Lucas 13:6-8 Entonces les contó esta
parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo, pero cuando fue a
buscar fruto en ella, no encontró nada. Así que le dijo al viñador: “Mira, ya
hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no he encontrado
nada. ¡Córtala! ¿Para qué ha de ocupar terreno?
No dice que, hace tres años vino, no, sino que durante esos tres años ha venido de manera regular, esperando encontrar fruto, pero nada, ¡tres años, un período de tiempo suficiente para dar fruto!
A esta
higuera plantada para dar fruto, le había sido proporcionado todo el entorno necesario:
plantada dentro del viñedo, en terreno cuidado, limpio, buen regadío, en una
situación privilegiada; no era el mismo caso de las higueras silvestres que
crecían a la orilla del camino o en cualquier lugar.
Y
luego de la paciencia y la espera y las múltiples oportunidades, el dueño se ha
cansado de esperar y da una orden: ¡Córtala! Añadiendo
a la explicación de los antecedentes ingratos de la higuera que, ¿para qué ha de ocupar terreno?
¡Aún
la tierra dónde la higuera está plantada debe dar fruto! ¿Por qué
desaprovecharse ese terreno por consideración a una higuera que no quiere dar
fruto? ¿Cuentan para Dios las oportunidades? ¡Claro que sí! Tenemos un Dios de
oportunidades, pero no las da en vano, sino que todas, serán tenidas en cuenta.
¡Cuánta
enseñanza y principios bíblicos se han impartido a través de todo este
tiempo! No ha habido una generación que haya tenido más oportunidades que la
nuestra, hemos heredado una civilización cristiana y una libertad por la que
otros dieron la vida, recibimos una sobreabundante cantidad de información y, por lo tanto, seremos la generación con
mayor responsabilidad.
Me
pregunto si… ¿cada disgusto, irrespeto o falta de amor en el hogar, ha sido
solamente una visita del dueño de la viña buscando fruto?
La
parábola nos da una dura enseñanza: “Lo que no hace más que recibir, no debe sobrevivir” La
higuera extraía la sustancia y agotaba la tierra a su alrededor y a cambio no
producía nada.
Dios
es infinitamente amable con el que cae y se levanta otra vez, pero deja en
claro “la última oportunidad”, pero mira que sorprendente, ¿qué hace el
viñador? ruega por ella, de hecho, nuestro gran sumo sacerdote, siempre está
delante del trono rogando por cada uno de nosotros, no sólo eso, sino que también
continúa brindando alimento y protección como el Gran Facilitador, a fin de que
el Padre encuentre fruto.
Lucas 13:8-9 “Señor,
–le contestó el viñador–, déjela todavía por un año más, para que yo pueda
cavar a su alrededor y echarle abono. Así tal vez en adelante dé fruto; si no,
córtela.
Quizá
debas hacer algo a tiempo, a tiempo para absorber la enseñanza y encarnar las
verdades bíblicas y desarrollar tu carácter de hijo de Dios.
Dar
fruto, no depende de lo que otros hacen o de lo que te hacen a ti… implica tu
reacción, tu respuesta al cuidado y provisión divinos, mira que…
Si no estás dando fruto…
posiblemente tú eres el causante.
Más si crees que el poder de Dios habita dentro de ti en la persona del Espíritu Santo, puedes hacer los cambios necesarios confiado en la acción de Él en ti, pero por favor, deja de creer que la meta única de Dios es restaurarte…
Él quiere un fruto que perdure hasta la eternidad, Jesús quiere llegar a otros… mujer, busca a las mujeres, de seguro tienen situaciones que sanar… varón, busca a los varones, de seguro tienen cantidad de conflictos, deudas,
problemas…
Juan 15:16a No
me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné
para que vayan y den fruto, un fruto que perdure.
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