Etiquetas

jueves, 23 de julio de 2020

SÍNDROME DE BURNOUT



¿Te has sentido tan cansado, tan cansada, viviendo tan en función de otros, entregando tanto a cambio de muy poco o casi nada, que has estado a punto de colapsar? ¡Ese es el síndrome de Burnout! o
“Síndrome de estar quemado”

Es un estado que avanza gradualmente; cuando te das cuenta es porque los síntomas ya son visibles: Agotamiento extremo, tanto físico, como mental y emocional, que convierte a la persona en alguien irritable, insatisfecho, con extrema desilusión, desapego por lo que hace, llegando incluso a la depresión.

Cuando vives cumpliendo las expectativas de otros, ya sea el núcleo familiar o el núcleo laboral y olvidas separar un tiempo para ti mismo, para ti misma, o para tu crecimiento personal o haciendo sencillamente algo que te agrade, podrías parecerte al buen ciudadano que luego de cumplir con todos sus pagos, impuestos, obligaciones familiares, se enfrenta a la realidad de que no le ha quedado nada en sus bolsillos para él mismo.

O tal vez, parecerte al ama de casa que mantiene todo en orden, cada cosa en su lugar, en una dedicación constante, absorbida por la rutina de todos los quehaceres y que, al terminar del día, puede sentir que no le ha quedado nada de tiempo para sí misma.

Mientras vivamos de esta forma, lo más seguro es que llegaremos a sentirnos muy infelices, porque tratar de cumplir con todas las demandas que en el día a día se imponen sobre nuestro “yo”, emocionalmente, no quedará nada en nosotros para sustentarnos.

Así, nos iremos sintiendo más y más enojados y al final nos convertiremos en personas amargadas, descontentas, quejumbrosas, cantaletosas, repitiendo: cómo los demás no se dan cuenta de mi sacrificio, ¡comportamiento de mártires!

Mt 11:28-29 Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.  

Jesús está hablando de un esfuerzo prolongado, una carga pesada que produce desesperanza o ansiedad.

Tu necesidad afectiva no puede ser saciada por ningún ser humano, a pesar de que te amen mucho y te lo demuestren, porque fuiste diseñado, diseñada, con una profunda necesidad del amor de Dios.

Tu necesidad emocional tampoco puede ser satisfecha por las propiedades, la solvencia económica, porque tu paso por esta tierra es temporal y además muy corto; en realidad eres ciudadano del cielo, tu alma siempre estará anhelando regresar al hogar del Padre.

Cuando entiendes que cada actividad o cada relación sobre esta tierra son una preparación para la vida en el cielo, entonces puedes priorizar, seleccionar, delegar y elegir vivir en la actitud correcta de amor y servicio que no reclama gratitud humana, pues tu recompensa te espera en el Cielo.



¿Deseas apoyarnos financieramente? 

Puedes ofrendar con el siguiente enlace o QR desde Nequi:

Raquel Toro
Amanece en Getsemaní