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viernes, 14 de agosto de 2020

COMENZAR vs. PERSISTIR

Un joven veía sentado desde el extremo de la banca de un parque, como las ardillas se movían libremente entre los árboles; de pronto una de ellas dio un salto que parecía un auténtico suicidio, efectivamente, no alcanzó la rama del árbol que deseaba, cayó en otra, un poco más abajo y de allí se agarró con fuerza y empezó a escalar, persistiendo hasta que logró llegar a la rama que quería.

El anciano que estaba sentado en el otro extremo de la banca comentó: “He visto a muchas de ellas saltar como esa, especialmente cuando hay perros cerca y no pueden bajar a tierra. Muchas fallan en alcanzar la rama que desean, pero nunca he visto a ninguna lastimarse intentándolo. Y añadió entre dientes: “Creo que no tienen otra alternativa más que arriesgarse si no quieren pasarse toda la vida en el mismo árbol.

Mira que existe una gran diferencia entre comenzar y persistir, prácticamente, te puedo decir, que la gran mayoría de personas comienzan cosas que jamás terminan; tal vez tengas comenzados uno o dos libros, marcando con un separador la página siguiente para algún día que termines de leerlos; quizá una pintura, un bordado o una manualidad inconclusa y guardada en alguna gaveta olvidada; más triste aún, puedes haber comenzado una carrera que jamás terminaste o dejado enfriar en un rincón de tu corazón los sueños laborales por los que un día intentaste.

La diferencia entre lograr una vida satisfactoria o arrastrar con sueños quebrados, no radica en que no comenzaste, sino en que no continuaste; persistir es lo que marca la gran diferencia.

La persistencia tiene un valor muy importante, aunque la administración del tiempo, la capacidad de planificación, el desarrollo de estrategias, el trabajo en equipo, los conocimientos, en fin, todos eso es importante, pero de nada sirve sin la persistencia.

Sólo saltar no es suficiente, es cierto que tuviste muy buenas razones para comenzar algo, pero una vez comenzado, las razones para continuar tienen que ser aún mayores; porque mantenerte decidido en el día a día, levantándote a continuar en cada mañana, avanzando a través de los obstáculos, permaneciendo firme a pesar de la falta de apoyo o aún de la oposición, necesitará más que buenas razones: ¡razones poderosas!

Si te has quedado corto, corta, en tu salto, descubrirás esas razones poderosas en el proceso de persistir, surgirán mientras “permaneces” avanzando el tiempo suficiente hacia la rama a la que quieres llegar; y entonces, ¿Cuánto es el tiempo suficiente?  

Haz el compromiso contigo mismo, pon a funcionar todas tus capacidades y permanece en el proceso al menos doce meses; si lo haces, los pequeños y continuados pasos de la persistencia te animarán tanto que luego, al final de ese año, podrás mirar hacia atrás y ver lo mucho que has avanzado.


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Raquel Toro 

Amanece en Getsemaní