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domingo, 13 de septiembre de 2020

HAKUNA MATATA

 ¿Has escuchado sobre los safaris en el Masai Mara?


África recibe cada vez más expediciones, su mayor atractivo es la Reserva Nacional de Masai Mara que se encuentra en el corazón de Kenia; no es un zoológico, los animales no están en cautiverio sino en completa libertad, en su hábitat natural.

Allí vive la Comunidad Masai, una tribu que mantiene sus tradiciones a pesar del paso del tiempo y, Mara es el río que cruza este paraíso y por el que anualmente, pasa la famosa “gran migración” de miles de cebras, ñus y antílopes, en los meses de julio a septiembre.

¿Qué más verás en Masai Mara? más de 450 especies de aves y, grandes animales:  jirafas, elefantes, cebras, impalas y gacelas; obviamente, el rey de la selva, el león; así como leopardos, guepardos, hienas, hipopótamos, ñus, y el famoso rinoceronte negro, entre muchos más.

Ver el atardecer en plena sabana africana, mientras escuchas la banda sonora de Masai, luego que empieza el silencio que queda tras los mugidos, aullidos y profundos rugidos, será una de las experiencias más emotivas que vivirás.

Sabes que estos paisajes son tan motivadores que en ellos se inspiraron los creadores de “El Rey León” Precisamente, “hakuna matata” es la frase que repite el pequeño Simba y que ha sido tomada de la Comunidad y que significa: “No hay problema”

Génesis 1:24 Y dijo Dios: Que produzca la tierra seres vivientes: animales domésticos, animales salvajes, y reptiles, según su especie.

Cuán bella y variada fauna creó Dios el sexto día de la creación.

Primero, los animales domésticos, los herbívoros, rumiantes y cuadrúpedos; ¿recuerdas los caballos? de paso o de galope; o la fuerza de los bueyes, la belleza de las cebras; además de domesticarlos, muchos también se convirtieron en alimento para el hombre, hasta le dieron a Adán su primera ropa. De los domésticos más pequeños, quizá tengas en casa un ejemplar del amigo fiel o en tu sala se escuche el ronronear de un gato dormilón.

En los animales salvajes están los verdaderamente grandes, ¿recuerdas al elefante, con su larga trompa y sus enormes orejas? o la fiereza del león, el grande y pesado ñu, las jirafas con sus largas patas y sus elegantes cuellos; todos depredadores, carnívoros, herbívoros o rapaces, que son mencionados en diferentes pasajes de la Escritura y que afortunadamente, viven distanciados del hombre.

Por último, aquellos que no son tan llamativos, los que se arrastran o se deslizan, las serpientes, los lagartos y también los más pequeños que se mueven, sin pies o con unos pies que apenas pueden notarse.

Dios definió una dieta vegetal para todos ellos, pero en algún punto, luego que Adán y Eva salieron del jardín, esta dieta cambió, y ya en el Arca, durante el Diluvio, Noé vuelve a alimentarlos con esa misma dieta vegetal, como será también en el Reino Milenial.

Con este orden y belleza admirable, quedó completo el mundo animal, no es que todo inició en una pequeña célula o resultó sin querer de una mutación, ¡no! sino que Dios hizo a cada uno y dispuso sus ciclos y su multiplicación.


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní