Quizá hayas escuchado las instrucciones de los asistentes de vuelo…
Entre varias cosas, se refieren también, a las máscaras de oxígeno que deben ser usadas en el caso de despresurización de la cabina, a fin de que los pasajeros y la tripulación puedan respirar tranquilamente.
Mira que sería dramático y entrarías en pánico si se perdiera la
presión en cabina y no tuvieras el recurso de la máscara de oxígeno; cómo sabrás, debes
primero ponerte tu máscara antes de intentar ayudar a otra persona.
Cuando ayudas a otros o les asistes o les guías o les enseñas, descubres
el valor de la vida significativa que es mucho más
que la buena vida, sin embargo, no debes descuidar asistirte y nutrirte,
primero a ti mismo, porque algunas veces tú ayudarás a otros y en ocasiones,
tú necesitarás que alguien te ayude a ti.
Nota conmigo que las máscaras de oxígeno usadas por los
pasajeros son diferentes de las usan quienes conducen el avión, me refiero al capitán
y al copiloto: No están dispuestas en la parte superior sino en los laterales
de la silla; no caen automáticamente, sino que deben ser tomadas y accionadas; no cubren solamente hasta la nariz sino también los ojos por si se llegasen a presentar problemas con humo
o gases y adicionalmente, tienen un micrófono incorporado que les permite
mantener la comunicación con la tripulación y el control de tráfico aéreo.
Cómo verás, esta asistencia es diferente, por el propio bien de los pasajeros
y la llegada tranquila a su destino.
También debes saber que su oxígeno viene de una fuente diferente de la
que surte a los pasajeros.
Cuando das y das, continuamente, es importante que cuides tu
reabastecimiento y la fuente de la cual proviene; pasa tiempo suficiente
recibiendo de maestros idóneos, mentores adecuados, personas que te hagan
crecer; ya sean todos éstos, presenciales o virtuales, ten en cuenta que debes escoger
muy bien la fuente.
Romanos 2:21A, en fin, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo?
Aunque aquí fue dicho en un tono de fuerte amonestación a los fariseos,
podemos tomarlo, de buena gana, para recordar que nuestra propia nutrición es
muy importante antes de salir a enseñar, guiar o ayudar a
otros; la enseñanza, la predicación, el pastoreo, deben empezar, primero, por sí
mismo.
Romanos 12:8 si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer
a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir que dirija con
esmero, si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.
Para animar a otros, tu propio entusiasmo e inspiración, debe estar suficientemente
nutrido y sostenido, de lo contrario, como se diría comúnmente, corres el
riesgo de quemarte y, dirigir, “pararse al frente”, se aplica a la
persona que maneja el timón de una embarcación, como, estoy segura, tú haces en tu hogar y en tu entorno social.
Evalúa tu entorno… en ocasiones no puedes esperar que los que reciben
de ti sean los mismos que te nutran…
Si en rededor tuyo, sólo reciben, no entres en pánico, añade fuentes
de las que tú recibas, selecciónalas muy bien, primero nuestro Dios y Su
Palabra, enseguida tus maestros y herramientas de estudio y luego, rodéate
de personas adecuadas que han dado fruto en tu área.
¡El gozo de asistir a otros debe ser auténtico, por eso vigila que tú
seas asistido primero!
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

