Si has pensado en lo importante que son cada una de tus necesidades y la urgencia de satisfacerlas, has de saber que, el conocimiento sobre Quien es Dios, es la mayor necesidad de todo ser humano.
Jeremías 9:23-24 Así dice el SEÑOR: “Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni
el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. Si alguien ha de gloriarse,
que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el SEÑOR, que actúo en la
tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada –afirma el
SEÑOR–.
¡No se puede adorar y menos servir
a un Dios desconocido! tampoco podrás depositar en Él tu confianza, sino
sabes Quién es.
Cuando tu mente comprende
con claridad, Quien es Dios, entonces sí, tu alma puede rendirse a Él sin objeciones,
someterse a Su autoridad y orar para que Su gobierno sea establecido en todo tu
ser.
Génesis 17:1 Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció y
le dijo: -Yo soy el Dios Todopoderoso. Vive en mi presencia y sé intachable.
Tampoco se puede conocer a Dios
solamente con el intelecto porque, Dios es Espíritu, ¡tiene que ser conocido
espiritualmente! “Yo soy el Dios
Todopoderoso” o “El-Shaddai” El Todo
Suficiente, El Dios de las montañas, El Dios que es la fuente inagotable de
toda bendición.
Muy pocas personas están
interesadas en saber sobre las perfecciones del Dios al que dicen amar, pocos
de quienes leen la Escritura saben de la grandeza del carácter divino que,
inspira temor reverencial y les conduce a niveles de adoración que no hubiesen
podido pensar, ni siquiera imaginar; ¡Dios
es Único en excelencia!
Cuando Dios se mostró a Abraham como
el Dios Todopoderoso, Abram lo entendió:
Génesis 17:3 Al oír que Dios le hablaba, Abram cayó rostro en tierra…
¡Amarle, Obedecerle, Servirle, es
la consecuencia natural de Conocerle y Adorarle!
Romanos 15:17 Por tanto, mi servicio a Dios es para mí motivo de orgullo en
Cristo Jesús.
La única
gloria que Pablo se atribuía era, ser siervo de Cristo; Pablo se veía a sí mismo
como un instrumento útil y adecuado en las manos de Un Dios Todopoderoso; jamás
dijo: ¡Yo lo hice! , por el contrario:
Gálatas 2:20 He sido crucificado con Cristo, y ya no
vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por
la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.
¿Te cuesta obedecerle?
¿Te cuesta amarle? ¿Te enfrías constantemente? Es porque ¡No Le conoces!
Tal vez, de oídas, sabes sobre Él, pero no Le conoces:
¡Jesucristo es el Hombre que debes conocer!
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní
