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jueves, 29 de enero de 2026

ENTRE EL AMOR Y LA UNIDAD

¿Sabías que… amor y unidad no son lo mismo?

Lograr la unidad no depende de tus sentimientos o emociones, depende por completo de tus acciones.

Mira que el amor permanece a pesar de la herida, aun si todo se rompió; puedes seguir amando aún en los días más tristes, aunque la unidad haya desaparecido.

Por ejemplo, tú sabes que el amor de Dios hacia ti es incondicional, mientras eras formado en el vientre de mamá, Él ya te amaba; cuando te equivocaste, te amaba; cuando pecaste, te amaba; siempre deseó alcanzarte antes que fuera demasiado tarde para ti. Tu servicio no puede hacer que Dios te ame más y tus pecados no pueden hacer que te ame menos.

En cambio, no ocurre así con la unidad, ésta es condicional, requiere acción.

¿Te has dado cuenta que, aunque Dios nos ama a todos, tiene más intimidad con unos que con otros? Recuerda… habló cara a cara con Moisés, caminó con Enoc, Daniel fue muy apreciado por Él y David fue conforme a su corazón.

Piensa en los tuyos, los que amas, con seguridad, con algunos tienes mayor unidad, tal vez con el que camina y conversa contigo, con el que obedece. Así Le sucedió a Dios con Adán, caminaban juntos al atardecer en el Huerto, ¡unidad perfecta! Y ¿qué pasó? Desobedecieron, y aunque ese pecado no eliminó el amor de Dios, sí interrumpió la unidad.

Cómo ves, la unidad tiene sus condiciones.

¿Es posible mantener la unidad con Dios? Sí, pero sobre la base de Sus términos.

Tu unidad con Dios inicia en tu salvación, en ese instante en el tiempo, al entregarte a Cristo te hiciste uno con Dios y a partir de ese momento, desarrollas unidad a través del tiempo, no para ganar Su amor sino para cuidar la comunión con Él.

Filipenses 2:12 Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre –no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia– lleven a cabo su salvación con temor y temblor.

¡La salvación te da la oportunidad de ser uno con Cristo!

La salvación te hace libre para vivir en santidad y tú, eliges, día a día, permanecer en unidad, por lo tanto, la unidad es una forma de vida.

Sentir culpa por tus pecados no te hace uno con Cristo, predicar en contra del pecado no te hace uno con Cristo, caminar en pureza sí te hace uno con Cristo.

¿Quién establece los términos? Cristo, y ¿cuál es la esencia de Cristo? La santidad, vivir en ella no es perder libertad, es ganar intimidad.

“Vivir en santidad es vivir en unidad”



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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní


miércoles, 28 de enero de 2026

LA OSCURIDAD DE UNA ERA ILUMINADA

 Sören Kierkegaard contó una parábola que, en esencia, decía así:

Un hombre rico viaja cómodamente sentado en el interior de un carruaje iluminado por luz artificial. El carruaje era conducido por un campesino que iba sentado detrás del caballo, expuesto al frío y a la oscuridad exterior. Precisamente, el hombre sentado en el interior, mientras disfrutaba de la luz artificial, ignoraba el panorama exterior: la luna y el cielo estrellado, una vista gloriosamente magnífica que sí disfrutaba el campesino.

Parece que, mientras la ciencia y la tecnología avanzan y arrojan más y más luz sobre el mundo creado, el ser humano corre el riesgo de ignorar el mundo invisible que lo rodea.

Nos viene muy bien esta advertencia contra la superficialidad, el entretenimiento y la indiferencia actual, frente a las verdades cruciales y definitivas de la eternidad y la situación de nuestras almas.

El mundo perece por la decisión mayoritaria de una sociedad que elige la ilusión y la distracción, antes que la verdad incómoda sobre las consecuencias inevitables cuando partan de esta tierra.

Por un lado, vivimos en esta era digital que ha facilitado enormemente la expansión del conocimiento, acelerado la productividad, mejorado infinitamente las comunicaciones y abierto oportunidades de negocios que hace apenas unas décadas eran impensables, de hecho, todos disfrutamos de los avances tecnológicos y científicos.

Sin embargo, los peligros también son evidentes, el espíritu de esta era, tiene el efecto desafortunado de empoderar para vivir “independientemente” de Dios.

Como nuestro Dios Invisible no puede ser examinado ni probado, ni Se le puede cuantificar, Le han descartado; en consecuencia, muchas personas en esta sociedad tecnológicamente avanzada, eligen creer que Dios no existe, se limitan a vivir el mundo que pueden reducir y racionalizar.

2 corintios 4:4 El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

El dios de este mundo, satanás, es el poder invisible detrás de toda incredulidad e impiedad, los que le siguen, en efecto lo han convertido en su dios.

Él ciega el entendimiento de las personas mediante el sistema pecaminoso que ha establecido en el mundo, para que no crean y les sea imposible, contemplar la gloria de Cristo. Este sistema, complace la pecaminosidad y profundiza, aún más, sus tinieblas morales.

Sucede igual que en tiempos de Pablo, a pesar de la proclamación del Evangelio, deciden rechazarlo y vivir bajo las luces artificiales de este mundo, olvidando la realidad del Cielo. No es que Dios los haya abandonado, sino que ellos mismos, con su conducta, se han vuelto insensibles a Dios.

Juan 14:9 –¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que ha visto a mí, ha visto al Padre…


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Amanece en Getsemaní

lunes, 26 de enero de 2026

ORDEN EN LA VIDA DIARIA

1 corintios 14:40 Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden.

Mira que no se trata sólo de disciplinas externas, que de hecho son saludables, también incluye, un corazón alineado con los propósitos y la voluntad de Dios, además de concordancia entre lo que crees y lo que haces, esa es la base de tu integridad.

Así que el verdadero orden empieza en tu corazón y “Dios debe ser el centro de tu corazón”

1 corintios 14:33 Porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz.

Entonces, ¿cómo ajustas tu corazón a Dios para que ese orden divino se refleje en tu vida exterior?

1.    Es fundamental que pases tiempo diario con Dios y Su palabra, tanto íntima como congregacionalmente, para que el Espíritu Santo interiorice las verdades divinas en tu mente y corazón y luego sean manifiestas en tus acciones. 

   Inevitablemente, aquello con lo que nutres tu corazón saldrá a través de tus palabras, de tus decisiones, sean de orden y armonía o de desorden y confusión.

Cuando alguien observa que sus reacciones dañan a otros, incluso a sí mismo, debería reflexionar sobre los contenidos con que alimenta su corazón y su mente. El orden o desorden exterior es el reflejo del orden o desorden interior.

2.    La Escritura valora la diligencia, la correcta administración de todos los recursos, el establecimiento de prioridades y la excelencia en cada actividad o servicio. 

Una vez que has establecido tu orden y priorizas cada día, iniciarás cada día con determinación y enfoque porque, con seguridad, habrás hecho una agenda o un cronograma que te impulsa siempre hacia adelante, aun si tu vida es lo más sencilla que pueda ser.

Notarás que los contratiempos, desilusiones o imprevistos que puedan surgir, te serán manejables puesto que no tienes trabajo retrasado que te angustie, así mismo la procrastinación o postergación de tareas o citas, quedarán sin lugar en calendario.

Cada día es una nueva oportunidad de vivir tu sueño, cuando tu vida está ordenada en el Señor.

3.    El crecimiento es indispensable, tanto espiritual como intelectual; quizá aún no eres autor de un bestseller, pero escribir la columna de un periódico o de una revista o de un website, te dará las habilidades que necesitas para lograr tu sueño. Así, día a día y paso a paso, avanza, a pesar de tus estados de ánimo o de los días  difíciles, siempre avanza.

Llegará el día en que, viendo hacia atrás, te admirarás porque creciste a pesar de la adversidad o el conflicto, y permaneciste enfocado en el trayecto al que Dios dio orden en tu corazón.

Filipenses 4:8 Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.


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Amanece en Getsemaní

martes, 20 de enero de 2026

AYUDA ETERNA

Cuando ayudas sienceramente a otra persona, de paso, te ayudas a ti mismo.

Parece que el calificativo de ayudante no le concede a la persona un status estimable, más bien es como que… los ayudantes no estuvieran tan capacitados en la profesión de la persona a la que están ayudando, pero mira, que el rol protagónico, –que sí parece el importante–, casi siempre, puede lograr sus objetivos, gracias a un ayudante que estuvo apoyándole para que la tarea se llevara a feliz término.

El mundo sabe la importancia del rol del ayudante, recuerda por ejemplo a Robin, el ayudante de Batman; al Dr. Watson, ayudante de Sherlock Holmes; a Sancho Panza, el escudero de don Quijote; líderes como el presidente Lincoln, tenía todo un gabinete de ayudantes.

Y qué decir de los ayudantes con repercusión eterna, tenemos muchísimos en la Escritura y en el cristianismo, veamos un ejemplo:

Romanos 16:1-2 Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas. Les pido que la reciban dignamente en el Señor, como conviene hacerlo entre hermanos en la fe; préstenle toda la ayuda que necesite, porque ella ha ayudado a muchas personas, entre las que me cuento yo.

Es el mismo apóstol Pablo quien da referencias de Febe, de su generosidad, exalta la ayuda que él mismo recibió; tal vez pudiera referirse a hospitalidad, apoyo ministerial, financiero, respaldo en oración; con seguridad, Febe siempre estaba dispuesta a realizar el servicio que se requiriera y no sólo para el apóstol, sino que el verso dice que ayudaba a muchas personas.

Podemos intuir que además de solícita en el servicio, Febe era una mujer en la que todos ellos podían confiar, puedes suponer también que, siendo diaconisa de la iglesia, tuvo que ser una buena maestra, fiel a la Palabra de su Señor.

Febe es un ejemplo de servicio humilde pero poderoso, una mujer leal a la que Pablo le encomendó la tarea de llevar la carta a los romanos, que puedes leer en la Escritura; ¡Que rol de liderazgo y apoyo a la iglesia naciente!

Y qué decir de nuestro Ayudador Eterno…

Romanos 8: 26A Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos.

El Espíritu de Dios, siempre dispuesto para ayudarnos a avanzar en la vida diaria, en la oración, en la enseñanza y el aprendizaje, haciéndonos crecer y sustentándonos para ayudar a otros.

Y tú, ¿cómo estás ayudando?

Puedes imitar la ayuda integral de la que Febe dio ejemplo: en el día a día, en la intercesión, en la enseñanza, permitiendo que otros se apoyen en ti para lograr los propósitos de Dios y para que todos juntos compartamos en el Cielo, gracias a la obra de Jesús; así también, tu ayuda tendrá trascendencia eterna.

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Amanece en Getsemaní

lunes, 19 de enero de 2026

PONER EN REMOJO

¿Habrás escuchado la oración del comunicador cristiano?

Líbranos, Señor, de tener la destreza de escribir y nada que decir, de preocuparnos por la suave expresión más que por la cruda verdad, de contar con palabras listas en nuestros labios, pero vocabulario pobre en el alma.

Profundiza nuestro vivir diario para que nuestras opiniones, impresiones y compartir, surjan del gozo de conocerte y de atestiguar tu grandeza y majestad.

 Oh, Dios, que nos dado el preciado don de la palabra, danos una cosa más, danos el poder y el propósito para usarla sabiamente.

Inunda nuestras mentes y corazones con la inspiración de tu Espíritu Santo para que escribamos con dedicación y compasión.

Pule nuestros pensamientos y purifica nuestras motivaciones hasta que roguemos que venga tu reino.

Y permite que nuestras palabras fortalezcan y animen.

Oramos en el nombre de Jesucristo.

*MAI, La aventura de publicar, pág. 122

Mira que, escribir, más que un buen hábito, ¡es un llamado! Principalmente, si hablamos de un comunicador cristiano. El Gran Comunicador, por excelencia, el Señor Jesús, dice:

Juan 17:7-8 Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les he entregado las palabras que me diste y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Al iniciar los párrafos de un mensaje o un escrito, tienes el esqueleto literario, sin un enfoque definido, apenas con la idea de lo que vas a decir.

Cuando tengas una historia, una experiencia o una idea, enseguida debes ponerla en remojo, para que tu mente pueda darle vueltas y más vueltas, aplicarla a diversas circunstancias, analizarla desde diferentes ángulos a fin de ser empático con quienes te escuchan, mientras la refuerzas con investigación, esta es la contracara de la oración. 

Acostumbra a dejar continuamente ideas, frases, versos bíblicos, en remojo dentro de tu cabeza, hasta que el Espíritu de Dios, haga brotar la sustancia que ha de surgir y dar forma a tu mensaje, hum… puede ser que este lento proceso demore días o , semanas, pero observarás que con la práctica el bombillo se enciende más rápido y perfeccionas tus ideas. 

Requiere que busques los principios que hay en esas ideas, que profundices en el conocimiento del tema que te estás planteando, que tomes pausas y luego vuelvas a revisar.

Pasa tiempo con tus ideas formulándote preguntas como:

       ¿Qué quiero decir? Esta respuesta te dará el enfoque del tema

      ¿Para qué lo quiero decir? Te encaminará en el propósito de tu mensaje

       ¿Por qué lo quiero decir? Te da autenticidad y transparencia

       ¿Qué quiero lograr? Esclarece el fruto que quieres conseguir.

    ¿A qué corazones quiero llegar? Te llevará a conectar efectivamente con tu auditorio

Las personas de éxito hacen mejores preguntas, y como resultado, reciben mejores respuestas. –Anthony Robbins–

Cada texto ha sido escrito sin ayuda de ChatGPT o alguna otra herramienta de IA, es netamente escritura humana.

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martes, 13 de enero de 2026

EL PRIVILEGIO DE SER ADOPTADO

 ¿Te has acercado a Dios y Le has llamado Padre o Papá?

Si lo has hecho, entonces has experimentado la confianza, el consuelo, la seguridad que se produce al desarrollar esa nueva relación: Papá-hijo o Papá-hija.

Mateo 6:9b Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,

Jesús nos enseña esta nueva intimidad en la relación personal con el Padre.

Así que, si tú, de corazón, llamas Padre a Dios, es una buena razón para creer que sí has nacido de nuevo y esto confirma tu filiación en Su familia, que es a la vez, tu familia espiritual.

Dios no es el padre de todos los seres humanos, ellos son Su creación, el concepto de paternidad universal, no es enseñado por la Escritura, muy por el contrario, enseña claramente que, quienes han creído en Jesús y le han recibido como Su Salvador, se han ganado el derecho de ser hijos de Dios, entonces son adoptados como  hijos y hechos herederos... hum... veamos dónde dice eso...

Juan 1:12 Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.

Dios es un padre, pero eso no quiere decir que Él sea un reflejo de la paternidad humana, mira que para muchos creyentes es difícil desarrollar una relación con su Padre Celestial porque el recuerdo de un mal papá terrenal, no se lo permite.

Puede ser que hayas tenido un papá terrenal negligente, que no te amó o maltratador o que te abandonó o que te abusó, pero esa no es la naturaleza de tu Padre Celestial, más bien, los papás humanos deberían ser una imagen de la paternidad de Dios.

Una historia antigua cuenta de un emperador que triunfante entraba a su ciudad seguido por sus tropas, la multitud alineada sobre la orilla de la calzada le aclamaba, los corpulentos oficiales tenían que mantener a las personas en su sitio. Cuando ya se acercaba a la plataforma donde la emperatriz y su familia lo esperaba, de pronto un chiquillo, saltó, se abrió paso entre la multitud y corrió en dirección al emperador; uno de los soldados reaccionando, le salió al paso, lo tomó en sus brazos y le dijo: –¡Niño, no puedes interrumpir así la entrada triunfal de nuestro emperador! A lo que el niño contestó: –¡Sí! Puede que sea tu emperador, pero es mi padre.

Hoy puedes añadirle a esta historia ese recuerdo que tienes en mente de cómo el Padre corrió por el camino con brazos abiertos al encuentro de su hijo perdido, lo abrazó y lo besó… puedes también celebrar como ese hijo, con música y fiesta de salvación en la casa del Padre, recibiendo a Jesús como tu Señor y Salvador.

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