Tal vez recuerdes sobre la inquisición en el mundo protestante...
Sucedió en los siglos XVI y XVII luego de la reforma protestante, con el objetivo, para los católicos, de suprimir el protestantismo, y para los protestantes, defender su fe.
El texto del
Salmo 149 se tomó para justificar e incitar a la guerra contra los llamados “enemigos
de Dios” o “hermanos separados” (un término más actual), es decir, el
protestantismo.
Salmo
149:4-9
Porque el SEÑOR se complace en su pueblo; a los humildes concede el honor de la
victoria. Que se alegren los fieles por su triunfo; que aun en sus camas griten
de júbilo. Que broten de su garganta alabanzas a Dios, y haya en sus manos una
espada de dos filos para que tomen venganza de las naciones y castiguen a los
pueblos; para que sujeten a sus reyes con cadenas, a sus nobles con grilletes
de hierro; para que se cumpla en ellos la sentencia escrita. ¡Esta será la
gloria de todos sus fieles! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR!
Ha sido
lamentable que se interpretara y aplicara de manera incorrecta este Salmo, pues
él no está entregando ninguna orden de persecución ni de ejecución contra el
prójimo.
El sentido correcto es escatológico, nos enfoca hacia el milenio, cuando todas las naciones y pueblos, reconozcan a Cristo como Señor y Rey y a Jerusalén como su capital; también hace énfasis en el gozo de Dios por Su pueblo, en la alabanza que el pueblo Le tributa y la espada de dos filos que Sus adoradores llevan en sus manos.
Así debe ser,
que los creyentes Le alaben; todos los que sabemos que no disponemos de
recursos propios, sino que todos nuestros recursos y fuerzas provienen de Cristo, tenemos la gloria de llevar la espada del Espíritu como un ejército a Su servicio,
para vencer a los poderes alineados contra el Reino de Dios y claro que usaremos
nuestras alabanzas cual saetas contra el enemigo.
Estamos rodeados
por la armadura de favor de Dios, tanto que el salmo anuncia cómo hasta desde sus camas, en la
noche, adoran a voz en cuello, ¡cómo Le agrada a nuestro Dios las alabanzas de
Su pueblo!
Nota conmigo
que la alabanza brota como un acto de adoración, que a la vez es una preparación
para la batalla espiritual contra los enemigos de la fe; sí, la adoración y la Palabra
de Dios son las armas espirituales más importantes en la fe cristiana, cuéntame…
¿Tú usas
estas armas? Al iniciar del día, ¿irrumpes en los Cielos y emocionas el corazón
de tu Benefactor con el sonido de tus canciones y tus frases de adoración?
Ya no es tiempo
de sacrificios de animales o práctica de rituales o velas encendidas, ahora, alabar
a Dios es el sacrificio escogido por Él mismo y que Le es agradable, en este
tiempo de gracia redentora.
Tenemos el
dulce privilegio que se convierte en responsabilidad de no ser sólo adoradores,
sino guerreros firmes y victoriosos, como lo fue David, el adorador por excelencia, venciendo a los
filisteos, amalecitas, amonitas y otras naciones enemigas del pueblo de Dios; tienes
la capacidad de hacer retroceder a los enemigos de Dios y cambiar la atmósfera
de tu hogar, tu aula, tu trabajo, tu congregación, tus circunstancias, al traer el gozo liberador
de tu adoración al Dios Todopoderoso.
El gozo, es un resultado natural de pasar
tiempo alabando al Señor.
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Raquel Toro

