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lunes, 29 de septiembre de 2025

EN EL OJO DEL HURACÁN

¿A qué se refiere la frase “en el ojo del huracán”? 

Literalmente, el ojo es el centro del huracán, un lugar de calma donde los vientos son débiles y hay poca nubosidad pero que, en torno a él, en la pared del ojo, hay toda una estructura de nubes densas y pesadas formando una veloz espiral impulsada por vientos muy intensos y, detrás de ésta, hay una segunda pared de vientos devastadores que regresan en dirección opuesta.

Así, podríamos decir que estar en el ojo del huracán, equivale a permanecer aún de pie, pero rodeado de la problemática turbulenta de un debate o una situación conflictiva o, con el peligro amenazador de ser vencido por los opositores o por los críticos.

¿Sabes que los pastores y líderes cristianos son un blanco fácil de críticas devastadoras y opositores malintencionados? Sin embargo, continúan en ese lugar de exposición pública, esforzándose en explicar fielmente la Palabra de Dios y desafiándonos a vivir en semejanza a Cristo.

Hebreos 13:17 Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir cuentas. Obedézcanlos a fin de que ellos cumplan su tarea con alegría sin quejarse, pues el quejarse no les trae ningún provecho.

La palabra griega usada en “quejarse” -stenázo- traduce “meter o estar en aprietos” y por implementación, gemir, angustia; esto, añadido a la carga de pastorear o liderar, que de por sí ya es demasiado pesada, produce tristeza y desánimo en los corazones pastorales.

En lo que respecta a la legislación de un gobierno, someterte a su autoridad implica que debes cumplir con los deberes cívicos y obedecer las leyes de dicho gobierno. 

En el contexto eclesial, significa honrar a la autoridad bajo la cual Dios te ha colocado para tu crecimiento; sin aludir a una obediencia ciega, por el contrario, que con una fe razonada, tú contribuyas a la unidad del Cuerpo de Cristo.

Y en el ámbito espiritual, debes obedecer a la Palabra de Dios y ser imitador de Cristo, tu Salvador.

Pero como tú ya lo sabes, hablar de obediencia a la autoridad, cualquiera que ésta sea, va en contra de nuestra sociedad individualista, donde el “Yo” es la autoridad reinante; prácticamente, es una contravía transitada solo por la minoría, incluso bajo liderazgos correctos y propositivos, las personas siguen rebelándose.

Podrías preguntar... ¿cuántas veces, un conductor, desobedece las señales de tránsito a pesar de verlas en los laterales de las vías?

Quién lo creyera, en ocasiones, las iglesias se convierten en lugares hostiles para sus líderes; no puede existir nada más triste para un pastor o director ministerial, que su congregación o ministerio, no lo respete o le ignore, es muy difícil dar mucho a cambio de muy poco o casi nada.

Spurgeon lo dijo así:

Se ha hecho mucho últimamente para promover la producción de cristianos empequeñecidos. Los creyentes pobres, enfermizos, convierten a la Iglesia en un hospital, en vez de un ejército.  

A veces, los feligreses no buscan unirse a una congregación para madurar, aportar y desarrollar su ministerio, sino más bien se añaden a congregaciones que no exijan o en el mejor de los casos, que puedan pasar desapercibidos, esto se traduce en pastores sin apoyo.

1corintios 13:13 Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ella es el amor

 


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní