Etiquetas

jueves, 18 de diciembre de 2025

“DEJÉ LA LUZ ENCENDIDA”

A un joven, le llamó la atención la frase final en el anuncio de una reconocida cadena de hoteles, decía: “Dejaremos la luz encendida para usted”

Seguidamente el joven argumentó:

Mamá acostumbraba decirme lo mismo: “dejé la luz encendida para ti”; y continúo recordando, a veces yo trabajaba hasta muy tarde en la fábrica o llegaba tarde de la universidad, pero sin importar a qué hora llegara, la luz en la puerta siempre estaba encendida, cuando yo veía su resplandor, me parecía escuchar las tiernas palabras de mamá: “te estoy esperando” “Te amo y estoy pendiente que llegues” “Qué bueno que ya estás en casa”

Pero una noche… la luz de la puerta no se hallaba encendida, me preocupé, ¿estaría mamá enfadada conmigo? ¿sería que hice algo mal? Al entrar, mamá me esperaba y su explicación fue tan tranquilizadora: La bombilla se ha fundido.

Juan 8:12 Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: -Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Aquella noche en que Jesús dijo esas palabras, fue en el primer día de la fiesta, en la ceremonia llamada “La Iluminación del Templo”, aprovechó ese contexto de iluminación porque los judíos solían decir que, era tal el resplandor de las antorchas que iluminaban todos los patios de Jerusalén, así que, Jesús les hizo esta impactante analogía espiritual: “Yo soy la luz del mundo”

La palabra luz estaba especialmente asociada a Dios en el pensamiento y leguaje judío, ellos recordaban frases como: “El Señor es mi luz y mi salvación” Los rabinos afirmaban que uno de los nombres del esperado Mesías era Luz, así que cuando Jesús se presenta como la luz del mundo está diciendo de Sí mismo, lo más veraz que se podía decir.

Los corazones sensibles que han entendido el símil, con seguridad también han establecido las diferencias:

     Sí, son las luces de una noche maravillosa de regocijo, pero Jesús, es la luz de Dios mismo, a lo largo de todo el camino de tu vida.

  Aunque la luz de las antorchas en aquel templo pudiera ser muy luminosa, finalmente, parpadeó y se apagó, mientras que la luz de Jesús, es y será por toda tu eternidad.

-   El que camina en oscuridad, sin seguir a Jesús, corre el riesgo de andar a tientas y tropezar, mira que muchos de los problemas de la vida están por encima de tu capacidad.

Puede que alguien no reconozca a La luz del mundo, pero ese no significa que Jesús no brille en todo su esplendor, como la refulgente columna de fuego alumbraba y guiaba a los israelitas en el desierto, así, Jesús alumbra y guía el camino de quien Le sigue.

Mateo 5:14 Ustedes son la luz del mundo.

Sin embargo, podemos preocuparnos y dejar de reír al examinar nuestras propias vidas a la luz de Jesús, me pregunto, por estos días… ¿qué reflejan nuestras acciones?

Sé cómo la luz en la puerta atrayendo a los que no saben que Jesús los ama y les espera.

 


¿Deseas apoyarnos financieramente? 

Puedes ofrendar desde PayPal en el siguiente enlace o el QR desde Nequi:

https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=D3B95LCK35FBY




Gracias por participar en la difusión del evangelio.

 

Raquel Toro

Amanece en Getsemaní