad, no volverán a cubrirle de esa forma.


Las gruesas lágrimas continúan quemando las mejillas del pescador. La integridad tiene un precio, que él rehúso pagar porque, su instinto de conservación, fue superior a su amor por su Maestro.

Todos ellos sabían del peligro que representaba regresar a aquella ciudad de tanta oposición, tanta testarudez en contra del “Hijo Del Dios viviente” ¡Cómo salió desde el fondo de su ser, esta frase para Jesús! Al Maestro siempre le importó su opinión, su compañía, han sido tres años de vivir junto a Él, escucharle a Él, orar con Él, ministrar con Él, recorrer los caminos con Él, ¡presenciar junto a Él aquella revelación en el Monte de la Transfiguración!

¿Qué fue lo que pasó ahora en el Huerto? amparados en la oscuridad de la noche, apenas a la luz de las antorchas, el traidor encabezaba el grupo, inmóviles vieron el beso en la mejilla del Salvador, señal inequívoca para que no se tomase por error a otro que no fuera Jesús; han pasado doce horas y no ha podido asimilar los eventos de este tormentoso día.

Hace unos meses cuando el Maestro empezó a hablar de Su muerte, acaso, en lo íntimo de su ser, ¿preparó él, un plan B para defenderle? Hacía ya tanto tiempo que no tomaba las redes de pesca, pero ¿espada? ¿Un pescador con espada?

Quizá, pensó, soñó que, cuando levantara la espada y diera de baja a aquel que pusiera las manos sobre su Maestro, uno de sus compañeros reaccionara y entrara en ataque, y todos juntos harían defensa y en medio de la revuelta, ¡huiría con su Maestro a un lugar seguro!

¡Puntería de pescador! había dado un golpe con tan mal acierto; mal acierto para él, pero excelente oportunidad para que el Hijo de Dios, hiciera una vez más el bien a aquellos que le atacaban. Siente que allí fue que le separaron forzosamente de su Maestro, ¿sí fue así, o realmente tuvo la oportunidad de pasar los últimos momentos junto a Él?

¿Por qué negarle? puede ser que le hubieran sacado a empujones a la calle, donde estaban nueve de ellos, o, puede ser que le hubieran entrado también al patio del pretorio y fuera ajusticiado junto a su Maestro; la verdad siempre cuesta, pero tampoco la mentira es gratis; ahora, estando libre, paga con llanto amargo la cobardía de mentir.

La mentira es un método aceptado  y practicado en nuestra sociedad; miente el político para obtener seguidores; miente el testigo a favor o en contra de un acusado; miente el estudiante porque tiene miedo que le reprueben; miente el procesado porque quiere eludir la ley, mentira por todas partes.

Mateo 26:69-74 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio, y una criada se le acercó. –Tú también estabas con Jesús de Galilea –le dijo. Pero Él lo negó delante de todos, diciendo: -No sé de qué estás hablando. Luego salió a la puerta, donde otra criada lo vio y dijo a los que estaban allí: -Éste estaba con Jesús de Nazaret. Él lo volvió a negar, jurándoles: -A ese hombre ni lo conozco! Poco después se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: -Seguro que eres uno de ellos; se te nota por tu acento. Y comenzó a echarse maldiciones, y les juró: -¡A ese hombre ni lo conozco! En ese instante cantó un gallo.

Pedro comienza eludiendo la verdad, luego, directamente miente, y cuando llega el tercero, hace toda una dramatización para darle credibilidad a su mentira; grita, maldice, jura; Si es necesario, el mentiroso apelará a todos los recursos posibles para reafirmar como verdad su mentira.

La mentira es un estilo de vida contagioso y contaminante.
¿Tú la practicas?



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

viernes, 30 de marzo de 2018

"BAJO PRESIÓN"

¿Pilato convocó a reunión a los judíos junto con sus líderes religiosos? ¡Así es! por raro que pueda sonar, les convocó porque, Pilato percibe el clima enrarecido de acusaciones falsas con que han traído a Jesús.


Lucas 23:13 Pilato entonces reunió a los jefes de los sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, y les dijo: -Ustedes me trajeron a este hombre acusado de fomentar la rebelión entre el pueblo, pero resulta que lo he interrogado delante de ustedes sin encontrar que sea culpable de lo que ustedes lo acusan. Y es claro que tampoco Herodes lo ha juzgado culpable, puesto que nos lo devolvió. Como pueden ver, no ha cometido ningún delito que merezca la muerte, así que le daré una paliza y después lo soltaré. Pero todos gritaron a una voz: -¡Llévate a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!

Los fundamentalistas religiosos no podían ocultar la rabia que Jesús les producía, porque al llamarlos “sepulcros blanqueados” dejaba en evidencia la realidad de sus corazones, ¡Cómo se llega a odiar al hombre de Dios que hace evidente nuestro pecado!

Le odiaban porque al sanar en sábado, irrespetaba su ley del sábado; Le odiaban porque no había que buscar con lupa un milagro, había cientos y cientos de esos milagros que a ellos los exasperaban.

Le odiaban porque Jesús rompió eso que ellos enseñaban: ¡La enfermedad como consecuencia del pecado! Claro que, en el caso de la ceguera, decían que estaba vinculada a la vida en el desierto, entonces si Jesús devolvía la vista, muy bien, pero al sanar al “ciego de nacimiento” Jesús hace de la enfermedad una oportunidad para ver la Gloria de Dios, así que también Le  odiaban por esto. 

Peor aún, Jesús reafirma esto cuando resucita a Lázaro, un cadáver de cuatro días de putrefacción que vuelve a la normalidad como si nada hubiera sucedido; este es el hecho que les lleva a la gran decisión: ¡Jesús debe morir! y deciden que no sólo Él morirá, también es necesario que muera Lázaro porque este milagro ha dividido al pueblo y muchos se han pasado al lado de Jesús.

¡Decidido está y será en la fiesta de la Pascua! Más, cuando Jesús entra el domingo, recibido de una multitud que, con palmas en sus manos y tendiendo sus mantos a lo largo del camino, le alaban como ¡Bendito el Rey de Israel! entonces, se dan cuenta que, no será tan fácil, que no pueden ponerle las manos encima en medio de la multitud.

Así que, deciden tomarle en un momento en que esté solo, sin Sus seguidores, cuando todo el mundo esté durmiendo y ejecutar rápidamente un juicio antes que la ciudad despierte, de tal manera que en la mañana, ya Le encuentren sobre la Cruz. Es necesario aprovechar que Judas dijo que lo quería entregar y necesaria también, la intervención del gobernante romano, pues él si puede ordenar la muerte capital, La crucifixión.

La justicia imperial era la gloria de Roma, habría que presionar al gobernador romano para que la quebrantara, podían hacerlo porque Pilato había cometido ya dos errores que lo dejaban en sus manos.

Entonces, Pilato está frente a Jesús y encuentra que todos los argumentos acusadores con que le hicieron asistir a las seis de la mañana para sentenciarlo, ¡son falsos! No encuentra ninguna "figura jurídica" en la que pueda respaldarse para dar muerte a Jesús.

De un lado tiene la inocencia de Jesús, al otro la turba gritando ¡crucifícale! su esposa también le ha advertido del peligro que sería “meterse con ese Justo”. Pilato empieza a buscar alternativas que le permitan salir bien librado y dar por terminada esa revuelta.

Recordó que Jesús es Galileo, de la jurisdicción de Herodes, que buena alternativa, se lo envía a él; animado Herodes, tiene la “curiosidad”  de ver uno de los milagros de Jesús, pero decepcionado por Su silencio, se lo devuelve, para que Pilato continúe haciendo lo que tiene que hacer.

Pilato vuelve a repetirles “No veo culpabilidad en este Hombre” por lo menos cuatro veces insistió en ello, y toma una segunda alternativa con la esperanza de poder librar al Galileo y les saca a Barrabás, su desconcierto es total cuando todos gritan a una voz: “-¡Llévate a Ése! ¡Suéltanos a Barrabás!

Juan 19:12b Si dejas en libertad a este hombre, no eres amigo del emperador. Cualquiera que pretende ser rey se hace su enemigo.

¡Presión! los judíos lo presionan: algo así como... Si es necesario, ¡Iremos a Roma y quedará en evidencia tu mal gobierno! 

Qué falta de carácter de Pilato para ejercer autoridad, sabe que Jesús es inocente, pero no quiere pagar el precio de actuar con justicia e integridad, cede a la manipulación, suelta al asesino y retiene al Justo. Es acorralado por su propia debilidad y toma una tercera decisión equivocada: Le daré una paliza y lo soltaré”

¿Una paliza? ¡Pero si ha dicho qué es inocente! Golpearle, ¿Por qué? Por satisfacer al pueblo, ¿olvida que acababa de decirle a Jesús que tiene la autoridad en dicho pueblo?

Quizá pénsó: “estoy salvándole la vida” ¿En serio? Si luego al verle salir como una masa sangrante y temblorosa, desfallecido al extremo, ni siquiera allí, es capaz de pagar el precio de rescatar al Justo, prefiere complacer las demandas y ceder a la manipulación de la multitud, su falta de carácter para obrar con rectitud, frente a Uno que sí pago el precio de la misión por la cual había venido a dicho pueblo.

Tú ¿Pagas el precio? ¿Soportas la presión de la mayoría y rechazas la manipulación? ¿Decides por beneficios o por principios? No claudicar, es atreverse a sostener la fe en Jesús frente a la mayoría.

“Es muy seguro que, cinco años más tarde, antes de suicidarse, recordara que una vez estuvo frente al Galileo y… Le crucificó”


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

jueves, 29 de marzo de 2018

"TENGO SED"

Juan 19:28 Después de esto, como Jesús sabía que ya todo había terminado, y para que se cumpliera la Escritura, dijo: -Tengo sed. 


El Señor Jesús, viene en un lento proceso de deshidratación que ha empezado desde la noche anterior en el huerto de Getsemaní, continuándose con Su arresto, también con Sus juicios ante Ananías y Caifás, el tiempo que ha pasado en el Pretorio y, al iniciar del viernes, la nueva serie de juicios con Pilato, Herodes y nuevamente Pilato, sumando a todo esto, los azotes y el ser forzado a cargar la Cruz.

Ahora, con todo el tiempo que ya llevaba colgado en la Cruz, inevitablemente la deshidratación se añade a todo este sufrimiento y daño recibido, absolutamente ningún líquido Le había sido dado durante todo ese tiempo, ¡ninguna sed es comparable a la experimentada por el Señor en la Cruz!

Salmo 22:14-15 “Como agua he sido derramado; dislocados están todos mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas. Se ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has hundido en el polvo de la muerte!”

¿Cómo podemos entender que el Creador de los ríos, mares, lagos y océanos tuviera sed? ¿Qué Aquél que con una orden silenció el mar embravecido, calmó la tempestad, ahora anhelara unas gotas de una bebida refrescante? El que hizo milagros para otros, ¿no los haría para Sí? Recién empezó Su Ministerio, rehusó convertir las piedras en pan, ahora, en la Cruz, Se niega a crear un manantial de agua mientras soporta esa terrible sed.

Mateo 27:33 Llegaron a un lugar llamado Gólgota (que significa “Lugar de la Calavera”). Allí le dieron a Jesús vino mezclado con hiel; pero después de probarlo, se negó a beberlo.

Camino a la Cruz, Se negó a recibir este vino, porque era una bebida narcótica, que tenía el propósito de ayudarle a soportar el dolor. Y nosotros, tantas ocasiones en que deseamos abrazarnos a un narcótico, un sedante, una pecaminosa salida de escape, lo que sea, con el fin de no asumir un dolor o una realidad. ¿Sabes cómo se atraviesa a través del dolor, cómo se confía aunque la vida duela, cómo se crece a través del conflicto? ¡Sólo abrazado a la Cruz de Cristo!

Más allá de la terrible sed física, y luego de largas horas de terrible separación, la sed de Jesús expresaba Su vehemente anhelo de volver a estar en comunión con Su Padre:

Salmo 42:1-2 Cual siervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?

Una profunda sed de La Presencia del Padre; el Mismo que ofreciera agua eterna a la samaritana en el pozo, ahora experimentaba esa sed; el Mismo que en el día de la fiesta, había gritado en la Sinagoga: ¡Si alguno tiene sed que venga  a Mí y beba! 

El alma del hombre tiene una sed insaciable, que sólo puede ser saciada por Cristo. Muchos intentan saciar esa sed con alcohol, sexo, dinero o poder. Otros consumen medicamentos, drogas, alucinógenos, vicios, porque no pueden soportar la sed de sus vidas vacías. Quizá otros llenen su vida con placeres, tratando de sobrevivir al estimular las sensaciones físicas; todo esto, puede darles satisfacción momentánea, y luego, se darán cuenta que siguen más sedientos que antes.

¡Sólo Cristo es la Roca Eterna 
de la cual brota la fuente inagotable de agua de vida eterna que calma tu sed!



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

lunes, 26 de marzo de 2018

“EL ARGUMENTO DE LA DEFENSA”

Lucas 23:34a –Padre –dijo Jesús, perdónalos, porque no saben lo que hacen.


Ésta es la primera frase desde La cruz en ese día de la crucifixión, es la continuidad de la oración que fue iniciada y se ha sostenido desde el día anterior, ese jueves, en Getsemaní.

¿Quiénes no sabían lo que hacían? ¿El judío que Le traicionó? ¿Los sacerdotes, los sectarios, los Ancianos de la sinagoga, los soldados que fueron por Él, al Huerto? ¿La tropa romana que sin misericordia Le golpeó? ¿Las mujeres que aparentaban dolerse por Él? ¿Los que echaron suertes para repartirse sus ropas? ¿Los que pasaban burlándose, desafiándole, insultándole?

No es sencillamente una frase, es una oración, ¡Una oración de intercesión! Pide perdón al Padre para ellos; nota que no dice: “Yo los perdono” es apenas natural que Jesús Les perdonara; pide perdón para ellos, porque la agresión, la humillación, la ofensa, la barbarie, el cinismo, todo, era una afrenta contra el mismo Creador en la persona de Su Hijo Unigénito.

El Hijo parece ignorar, perder de vista el daño que Le están causando, en Su mente está el insulto que Le están lanzando al Padre en la persona del Hijo. No piensa en Sí mismo, no pide por Él, ni para Él, la oración es por todos los demás; Su entrega es completa, con la mirada puesta en lograr el perdón para “todos” los enemigos de Dios.

¡Oraba por sus más crueles enemigos! No era una oración por enemigos que Le hubieran causado daño antes, o que su daño hubiera sido de mediana importancia, son enemigos criminales, que Le han traído hasta la muerte con la mirada enturbiada por el odio.

Mientras pedía perdón para ellos, las primeras gotas de Su sangre manchaban las manos de los que metían los clavos; cuando el martillo empezaba a salpicarse, Su boca bendita clamaba perdón para ellos; al tiempo que usaba Su voz, las preciosas gotas de sangre salían de Sus manos y Sus pies, intercediendo también por nuestro perdón. Oh, no era una oración sólo por Sus verdugos inmediatos, incluía a Pilato, a Herodes, a los gentiles, ¡a toda la raza humana!

El Justo a favor de los injustos, Oraba, mientras ellos se burlaban de Su Evangelio y Su Reino eterno. Igual continúa sucediendo ahora; presos de ceguera espiritual, miles se entregan a las prácticas de idolatría, participando en actos y ritos ofensivos al Padre y que constituyen una afrenta contra Su gloria.

