Juan 1:42 Luego lo
llevó a Jesús, quien mirándolo fijamente, le dijo: –Tú eres Simón, hijo de
Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro).
¡Pedro debió sentir sobre sí, la mirada de
Jesús dejando al descubierto la verdad de quien era él!
¿Puedes imaginarte que Jesús se quede mirándote fijamente? ¿Su mirada enfrentando tu
propia mirada, sacando a través de tus ojos la verdad de quién eres tú? ¿Qué
se puede esconder ante la mirada fija
de Jesús?
La mirada de Jesús escudriñó su alma, su corazón, la realidad de su hogar, su forma de vivir; ¡Su vida entera expuesta a los ojos de Jesús! por eso Jesús añade: –Tú eres Simón, hijo de Juan. Como un... !Sé
todo de ti! ¡Tú eres Simón!
Más... Jesús
miró fijamente a Pedro y vio en él, no sólo a un pescador galileo sin títulos ni abolengos, vio al hombre que podía convertirse en la roca sobre la
que edificaría Su iglesia; aunque cada quien se ve a sí mismo en su “cotidianidad": éxitos con algunos desvelos, logros sin alcanzar por dificultades que siempre abundan, sueños que quedaron
atrás por la premura de lo urgente; tal vez algunas limitaciones quizá de tipo intelectual, físico, financiero, en fin, podríamos decir: “Ese soy yo, una vida demasiado
corriente”
Pedro era un
pescador del mar de Galilea, obviamente no era un hombre fino, ni muy pulido, por el contrario, tal vez algo áspero, con
fuerza y rapidez en sus movimientos; no podemos saber si disfrutaba dede su barca la puesta del sol sobre las aguas del mar o los cálidos amaneceres en alta mar y con su piso cubierto de
pescados, producto del duro trabajo de la noche anterior.
Casado, con
un hogar promedio, en ocasiones con alguien enfermo en casa; Pedro tenía muchísimos
problemas de carácter, como los tenemos todos, el principal era que, hablaba y…
después pensaba, por eso, por su manera impulsiva de hablar se metía en
problemas constantemente, pero también, precisamente por esa manera impulsiva de
hablar era un orador desenvuelto, elocuente, teatral; con su voz lograba llevar
a la acción rápida a todo su equipo de pescadores.
Pedro sentía
que era lo bastante bueno en su área, la pezca; siempre pensamos lo mismo, ¡Soy excelente
esposa, el problema es mi marido! ¡Soy buen hijo, el problema es mi papá! ¡Soy
un gran líder, el problema es el equipo! Pedro se
sentía sumamente bueno, “necesitaba” ser confrontado en la mirada de Jesús.
Lucas 5:8 al ver
esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: –¡Apártate de
mí, Señor; soy un pecador!
Tú, ¿Necesitas encontrarte con la mirada de
Jesús, para reconocerte como pecador? Te darás cuenta que, ¡el
problema no son sólo los demás, también formas parte de ello!
Lucas 5:10b –No temas; desde ahora
serás pescador de hombres –le dijo Jesús a Simón.
Pedro podía ser todo lo imprudente e impulsivo
que pudiera ser pero, pudo también, escuchar el llamado y “adaptar” toda su
vida en base a la misión encomendada por Jesús.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní
