Si te pido que dibujes tu vida, ¿qué imagen vas pintar?
Así que siéntete artista por un momento...
¿Cómo es la imagen con la que representarías tu vida? Te
diré que esa imagen, es el gráfico, la descripción de cómo ves lo que hasta
ahora has vivido.
En la
vida real, cada quien expresa sus opiniones sobre la vida en, la forma de
vestir, el diseño de sus corbatas, los tonos que usa, las joyas que lleva, su
forma de peinarse, en fin.
Si crees
que la vida es un carnaval, tu valor primordial será pasarla bien; si crees que
es una carrera, le darás valor a la velocidad y es posible que siempre estés de
prisa; si la ves como una competencia, uno de tus valores será la perseverancia
y ganar será muy importante; o si para ti, es productividad, es muy posible que
estés pendientes de los logros y las estadísticas.
No somos
muy objetivos, no vemos las cosas como son, las vemos de forma muy personal y
esa manera personal de ver las cosas va a influir en todos tus áreas y tus
relaciones.
Santiago 4:14-15 ¡Y eso que ni siquiera
saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que
aparece por un momento y luego se desvanece. Más bien, debieran decir: “Si el
Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”
Es muy
posible que bases tu vida en una imagen errónea o irreal; la verdad, somos tan
fugaces como la niebla que aparece y al despuntar los rayos del sol se
desvanece; además, la incertidumbre del futuro siempre ha preocupado a todos
los seres humanos.
Pero
acaso La Escritura está diciendo que se debe dejar de planear, ¡no! Claro que
no, está desaprobando la planificación que no tiene en cuenta a Dios, el vivir con
una actitud de autosuficiencia e independencia, dejando al Dueño de la vida fuera
de tu agenda.
Pava
vivir la misión por la que viniste a esta tierra, debes cuestionar la sabiduría
del mundo y reemplazarla por enfoques bíblicos sobre la vida que agrada a Dios,
la vida sobreabundante que Cristo vino a traer.
La vida
es un don de Dios y cada día es un regalo que debes disfrutar, algunos llegan
hasta los setenta, cincuenta, treinta, diez o menos años, no tienes garantía
sobre el mañana, menos aún sobre los años siguientes, así que vive
correctamente, como si fueras a morir mañana, y continúa dando fruto como si
fueras a vivir mil años.
¡El cristiano verdadero siempre somete sus planes al Señorío de Cristo!
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