Isaías 44:9-11 Los que fabrican ídolos no valen nada; inútiles son sus obras más preciadas. Para su propia vergüenza, sus propios testigos no ven ni conocen. ¿Quién modela un dios o funde un ídolo, que no le sirve para nada? Todos sus devotos quedarán avergonzados; ¡simples mortales son los artesanos! Que todos se reúnan y comparezcan; ¡aterrados y avergonzados quedarán todos ellos!

La Cruz en el Calvario es la señal del trono de Gloria que está en el Cielo; estuvo ayer en el monte del dolor y hoy Se encuentra en el lugar más alto, y sigue siendo nuestro “Intercesor” Toda Su intercesión es, como aquella que hizo en el Calvario, no toma ofensas como propias, sino que va al Padre a pedir perdón para nosotros.

Su misericordia al interceder por quienes no merecen esta oración, al contrario, ¡merecedores de  maldición! es más, ni siquiera habían pedido que orara por ellos, sin embargo, oró pidiendo perdón por quienes pusieron todos sus esfuerzos en arrebatar Su vida inocente, la propia oración cuando fue escuchada, fue despreciada o tal vez tema de risas burlonas.

Ante la evidente maldad de ellos, no existía algún argumento para su defensa, aún hoy, no existen argumentos para justificar tanta maldad; pero Jesús, como el más destacado de los abogados, inspeccionó las circunstancias, dio una mirada dentro de sus corazones y no halló nada más que oscuridad y ceguera espiritual, y Jesús toma esta ignorancia, esta ceguera nuestra y elabora el argumento de la defensa: ¡Padre, no saben lo que hacen!

Como una piedra arrojada en un lago emitiendo ondas y ondas a su alrededor, hasta cubrirlo, así la oración de nuestro Amado Jesús atrajo salvación a los primeros judíos y sacerdotes, luego una onda más grande atrajo a gentiles y romanos, y hoy, es una onda tan amplia como el mundo entero que atrae a personas del mundo entero.

Hechos 6:7 Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Mientras haya un pecador en la tierra que deba ser salvado, 
tendremos nuestro Intercesor en el Cielo.



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

domingo, 25 de marzo de 2018

"UN CONQUISTADOR"

Las polvorientas calles de Jerusalén hervían de gente, cada persona, cada judío, tenía sus propias expectativas religiosas de lo que sucedería esa semana.


Al amanecer de cada día, los judíos esperaban al Mesías, a su Rey, para ser librados del yugo romano, ese era su anhelo y entonaban melodías en las que sus corazones expresaban esos anhelos de libertad.

Éste es un poema hebreo que muestra al Mesías que ellos esperaban:

Míralos, Señor, y suscítales un rey, un hijo de David, en el momento que Tú elijas,
Oh Dios, para que reine en Israel, Tu siervo.
Rodéale de fuerza para quebrantar a los príncipes injustos,
Para purificar a Jerusalén de los gentiles que la pisotean destruyéndola.
Para expulsar con tu justa sabiduría a los pecadores de Tu heredad,
Para quebrar el orgullo del pecador como vaso de alfarero,
Para machacar con vara de hierro todo su ser,
Para aniquilar a las naciones impías con la palabra de Su boca,
Para que ante Su amenaza huyan los gentiles de Su presencia
Y para dejar convictos a los pecadores con el testimonio de sus corazones”

Con este tipo de poemas y cánticos, los judíos alentaban sus esperanzas; esperaban a un rey guerrero que derrotara y destruyera; muchos de éstos ya conocían o por lo menos, habían oído hablar de Jesús, si hubiesen entendido su tiempo, no habrían cometido el error de esperar un rey político-militar.

Juan 12:12-13a Al día siguiente, muchos de los que habían ido a la fiesta se enteraron de que Jesús se dirigía a Jerusalén; tomaron ramas de palma y salieron a recibirlo…

Del séquito, no hubo nada pomposo, no salieron a Recibirle las autoridades, las personas importantes, sino el común del pueblo: el pobre, el sencillo, gente corriente y hasta iletrada. Tomaron ramas de palma y salieron a recibirlo porque eran seguidores de Jesús, pero, la multitud estaba formada por simpatizantes y también por enemigos de Jesús.

Juan 11:56 Andaban buscando a Jesús, y mientras estaban en el templo comentaban entre sí: ¿Qué les parece? ¿Acaso no vendrá a la fiesta?

Había un dejo de sarcasmo en las preguntas de éstos, pero Jesús no entró de incógnito, entró por las puertas de la ciudad, demostró no tener miedo al poder y a la maldad de Sus enemigos, no se sentía turbado ante los inminentes acontecimientos. No sólo llegó en público, sino también con rostro sereno, manso y humilde, sentado en un burrito.

El asno es un animal de paso lento, así, los humildes que quisieran llegar hasta Jesús para pedir Su favor, lo tendrían al alcance de la mano; en un tiempo como éste, ahora, Jesús quiere continuar amándonos, sanándonos, restaurándonos, bendiciéndonos… el Rey no vino a proclamar el día de la venganza de nuestro Dios, sino a pregonar El año del favor del Señor”.

Aunque muchos no lo entendieran, se presentó como Rey, Rey de paz, no vino para destruir, sino para amar; no para condenar, sino para salvar; no por la fuerza de las armas, sino por la fuerza del amor. ¡El asno es la montura para la paz, el caballo la montura para la guerra!

Como la paz de aquella noche en Belén, al  arrullo de José y María, bajo la mirada del Padre que, movido por Su amor a la humanidad y el deseo de rescatarla, envió a Su Hijo a abrir el camino que nos devolviera de regreso a Él... 

Mira... Existe un amor más grande, un amor sacrificial que no podemos entender pero que podemos disfrutar, conquistó nuestros corazones a traves de Su inmenso amor... Celebra Su amor, Su perdón, ¡Su reconciliación con nosotros es el verdadero sentido de la vida cristiana!
 
-¡Hosanna! -¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! -¡Bendito el Rey de Israel!



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

sábado, 24 de marzo de 2018

¡UNA CENA PARA CELEBRAR!

Juan 12:1-2a Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús...


Empieza la fiesta de la Pascua en Jerusalén, miles de peregrinos  llenan la ciudad; han llegado anticipadamente para cumplir con su purificación ceremonial; tan considerable es el gentío en Jerusalén que no hay alojamiento para todos.

Indudablemente el Señor Jesús también estará allí, se detendrá primero en Betania, la aldea donde viven Sus amigos Lázaro, Marta y María, ¡Cómo le resultaba reconfortante a Jesús, el hogar de Sus amigos! Sobre todo luego de la tensión de los últimos días. Y llega allí “seis días antes de la Pascua”, el sábado anterior al conocido domingo de ramos.

Es plausible el coraje del Señor Jesús, ¡sabía que se dirigía a la ciudad hostil! sabía que las autoridades Le odiaban y habían jurado matarle y, en definitiva, ellas tendrían la última palabra, a fin de que se cumpliera La Escritura. ¡Marchó hacia Jerusalén, a sabiendas de lo que Le iba ocurrir allí!

Juan 11:51b-54a Profetizó que Jesús moriría por la nación judía, y no sólo por esa nación sino también por los hijos de Dios que estaban dispersos, para congregarlos y unificarlos. Así que desde ese día convinieron en quitarle la vida. Por eso Jesús ya no andaba en público entre los judíos.

Ir a Jerusalén, para morir allí, fue una acción del más extraordinario valor, no Le retrasó el miedo, sino que iba adelante con todo ánimo y determinación; diligente para morir, como sintiendo prisa por llegar al momento culminante de la redención de aquellos por quienes había venido.

Los discípulos también sentían el peligro que implicaba regresar a Jerusalén, conocían del complot existente para arrestar a Jesús, precisamente por ello Se habían apartado de aquel lugar por algún tiempo, sin embargo, acompañaban a su Maestro, ¿tendrían expectativas diferentes de la realidad que aguardaba a todos?

Juan 11:56-57 Andaban buscando a Jesús, y minetras estaban en el templo comentaban entre sí: ¿Qué les parece? ¿acaso no vendrá a la fiesta? Por su parte, los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado la orden de que si algien llegaba a saber dónde estaba Jesús, debía denunciarlo para que lo arrestaran.

Por supuesto que Sus amigos, a pesar de las amenazas judías, no Le iban a denunciar, por el contrario, ¡Le prepararon una cena! Sus corazones se emocionaban de recibir a Jesús.

¡Prepara tu corazón para cenar con Jesús! 

¿Te alejaste de tu Señor? ¿Saliste de Su casa y emprendiste un viaje lejos de Él? ¡Es el momento oportuno para regresar! ¡Retorna a La casa del Padre! Su mirada puesta en el horizonte, te aguarda, La misma mirada que permaneció fija en la redención de los que serían rescatados, a pesar del dolor de la crucifixión.



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

viernes, 23 de marzo de 2018

¡EL BAILE NO LE GUSTÓ A MICAL!

Hoy hablaremos de David y su esposa Mical...

2 Samuel 6:16 Sucedió que, al entrar el arca del SEÑOR a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl se asomó a la ventana; y cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del SEÑOR, sintió por él un profundo desprecio.


En simultánea universal: desde el cielo, Los ojos del SEÑOR se gozan con la danza y el remolineo que Su siervo David hace para Él, y, desde una ventana en Jerusalén, una mujer también le ve y “siente un profundo desprecio por él”

Parece que a Mical, esposa de David, la familiaridad, el compartir día a día, conocer íntimamente a David, le hizo sentirse con la suficiente autoridad para juzgar y despreciar la danza y la adoración, que en cambio, a Dios sí regocijaba.

2 Samuel 6:20 Cuando David volvió para bendecir a su familia, Mical, la hija de Saúl, le salió al encuentro y le reprochó: –¡Qué distinguido se ha visto hoy el rey de Israel, desnudándose como un cualquiera en presencia de las esclavas de sus oficiales!

Una profunda sensación de desprecio inundó a Mical y en su actitud temeraria de insultar a David, atacó su Ministerio, ¿Acaso no es David, por excelencia, el adorador en el Antiguo Testamento? Su falta de respeto por el hombre le hizo injuriar la forma en que danzaba y denigrarlo al compararlo con “un cualquiera

El desprecio pretende humillar, hacer sentir incapaz o de baja valía; es una actitud muy similar al odio pero implica un aire de superioridad por parte del que mira con desprecio. Piensa en la altivez de Mical mientras decía: “Que distinguido se ha visto hoy el rey de Israel” El paso siguiente al desprecio es, el cinismo, la sátira, el sarcasmo.

Luego del Servicio de Adoración, David llegaba a bendecir su familia, pero Mical le sale al encuentro, más que a detener a David, a detener la bendición sobre ella. Es cierto que era la hija del rey Saúl, más una posición familiar, social o económica, no concede la autoridad para subvalorar un Ministerio, ¿Podría, acaso, compararse el rey Saúl con el Rey para el que David danzaba?

Se puede llegar a creer que un Ministerio tiene poca valía cuando se ve desde las propias expectativas, ¡pero nadie tiene que cumplir nuestras expectativas! El llamamiento es a cumplir las expectativas de Dios y David sí que las cumplía:

2 Samuel 6:21 David le respondió: –Lo hice en presencia del SEÑOR, quien en vez de escoger a tu padre o a cualquier otro de su familia, me escogió a mí y me hizo gobernante de Israel, que es el pueblo del SEÑOR. De modo que seguiré bailando en presencia del SEÑOR. 

¡Que equivocada estaba Mical! Pudo haberse enamorado del hombre, pero no amó lo que amaba David, no amó su fe, no amó el llamado de Dios, aún el pueblo y las esclavas estuvieron allí para acompañarle en su alegría, más, "Mical, no estaba…"


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní