¿Qué son las actitudes egoístas?
Son comportamientos en los que una persona prioriza su propio beneficio, deseo o comodidad, sin considerar el bienestar, las necesidades o los sentimientos de los demás.
Una sencilla anécdota cuenta que un aspirante
a un cargo ejecutivo, después de aprobar todos los requisitos de ingreso, fue
llevado por su futuro jefe, a dos salones de banquete.
Al entrar en el primer salón, vio una mesa
servida con deliciosa comida, sin embargo, las personas alrededor estaban
delgadas, tristes y desesperadas; cada una tenía una cuchara muy larga atada a
su brazo, podían tomar la comida –y en efecto lo hacían– pero no podían
llevarla a su propia boca; intentaban alimentarse, pero la cuchara era
demasiado larga y por eso, todos permanecían hambrientos.
Luego fue llevado al segundo salón, para su
sorpresa, la escena era exactamente igual: la misma comida deliciosa y las
mismas cucharas largas atadas al brazo, pero con una gran diferencia: las personas alrededor
estaban felices y bien alimentadas ¿por qué?
Porque cada uno usaba su cuchara para
alimentar al compañero que estaba en frente.
Así que, ¡comprendió la lección! El problema
no eran las cucharas sino una actitud egocéntrica.
El egoísmo nace de un corazón centrado en sí
mismo, donde el “yo” ocupa el lugar principal en las decisiones y
prioridades, pero un corazón transformado por el Espíritu de Dios, aprende a
mirar también por los demás.
Desde la perspectiva bíblica, el egoísmo es
contrario a la actitud de amor y servicio que Jesús enseñó, modelando una
vida basada en dar, servir y pensar en los demás.
La Escritura nos muestra este contraste:
Filipenses
2:3-4 No hagan nada por
egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como
superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios
intereses sino también por los intereses de los demás.
La actitud egoísta produce divisiones, rivalidades y conflictos. La
búsqueda de la gloria personal alimenta la ambición egoísta y genera contiendas.
Podemos reconocer actitudes egoístas en personas que:
– Piensan, antes que nada, en su propio
beneficio.
– Les cuesta compartir tanto cosas materiales
como también tiempo, atención o escucha.
– Hablan constantemente de sí mismas, buscando
destacarse como ejemplo.
– No reconocen sus errores.
– Tienen dificultades para trabajar en equipo o
aceptar las ideas de otros.
Examina tu corazón, muchas veces, el egoísmo no se manifiesta en grandes
acciones sino en pequeñas decisiones o reacciones diarias.
¿Aún vives centrado en ti mismo? o...
¿Estás aprendiendo a vivir para
bendecir a otros?
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

