¡Tienes
labores que debes hacer todos los días! Sin embargo, para no ser absorbido por
la cotidianidad y encontrar que a la vuelta de cinco años las condiciones no
difieren mucho de las actuales, es necesario reenfocar el día a día, a fin de que
cada actividad a corto y mediano plazo, redunde en logros para tu crecimiento espiritual,
intelectual, familiar y financiero.
¡La eficacia
de las listas! sobre todo aquellas que se plasman de manera gráfica y colorida dentro de un cronograma,
pueden mantenerte en la correcta dimensión del tiempo, concentrado en la tarea
correspondiente y con la actitud adecuada; además que impedirán pasar por alto actividades
adicionales, citas extras, llamadas por hacer.
Nadie tiene
más poder de sabotear tus cronogramas que, ¡tú mismo! Sé exigente en los
horarios predeterminados, casi siempre se trabaja más eficientemente estando bajo
presión; la determinación de mantenerte dentro de lo que has programado, hará
que surja la autodisciplina, y así, realizarás labores en tiempo récord, cuidando,
claro está, que las cosas queden debidamente hechas, pues tener que corregirlas
o completarlas luego, representará una pérdida de tiempo.
Una vez enlistado lo de “todos los días”, añade las cosas que deberías y te gustaría
desarrollar para tu promoción profesional, comercial, incluso ¡ministerial! Prioriza semanal,
mensual o semestralmente, conforme a la meta a la que quieres llegar y
colócalas de manera razonable y estratégica en tu día a día.
Descubre las
horas más productivas para sacarles el máximo provecho y, en las horas de menor
productividad, haz labores que no demanden tanta fuerza mental o física. ¡Importante! bloquea tu tiempo de descanso y
el de recreación para compartir con los tuyos, con tu cónyuge –a solas- o en familia y sobre todas las cosas,
reserva el tiempo para la Congregación, tu comunión con Jesús y también para estar junto a los hermanos en la fe.
Al
anochecer y antes de dar las gracias al Padre, por Su cuidado sobre ti y sobre
los tuyos, toma diez minutos para dar una revisión al cronograma del día
siguiente, pueden haber surgido cambios o imprevistos que deban ser reprogramados.
¡Éste es tu Mapa
Ministerial! puesto que cada creyente es todo un Ministerio para Cristo, debes
caminar en Su voluntad:
¿Estás estudiando? Y si quizá crees que no es tiempo de
educación formal, es seguro que, toda la vida es tiempo de aprender.
¿Estás
leyendo? Selecciona con responsabilidad autores que te hagan crecer; no se
aprende gran cosa de todo lo que el mundo comparte diariamente, incluso, tú también
comparte de manera seleccionada para que puedas ser factor de crecimiento para
otros; haz que cuando alguien busque una respuesta, quiera un consejo, desee
aprender o ver publicaciones que valgan la pena, ¡te busque a ti!
¿Deseas enseñar? pues toma buenos apuntes, un día, Dios podrá usarlos cuando quiera hablar a través
tuyo y te sorprenderás de la cantidad de material que tendrás acumulado. ¡Lo que controla tu tiempo, controla tu vida!
1 Pedro 4:3a Pues ya basta con el tiempo que han
desperdiciado haciendo lo que agrada a los incrédulos...
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