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domingo, 29 de junio de 2025

LA AMENAZA DE UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD

Lucas 13:6-8 Entonces les contó esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo, pero cuando fue a buscar fruto en ella, no encontró nada. Así que le dijo al viñador: “Mira, ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no he encontrado nada. ¡Córtala! ¿Para qué ha de ocupar terreno?

No dice que, hace tres años vino, no, sino que durante esos tres años ha venido de manera regular, esperando encontrar fruto, pero nada, ¡tres años, un período de tiempo suficiente para dar fruto!

A esta higuera plantada para dar fruto, le había sido proporcionado todo el entorno necesario: plantada dentro del viñedo, en terreno cuidado, limpio, buen regadío, en una situación privilegiada; no era el mismo caso de las higueras silvestres que crecían a la orilla del camino o en cualquier lugar.

Y luego de la paciencia y la espera y las múltiples oportunidades, el dueño se ha cansado de esperar y da una orden: ¡Córtala! Añadiendo a la explicación de los antecedentes ingratos de la higuera que, ¿para qué ha de ocupar terreno?

¡Aún la tierra dónde la higuera está plantada debe dar fruto! ¿Por qué desaprovecharse ese terreno por consideración a una higuera que no quiere dar fruto? ¿Cuentan para Dios las oportunidades? ¡Claro que sí! Tenemos un Dios de oportunidades, pero no las da en vano, sino que todas, serán tenidas en cuenta.

¡Cuánta enseñanza y principios bíblicos se han impartido a través de todo este tiempo! No ha habido una generación que haya tenido más oportunidades que la nuestra, hemos heredado una civilización cristiana y una libertad por la que otros dieron la vida, recibimos una sobreabundante cantidad de información y, por lo tanto, seremos la generación con mayor responsabilidad.

Me pregunto si… ¿cada disgusto, irrespeto o falta de amor en el hogar, ha sido solamente una visita del dueño de la viña buscando fruto?

La parábola nos da una dura enseñanza: “Lo que no hace más que recibir, no debe sobrevivir” La higuera extraía la sustancia y agotaba la tierra a su alrededor y a cambio no producía nada.

Dios es infinitamente amable con el que cae y se levanta otra vez, pero deja en claro “la última oportunidad”, pero mira que sorprendente, ¿qué hace el viñador? ruega por ella, de hecho, nuestro gran sumo sacerdote, siempre está delante del trono rogando por cada uno de nosotros, no sólo eso, sino que también continúa brindando alimento y protección como el Gran Facilitador, a fin de que el Padre encuentre fruto.

Lucas 13:8-9 “Señor, –le contestó el viñador–, déjela todavía por un año más, para que yo pueda cavar a su alrededor y echarle abono. Así tal vez en adelante dé fruto; si no, córtela.

Quizá debas hacer algo a tiempo, a tiempo para absorber la enseñanza y encarnar las verdades bíblicas y desarrollar tu carácter de hijo de Dios.

Dar fruto, no depende de lo que otros hacen o de lo que te hacen a ti… implica tu reacción, tu respuesta al cuidado y provisión divinos, mira que…

Si no estás dando fruto… posiblemente tú eres el causante.

Más si crees que el poder de Dios habita dentro de ti en la persona del Espíritu Santo, puedes hacer los cambios necesarios confiado en la acción de Él en ti, pero por favor, deja de creer que la meta única de Dios es restaurarte… 

Él quiere un fruto que perdure hasta la eternidad, Jesús quiere llegar a otros… mujer, busca a las mujeres, de seguro tienen situaciones que sanar… varón, busca a los varones, de seguro tienen cantidad de conflictos, deudas, problemas…

Juan 15:16a No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure.

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Amanece en Getsemaní

Raquel Toro