Hoy hablaremos de David y su esposa Mical...
2 Samuel 6:16 Sucedió que, al entrar el arca
del SEÑOR a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl se asomó a la ventana; y
cuando vio que el rey David estaba saltando y bailando delante del SEÑOR,
sintió por él un profundo desprecio.
En
simultánea universal: desde el cielo, Los ojos del SEÑOR se gozan con
la danza y el remolineo que Su siervo David hace para Él, y, desde una ventana en
Jerusalén, una mujer también le ve y “siente
un profundo desprecio por él”
Parece que a
Mical, esposa de David, la familiaridad, el compartir día a día, conocer
íntimamente a David, le hizo sentirse con la suficiente autoridad para juzgar
y despreciar la danza y la adoración, que en cambio, a Dios sí regocijaba.
2 Samuel 6:20 Cuando David volvió para
bendecir a su familia, Mical, la hija de Saúl, le salió al encuentro y le
reprochó: –¡Qué distinguido se ha visto hoy el rey de Israel, desnudándose como
un cualquiera en presencia de las esclavas de sus oficiales!
Una profunda
sensación de desprecio inundó a Mical y en su actitud temeraria de insultar a
David, atacó su Ministerio, ¿Acaso no es David, por excelencia, el adorador
en el Antiguo Testamento? Su falta de respeto por el hombre le hizo injuriar la
forma en que danzaba y denigrarlo al compararlo con “un cualquiera”
El desprecio
pretende humillar, hacer sentir incapaz o de baja valía; es una actitud muy
similar al odio pero implica un aire de superioridad por parte del que mira
con desprecio. Piensa en la altivez de Mical mientras decía: “Que distinguido se ha visto hoy el rey de Israel”
El paso siguiente al desprecio es, el cinismo, la sátira, el sarcasmo.
Luego del
Servicio de Adoración, David llegaba a bendecir su familia, pero Mical le sale
al encuentro, más que a detener a David, a detener la bendición sobre ella. Es
cierto que era la hija del rey Saúl, más una posición familiar, social o económica, no concede la autoridad para subvalorar un Ministerio, ¿Podría, acaso,
compararse el rey Saúl con el Rey para el que David danzaba?
Se puede
llegar a creer que un Ministerio tiene poca valía cuando se ve desde las
propias expectativas, ¡pero nadie tiene que cumplir nuestras expectativas! El
llamamiento es a cumplir las expectativas de Dios y David sí que las cumplía:
2 Samuel 6:21 David le respondió: –Lo hice en
presencia del SEÑOR, quien en vez de escoger a tu padre o a cualquier otro de
su familia, me escogió a mí y me hizo gobernante de Israel, que es el pueblo
del SEÑOR. De modo que seguiré bailando en presencia del SEÑOR.
¡Que
equivocada estaba Mical! Pudo haberse enamorado del hombre, pero no amó lo que amaba
David, no amó su fe, no amó el llamado de Dios, aún el pueblo y las esclavas
estuvieron allí para acompañarle en su alegría, más, "Mical, no estaba…"
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

