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martes, 22 de mayo de 2018

EN LA MIRADA DE JESÚS

Juan 1:42 Luego lo llevó a Jesús, quien mirándolo fijamente, le dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro).


¡Pedro debió sentir sobre sí, la mirada de Jesús dejando al descubierto la verdad de quien era él!

¿Puedes imaginarte que Jesús se quede mirándote fijamente? ¿Su mirada enfrentando tu propia mirada, sacando a través de tus ojos la verdad de quién eres tú? ¿Qué se puede esconder ante la mirada fija de Jesús?

La mirada de Jesús escudriñó su alma, su corazón, la realidad de su hogar, su forma de vivir; ¡Su vida entera expuesta a los ojos de Jesús! por eso Jesús añade: Tú eres Simón, hijo de Juan. Como un... !Sé todo de ti! ¡Tú eres Simón!

Más... Jesús miró fijamente a Pedro y vio en él, no sólo a un pescador galileo sin títulos ni abolengos, vio al hombre que podía convertirse en la roca sobre la que edificaría Su iglesia; aunque cada quien se ve a sí mismo en su “cotidianidad": éxitos con algunos desvelos, logros  sin alcanzar por dificultades que siempre abundan, sueños que quedaron atrás por la premura de lo urgente; tal vez algunas limitaciones quizá de tipo intelectual, físico, financiero, en fin, podríamos decir: “Ese soy yo, una vida demasiado corriente”

Pedro era un pescador del mar de Galilea, obviamente no era un hombre fino, ni muy pulido, por el contrario, tal vez algo áspero, con fuerza y rapidez en sus movimientos; no podemos saber si disfrutaba dede su barca la puesta del sol sobre las aguas del mar o los cálidos amaneceres en alta mar y con su piso cubierto de pescados, producto del duro trabajo de la noche anterior.

Casado, con un hogar promedio, en ocasiones con alguien enfermo en casa; Pedro tenía muchísimos problemas de carácter, como los tenemos todos, el principal era que, hablaba y… después pensaba, por eso, por su manera impulsiva de hablar se metía en problemas constantemente, pero también, precisamente por esa manera impulsiva de hablar era un orador desenvuelto, elocuente, teatral; con su voz lograba llevar a la acción rápida a todo su equipo de pescadores.

Pedro sentía que era lo bastante bueno en su área, la pezca; siempre pensamos lo mismo, ¡Soy excelente esposa, el problema es mi marido! ¡Soy buen hijo, el problema es mi papá! ¡Soy un gran líder, el problema es el equipo! Pedro se sentía sumamente bueno, “necesitaba” ser confrontado en la mirada de Jesús.

Lucas 5:8 al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: –¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!

Tú, ¿Necesitas encontrarte con la mirada de Jesús, para reconocerte como pecador? Te darás cuenta que, ¡el problema no son sólo los demás, también formas parte de ello!

Lucas 5:10b –No temas; desde ahora serás pescador de hombres –le dijo Jesús a Simón.

Pedro podía ser todo lo imprudente e impulsivo que pudiera ser pero, pudo también, escuchar el llamado y “adaptar” toda su vida en base a la misión encomendada por Jesús.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní