Apenas si
empieza la tarde sobre la conmocionada Jerusalén, jamás sus sombras la
cubrieron tanto, y con toda seguridad, no volverán a cubrirle de esa forma.
Las
gruesas lágrimas continúan quemando las mejillas del pescador. La integridad
tiene un precio, que él rehúso pagar porque, su instinto de conservación, fue superior
a su amor por su Maestro.
Todos ellos
sabían del peligro que representaba regresar a aquella ciudad de tanta
oposición, tanta testarudez en contra del “Hijo
Del Dios viviente” ¡Cómo salió desde el fondo de su ser, esta frase para
Jesús! Al Maestro siempre le importó su opinión, su compañía, han sido tres
años de vivir junto a Él, escucharle a Él, orar con Él, ministrar con Él,
recorrer los caminos con Él, ¡presenciar junto a Él aquella revelación en el Monte de la Transfiguración!
¿Qué fue lo
que pasó ahora en el Huerto? amparados en la oscuridad de la noche, apenas a la
luz de las antorchas, el traidor encabezaba el grupo, inmóviles vieron el beso
en la mejilla del Salvador, señal inequívoca para que no se tomase por error a
otro que no fuera Jesús; han pasado doce horas y no ha podido asimilar los
eventos de este tormentoso día.
Hace unos
meses cuando el Maestro empezó a hablar de Su muerte, acaso, en lo íntimo de su
ser, ¿preparó él, un plan B para defenderle? Hacía ya tanto tiempo que no tomaba
las redes de pesca, pero ¿espada? ¿Un pescador con espada?
Quizá, pensó, soñó que, cuando levantara la espada y diera de baja a aquel
que pusiera las manos sobre su Maestro, uno de sus compañeros reaccionara y entrara
en ataque, y todos juntos harían defensa y en medio de la revuelta, ¡huiría con
su Maestro a un lugar seguro!
¡Puntería de pescador! había dado un
golpe con tan mal acierto; mal acierto para él, pero excelente oportunidad para
que el Hijo de Dios, hiciera una vez más el bien a aquellos que le atacaban.
Siente que allí fue que le separaron forzosamente de su Maestro, ¿sí fue así, o
realmente tuvo la oportunidad de pasar los últimos momentos junto a Él?
¿Por qué negarle? puede ser que le hubieran
sacado a empujones a la calle, donde estaban nueve de ellos, o, puede ser que
le hubieran entrado también al patio del pretorio y fuera ajusticiado junto a
su Maestro; la verdad siempre cuesta, pero tampoco la mentira es gratis; ahora,
estando libre, paga con llanto amargo la cobardía de mentir.
La mentira
es un método aceptado y practicado en
nuestra sociedad; miente el político para obtener seguidores; miente el testigo
a favor o en contra de un acusado; miente el estudiante porque tiene miedo que
le reprueben; miente el procesado porque quiere eludir la ley, mentira por
todas partes.
Mateo 26:69-74 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio, y
una criada se le acercó. –Tú también estabas con Jesús de Galilea –le dijo. Pero
Él lo negó delante de todos, diciendo: -No sé de qué estás hablando. Luego
salió a la puerta, donde otra criada lo vio y dijo a los que estaban allí:
-Éste estaba con Jesús de Nazaret. Él lo volvió a negar, jurándoles: -A ese
hombre ni lo conozco! Poco después se acercaron a Pedro los que estaban allí y
le dijeron: -Seguro que eres uno de ellos; se te nota por tu acento. Y comenzó
a echarse maldiciones, y les juró: -¡A ese hombre ni lo conozco! En ese
instante cantó un gallo.
Pedro
comienza eludiendo la verdad, luego, directamente miente, y cuando llega el
tercero, hace toda una dramatización para darle credibilidad a su mentira;
grita, maldice, jura; Si es necesario, el mentiroso apelará a todos los
recursos posibles para reafirmar como verdad su mentira.
La mentira es un estilo de vida contagioso y contaminante.
¿Tú la practicas?
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¿Pilato convocó
a reunión a los judíos junto con sus líderes religiosos? ¡Así es! por raro que
pueda sonar, les convocó porque, Pilato percibe el clima enrarecido de
acusaciones falsas con que han traído a Jesús.
Lucas 23:13 Pilato entonces reunió a los jefes de los sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, y les dijo: -Ustedes me trajeron a este hombre acusado de fomentar la rebelión entre el pueblo, pero resulta que lo he interrogado delante de ustedes sin encontrar que sea culpable de lo que ustedes lo acusan. Y es claro que tampoco Herodes lo ha juzgado culpable, puesto que nos lo devolvió. Como pueden ver, no ha cometido ningún delito que merezca la muerte, así que le daré una paliza y después lo soltaré. Pero todos gritaron a una voz: -¡Llévate a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!
Los
fundamentalistas religiosos no podían ocultar
la rabia que Jesús les producía, porque al llamarlos “sepulcros blanqueados” dejaba
en evidencia la realidad de sus corazones, ¡Cómo se llega a odiar al hombre de
Dios que hace evidente nuestro pecado!
Le odiaban
porque al sanar en sábado, irrespetaba su ley del sábado; Le odiaban porque no había
que buscar con lupa un milagro, había cientos y cientos de esos milagros que a ellos los exasperaban.
Le odiaban porque Jesús rompió eso que ellos enseñaban: ¡La enfermedad como consecuencia del pecado! Claro que, en el caso de la ceguera, decían que estaba vinculada a la vida
en el desierto, entonces si Jesús devolvía la vista, muy bien,
pero al sanar al “ciego de nacimiento” Jesús hace de la enfermedad una oportunidad para ver la Gloria
de Dios, así que también Le odiaban por esto.
Peor
aún, Jesús reafirma esto cuando resucita a Lázaro, un cadáver de cuatro días de
putrefacción que vuelve a la normalidad como si nada hubiera sucedido; este es
el hecho que les lleva a la gran decisión: ¡Jesús debe morir! y deciden que no sólo
Él morirá, también es necesario que muera Lázaro porque este milagro ha
dividido al pueblo y muchos se han pasado al lado de Jesús.
¡Decidido
está y será en la fiesta de la Pascua! Más, cuando Jesús entra el domingo,
recibido de una multitud que, con palmas en sus manos y tendiendo sus
mantos a lo largo del camino, le alaban como ¡Bendito el Rey de Israel! entonces, se dan cuenta que, no será tan
fácil, que no pueden ponerle las manos encima en medio de la multitud.
Así que, deciden tomarle en un momento en que esté solo, sin Sus seguidores, cuando todo el mundo esté durmiendo y ejecutar rápidamente un juicio antes que la ciudad despierte, de tal
manera que en la mañana, ya Le encuentren sobre la Cruz. Es necesario aprovechar
que Judas dijo que lo quería entregar y necesaria también, la intervención del
gobernante romano, pues él si puede ordenar la muerte capital, La crucifixión.
La justicia imperial
era la gloria de Roma, habría que presionar al gobernador romano para que la
quebrantara, podían hacerlo porque Pilato había cometido ya dos errores que lo dejaban en sus manos.
Entonces, Pilato está frente
a Jesús y encuentra que todos los argumentos acusadores con que le hicieron
asistir a las seis de la mañana para sentenciarlo, ¡son falsos! No encuentra
ninguna "figura jurídica" en la que pueda respaldarse para dar muerte a Jesús.
De un lado
tiene la inocencia de Jesús, al otro la turba gritando ¡crucifícale! su esposa
también le ha advertido del peligro que sería “meterse con ese Justo”. Pilato empieza a buscar alternativas que le
permitan salir bien librado y dar por terminada esa revuelta.
Recordó que Jesús es Galileo, de la jurisdicción de
Herodes, que buena alternativa, se lo envía a él; animado Herodes, tiene la “curiosidad” de ver uno de los milagros de Jesús, pero
decepcionado por Su silencio, se lo devuelve, para que Pilato continúe haciendo lo que tiene que
hacer.
Pilato vuelve
a repetirles “No veo culpabilidad en este Hombre” por lo menos cuatro veces
insistió en ello, y toma una segunda alternativa con la esperanza de poder
librar al Galileo y les saca a Barrabás, su desconcierto es total cuando todos
gritan a una voz: “-¡Llévate a Ése! ¡Suéltanos a Barrabás!
Juan 19:12b Si dejas en libertad a este hombre, no eres amigo del
emperador. Cualquiera que pretende ser rey se hace su enemigo.
¡Presión! los judíos lo presionan: algo así como... Si es necesario, ¡Iremos a Roma y quedará en
evidencia tu mal gobierno!
Qué falta de carácter de Pilato para ejercer autoridad, sabe que Jesús es inocente, pero no quiere pagar el precio de actuar
con justicia e integridad, cede a la manipulación, suelta al asesino y retiene al Justo. Es acorralado por su
propia debilidad y toma una tercera decisión equivocada: “Le daré una paliza y lo soltaré”
¿Una paliza?
¡Pero si ha dicho qué es inocente! Golpearle, ¿Por qué? Por satisfacer al
pueblo, ¿olvida que acababa de decirle a Jesús que tiene la autoridad en dicho pueblo?
Quizá pénsó: “estoy salvándole la vida” ¿En
serio? Si luego al verle salir como una masa sangrante y temblorosa,
desfallecido al extremo, ni siquiera allí, es capaz de pagar el precio de
rescatar al Justo, prefiere complacer las demandas y ceder a la manipulación de la multitud, su falta de carácter para obrar con
rectitud, frente a Uno que sí pago el precio de la misión por la cual había
venido a dicho pueblo.
Tú ¿Pagas el
precio? ¿Soportas la presión de la mayoría y rechazas la manipulación? ¿Decides
por beneficios o por principios? No claudicar, es atreverse a sostener la fe en
Jesús frente a la mayoría.
“Es muy seguro que, cinco años más tarde,
antes de suicidarse, recordara que una vez estuvo frente al Galileo y… Le
crucificó”
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Juan 19:28Después de esto, como Jesús
sabía que ya todo había terminado, y para que se cumpliera la Escritura, dijo:
-Tengo sed.
El Señor Jesús, viene en un lento
proceso de deshidratación que ha empezado desde la noche anterior en el huerto
de Getsemaní, continuándose con Su arresto, también con Sus juicios ante Ananías y
Caifás, el tiempo que ha pasado en el Pretorio y, al iniciar del viernes,
la nueva serie de juicios con Pilato, Herodes y nuevamente Pilato, sumando a todo
esto, los azotes y el ser forzado a cargar la Cruz.
Ahora, con todo el tiempo que ya
llevaba colgado en la Cruz, inevitablemente la deshidratación se añade a todo
este sufrimiento y daño recibido, absolutamente ningún líquido Le había sido
dado durante todo ese tiempo, ¡ninguna sed es comparable a la experimentada
por el Señor en la Cruz!
Salmo 22:14-15“Como agua he sido derramado; dislocados están todos
mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas. Se
ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has
hundido en el polvo de la muerte!”
¿Cómo podemos entender que el
Creador de los ríos, mares, lagos y océanos tuviera sed? ¿Qué Aquél que con una
orden silenció el mar embravecido, calmó la tempestad, ahora anhelara unas
gotas de una bebida refrescante? El que hizo milagros para otros, ¿no los haría para Sí?
Recién empezó Su Ministerio, rehusó convertir
las piedras en pan, ahora, en la Cruz, Se niega a crear un manantial de agua
mientras soporta esa terrible sed.
Mateo 27:33 Llegaron a un lugar llamado
Gólgota (que significa “Lugar de la Calavera”). Allí le dieron a Jesús vino
mezclado con hiel; pero después de probarlo, se negó a beberlo.
Camino a la Cruz, Se negó a
recibir este vino, porque era una bebida narcótica, que tenía el propósito de ayudarle
a soportar el dolor. Y nosotros, tantas ocasiones en que deseamos abrazarnos a un
narcótico, un sedante, una pecaminosa salida de escape, lo que sea, con el fin
de no asumir un dolor o una realidad. ¿Sabes cómo se atraviesa a través del
dolor, cómo se confía aunque la vida duela, cómo se crece a través del
conflicto? ¡Sólo abrazado a la Cruz de
Cristo!
Más allá de la terrible sed
física, y luego de largas horas de terrible separación, la sed de Jesús
expresaba Su vehemente anhelo de volver a estar en comunión con Su Padre:
Salmo 42:1-2Cual siervo jadeante en busca del agua, así te busca,
oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré
presentarme ante Dios?
Una profunda sed de La Presencia
del Padre; el Mismo que ofreciera agua eterna a la samaritana en el pozo, ahora
experimentaba esa sed; el Mismo que en el día de la fiesta, había gritado en la
Sinagoga: ¡Si alguno tiene sed que vengaa Mí y beba!
El alma del hombre tiene una sed
insaciable, que sólo puede ser saciada por Cristo. Muchos intentan saciar esa
sed con alcohol, sexo, dinero o poder. Otros consumen medicamentos, drogas, alucinógenos,
vicios, porque no pueden soportar la sed de sus vidas vacías. Quizá otros
llenen su vida con placeres, tratando de sobrevivir al estimular las
sensaciones físicas; todo esto, puede darles satisfacción momentánea, y
luego, se darán cuenta que siguen más sedientos que antes.
¡Sólo
Cristo es la Roca Eterna
de la cual brota la fuente inagotable de agua de vida
eterna que calma tu sed!
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Lucas 23:34a–Padre –dijo Jesús–,
perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Ésta es la primera frase desde La
cruz en ese día de la crucifixión, es la continuidad de la oración que fue
iniciada y se ha sostenido desde el día anterior, ese jueves, en Getsemaní.
¿Quiénes no sabían lo que hacían? ¿El judío que Le traicionó? ¿Los
sacerdotes, los sectarios, los Ancianos de la sinagoga, los soldados que fueron por Él, al Huerto? ¿La tropa romana que sin misericordia Le golpeó? ¿Las mujeres que
aparentaban dolerse por Él? ¿Los que echaron suertes para repartirse sus ropas?
¿Los que pasaban burlándose, desafiándole, insultándole?
No es sencillamente una frase, es
una oración, ¡Una oración de intercesión!
Pide perdón al Padre para ellos; nota que no dice: “Yo los perdono” es apenas natural que Jesús Les perdonara; pide
perdón para ellos, porque la agresión, la humillación, la ofensa, la barbarie,
el cinismo, todo, era una afrenta contra el mismo Creador en la persona de Su
Hijo Unigénito.
El Hijo parece ignorar, perder de
vista el daño que Le están causando, en Su mente está el insulto que Le están
lanzando al Padre en la persona del Hijo. No piensa en Sí mismo, no pide por Él,
ni para Él, la oración es por todos los demás; Su entrega es completa, con la
mirada puesta en lograr el perdón para “todos”
los enemigos de Dios.
¡Oraba por sus más crueles
enemigos! No era una oración por enemigos que Le hubieran causado daño antes, o
que su daño hubiera sido demediana
importancia, son enemigos criminales, que Le han traído hasta la muerte con la
mirada enturbiada por el odio.
Mientras pedía perdón para ellos,
las primeras gotas de Su sangre manchaban las manos de los que metían los
clavos; cuando el martillo empezaba a salpicarse, Su boca bendita clamaba
perdón para ellos; al tiempo que usaba Su voz, las preciosas gotas de sangre salían
de Sus manos y Sus pies, intercediendo también por nuestro perdón. Oh, no era una
oración sólo por Sus verdugos inmediatos, incluía a Pilato, a Herodes, a los
gentiles, ¡a toda la raza humana!
El Justo a favor de los injustos,
Oraba, mientras ellos se burlaban de Su Evangelio y Su Reino eterno. Igual continúa
sucediendo ahora; presos de ceguera espiritual, miles se entregan a las
prácticas de idolatría, participando en actos y ritos ofensivos al Padre y que
constituyen una afrenta contra Su gloria.
Isaías 44:9-11Los que fabrican ídolos no
valen nada; inútiles son sus obras más preciadas. Para su propia vergüenza, sus
propios testigos no ven ni conocen. ¿Quién modela un dios o funde un ídolo, que
no le sirve para nada? Todos sus devotos quedarán avergonzados; ¡simples
mortales son los artesanos! Que todos se reúnan y comparezcan; ¡aterrados y
avergonzados quedarán todos ellos!
La Cruz en el Calvario es la
señal del trono de Gloria que está en el Cielo; estuvo ayer en el monte del
dolor y hoy Se encuentra en el lugar más alto, y sigue siendo nuestro “Intercesor” Toda Su intercesión es, como
aquella que hizo en el Calvario, no toma ofensas como propias, sino que va al
Padre a pedir perdón para nosotros.
Su misericordia al interceder por
quienes no merecen esta oración, al contrario, ¡merecedores de maldición! es más, ni siquiera habían pedido
que orara por ellos, sin embargo, oró pidiendo perdón por quienes pusieron
todos sus esfuerzos en arrebatar Su vida inocente, la propia oración cuando fue
escuchada, fue despreciada o tal vez tema de risas burlonas.
Ante la evidente maldad de ellos,
no existía algún argumento para su defensa, aún hoy, no existen argumentos para
justificar tanta maldad; pero Jesús, como el más destacado de los abogados,
inspeccionó las circunstancias, dio una mirada dentro de sus corazones y no
halló nada más que oscuridad y ceguera espiritual, y Jesús toma esta
ignorancia, esta ceguera nuestra y elabora el argumento de la defensa: ¡Padre, no saben lo que hacen!
Como una piedra arrojada en un
lago emitiendo ondas y ondas a su alrededor, hasta cubrirlo, así la oración de
nuestro Amado Jesús atrajo salvación a los primeros judíos y sacerdotes, luego
una onda más grande atrajo a gentiles y romanos, y hoy, es una onda tan amplia
como el mundo entero que atrae a personas del mundo entero.
Hechos 6:7 Y la palabra de Dios se
difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén,
e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
Mientras
haya un pecador en la tierra que deba ser salvado,
tendremos nuestro Intercesor en
el Cielo.
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Las
polvorientas calles de Jerusalén hervían de gente, cada persona, cada
judío, tenía sus propias expectativas religiosas de lo que sucedería esa
semana.
Al amanecer
de cada día, los judíos esperaban al Mesías, a su Rey, para ser librados del
yugo romano, ese era su anhelo y entonaban melodías en las que sus corazones expresaban esos
anhelos de libertad.
Éste es un poema hebreo que muestra al Mesías que ellos esperaban:
“Míralos,
Señor, y suscítales un rey, un hijo de David, en el momento que Tú elijas,
Oh Dios,
para que reine en Israel, Tu siervo.
Rodéale de
fuerza para quebrantar a los príncipes injustos,
Para
purificar a Jerusalén de los gentiles que la pisotean destruyéndola.
Para
expulsar con tu justa sabiduría a los pecadores de Tu heredad,
Para quebrar
el orgullo del pecador como vaso de alfarero,
Para
machacar con vara de hierro todo su ser,
Para aniquilar a las naciones impías con la palabra de Su boca,
Para que
ante Su amenaza huyan los gentiles de Su presencia
Y para dejar
convictos a los pecadores con el testimonio de sus corazones”
Con este
tipo de poemas y cánticos, los judíos alentaban sus esperanzas; esperaban a un
rey guerrero que derrotara y destruyera; muchos de éstos ya conocían o por lo
menos, habían oído hablar de Jesús, si hubiesen entendido su tiempo, no habrían
cometido el error de esperar un rey político-militar.
Juan 12:12-13aAl
día siguiente, muchos de los que habían ido a la fiesta se enteraron de que
Jesús se dirigía a Jerusalén; tomaron ramas de palma y salieron a recibirlo…
Del séquito, no hubo nada pomposo, no salieron a Recibirle las autoridades, las personas importantes, sino el común del pueblo: el pobre, el sencillo, gente corriente y hasta iletrada. Tomaron
ramas de palma y salieron a recibirlo porque eran seguidores de Jesús, pero, la
multitud estaba formada por simpatizantes y también por enemigos de Jesús.
Juan 11:56Andaban
buscando a Jesús, y mientras estaban en el templo comentaban entre sí: ¿Qué les
parece? ¿Acaso no vendrá a la fiesta?
Había un dejo de sarcasmo en las preguntas de éstos, pero Jesús no entró de
incógnito, entró por las puertas de la ciudad, demostró no tener miedo al poder
y a la maldad de Sus enemigos, no se sentía turbado ante los inminentes
acontecimientos. No sólo llegó en público, sino también con rostro sereno, manso y humilde, sentado en un burrito.
El asno es
un animal de paso lento, así, los humildes que quisieran llegar hasta Jesús para
pedir Su favor, lo tendrían al alcance de la mano; en un tiempo como éste, ahora, Jesús
quiere continuar amándonos, sanándonos, restaurándonos, bendiciéndonos… el Rey
no vino a proclamar el día de la venganza de nuestro Dios, sino a pregonar “El año del favor del Señor”.
Aunque
muchos no lo entendieran, se presentó como Rey, Rey de paz, no vino para
destruir, sino para amar; no para condenar, sino para salvar; no por la fuerza
de las armas, sino por la fuerza del amor. ¡El
asno es la montura para la paz, el caballo la montura para la guerra!
Como la paz de aquella noche en Belén, al arrullo de José y María, bajo la mirada del Padre que, movido por Su amor a la humanidad y el deseo de rescatarla, envió a Su Hijo a abrir el camino que nos devolviera de regreso a Él...
Mira... Existe un amor más grande, un amor sacrificial que no podemos entender pero que podemos disfrutar, conquistó nuestros corazones a traves de Su inmenso amor... Celebra Su amor, Su perdón, ¡Su reconciliación con nosotros es el verdadero sentido de la vida cristiana!
-¡Hosanna! -¡Bendito el que viene en el
nombre del Señor! -¡Bendito el Rey de Israel!
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Juan 12:1-2aSeis
días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien
Jesús había resucitado. Allí se dio una cena en honor de Jesús...
Empieza la fiesta de la Pascua en
Jerusalén, miles de peregrinos llenan la ciudad; han llegado anticipadamente para cumplir con su purificación ceremonial; tan considerable es el gentío en Jerusalén que no hay alojamiento para todos.
Indudablemente el Señor Jesús también
estará allí, se detendrá primero en Betania, la aldea donde viven Sus amigos
Lázaro, Marta y María, ¡Cómo le resultaba reconfortante a Jesús, el hogar de Sus amigos! Sobre todo luego de la tensión
de los últimos días. Y llega allí “seis
días antes de la Pascua”, el sábado anterior al conocido domingo
de ramos.
Es plausible el coraje del Señor
Jesús, ¡sabía que se dirigía a la ciudad hostil! sabía que las autoridades Le
odiaban y habían jurado matarle y, en definitiva, ellas tendrían la
última palabra, a fin de que se cumpliera La Escritura. ¡Marchó hacia Jerusalén, a sabiendas de lo que Le iba ocurrir
allí!
Juan 11:51b-54aProfetizó
que Jesús moriría por la nación judía, y no sólo por esa nación sino también
por los hijos de Dios que estaban dispersos, para congregarlos y unificarlos.
Así que desde ese día convinieron en quitarle la vida. Por eso Jesús ya no
andaba en público entre los judíos.
Ir a Jerusalén, para morir allí, fue
una acción del más extraordinario valor, no Le retrasó el miedo, sino que iba
adelante con todo ánimo y determinación; diligente para morir, como sintiendo
prisa por llegar al momento culminante de la redención de aquellos por quienes
había venido.
Los discípulos también sentían
el peligro que implicaba regresar a Jerusalén, conocían del complot
existente para arrestar a Jesús, precisamente por ello Se habían apartado de aquel
lugar por algún tiempo, sin embargo, acompañaban a su Maestro, ¿tendrían expectativas
diferentes de la realidad que aguardaba a todos?
Juan 11:56-57Andaban buscando a Jesús, y minetras estaban en el templo comentaban entre sí: ¿Qué les parece? ¿acaso no vendrá a la fiesta? Por su parte, los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado la orden de que si algien llegaba a saber dónde estaba Jesús, debía denunciarlo para que lo arrestaran.
Por supuesto que Sus amigos, a
pesar de las amenazas judías, no Le iban a denunciar, por el contrario, ¡Le prepararon una cena! Sus corazones se emocionaban de recibir a Jesús.
¡Prepara tu corazón para cenar con Jesús!
¿Te alejaste de tu Señor? ¿Saliste de Su casa y emprendiste un viaje lejos
de Él? ¡Es el momento oportuno para regresar! ¡Retorna a La casa del Padre! Su
mirada puesta en el horizonte, te aguarda, La misma mirada que permaneció fija
en la redención de los que serían rescatados, a pesar del dolor de la crucifixión.
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2 Samuel 6:16Sucedió que, al entrar el arca
del SEÑOR a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl se asomó a la ventana; y
cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del SEÑOR,
sintió por él un profundo desprecio.
En
simultánea universal: desde el cielo, Los ojos del SEÑOR se gozan con
la danza y el remolineo que Su siervo David hace para Él, y, desde una ventana en
Jerusalén, una mujer también le ve y “siente
un profundo desprecio por él”
Parece que a
Mical, esposa de David, la familiaridad, el compartir día a día, conocer
íntimamente a David, le hizo sentirse con la suficiente autoridad para juzgar
y despreciar la danza y la adoración, que en cambio, a Dios sí regocijaba.
2 Samuel 6:20Cuando David volvió para
bendecir a su familia, Mical, la hija de Saúl, le salió al encuentro y le
reprochó: –¡Qué distinguido se ha visto hoy el rey de Israel, desnudándose como
un cualquiera en presencia de las esclavas de sus oficiales!
Una profunda
sensación de desprecio inundó a Mical y en su actitud temeraria de insultar a
David, atacó su Ministerio, ¿Acaso no es David, por excelencia, el adorador
en el Antiguo Testamento? Su falta de respeto por el hombre le hizo injuriar la
forma en que danzaba y denigrarlo al compararlo con “un cualquiera”
El desprecio
pretende humillar, hacer sentir incapaz o de baja valía; es una actitud muy
similar al odio pero implica un aire de superioridad por parte del que mira
con desprecio. Piensa en la altivez de Mical mientras decía: “Que distinguido se ha visto hoy el rey de Israel”
El paso siguiente al desprecio es, el cinismo, la sátira, el sarcasmo.
Luego del
Servicio de Adoración, David llegaba a bendecir su familia, pero Mical le sale
al encuentro, más que a detener a David, a detener la bendición sobre ella. Es
cierto que era la hija del rey Saúl, más una posición familiar, social o económica, no concede la autoridad para subvalorar un Ministerio, ¿Podría, acaso,
compararse el rey Saúl con el Rey para el que David danzaba?
Se puede
llegar a creer que un Ministerio tiene poca valía cuando se ve desde las
propias expectativas, ¡pero nadie tiene que cumplir nuestras expectativas! El
llamamiento es a cumplir las expectativas de Dios y David sí que las cumplía:
2 Samuel 6:21 David le respondió: –Lo hice en
presencia del SEÑOR, quien en vez de escoger a tu padre o a cualquier otro de
su familia, me escogió a mí y me hizo gobernante de Israel, que es el pueblo
del SEÑOR. De modo que seguiré bailando en presencia del SEÑOR.
¡Que
equivocada estaba Mical! Pudo haberse enamorado del hombre, pero no amó lo que amaba
David, no amó su fe, no amó el llamado de Dios, aún el pueblo y las esclavas
estuvieron allí para acompañarle en su alegría, más, "Mical, no estaba…"
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