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viernes, 30 de marzo de 2018

"BAJO PRESIÓN"

¿Pilato convocó a reunión a los judíos junto con sus líderes religiosos? ¡Así es! por raro que pueda sonar, les convocó porque, Pilato percibe el clima enrarecido de acusaciones falsas con que han traído a Jesús.


Lucas 23:13 Pilato entonces reunió a los jefes de los sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, y les dijo: -Ustedes me trajeron a este hombre acusado de fomentar la rebelión entre el pueblo, pero resulta que lo he interrogado delante de ustedes sin encontrar que sea culpable de lo que ustedes lo acusan. Y es claro que tampoco Herodes lo ha juzgado culpable, puesto que nos lo devolvió. Como pueden ver, no ha cometido ningún delito que merezca la muerte, así que le daré una paliza y después lo soltaré. Pero todos gritaron a una voz: -¡Llévate a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!

Los fundamentalistas religiosos no podían ocultar la rabia que Jesús les producía, porque al llamarlos “sepulcros blanqueados” dejaba en evidencia la realidad de sus corazones, ¡Cómo se llega a odiar al hombre de Dios que hace evidente nuestro pecado!

Le odiaban porque al sanar en sábado, irrespetaba su ley del sábado; Le odiaban porque no había que buscar con lupa un milagro, había cientos y cientos de esos milagros que a ellos los exasperaban.

Le odiaban porque Jesús rompió eso que ellos enseñaban: ¡La enfermedad como consecuencia del pecado! Claro que, en el caso de la ceguera, decían que estaba vinculada a la vida en el desierto, entonces si Jesús devolvía la vista, muy bien, pero al sanar al “ciego de nacimiento” Jesús hace de la enfermedad una oportunidad para ver la Gloria de Dios, así que también Le  odiaban por esto. 

Peor aún, Jesús reafirma esto cuando resucita a Lázaro, un cadáver de cuatro días de putrefacción que vuelve a la normalidad como si nada hubiera sucedido; este es el hecho que les lleva a la gran decisión: ¡Jesús debe morir! y deciden que no sólo Él morirá, también es necesario que muera Lázaro porque este milagro ha dividido al pueblo y muchos se han pasado al lado de Jesús.

¡Decidido está y será en la fiesta de la Pascua! Más, cuando Jesús entra el domingo, recibido de una multitud que, con palmas en sus manos y tendiendo sus mantos a lo largo del camino, le alaban como ¡Bendito el Rey de Israel! entonces, se dan cuenta que, no será tan fácil, que no pueden ponerle las manos encima en medio de la multitud.

Así que, deciden tomarle en un momento en que esté solo, sin Sus seguidores, cuando todo el mundo esté durmiendo y ejecutar rápidamente un juicio antes que la ciudad despierte, de tal manera que en la mañana, ya Le encuentren sobre la Cruz. Es necesario aprovechar que Judas dijo que lo quería entregar y necesaria también, la intervención del gobernante romano, pues él si puede ordenar la muerte capital, La crucifixión.

La justicia imperial era la gloria de Roma, habría que presionar al gobernador romano para que la quebrantara, podían hacerlo porque Pilato había cometido ya dos errores que lo dejaban en sus manos.

Entonces, Pilato está frente a Jesús y encuentra que todos los argumentos acusadores con que le hicieron asistir a las seis de la mañana para sentenciarlo, ¡son falsos! No encuentra ninguna "figura jurídica" en la que pueda respaldarse para dar muerte a Jesús.

De un lado tiene la inocencia de Jesús, al otro la turba gritando ¡crucifícale! su esposa también le ha advertido del peligro que sería “meterse con ese Justo”. Pilato empieza a buscar alternativas que le permitan salir bien librado y dar por terminada esa revuelta.

Recordó que Jesús es Galileo, de la jurisdicción de Herodes, que buena alternativa, se lo envía a él; animado Herodes, tiene la “curiosidad”  de ver uno de los milagros de Jesús, pero decepcionado por Su silencio, se lo devuelve, para que Pilato continúe haciendo lo que tiene que hacer.

Pilato vuelve a repetirles “No veo culpabilidad en este Hombre” por lo menos cuatro veces insistió en ello, y toma una segunda alternativa con la esperanza de poder librar al Galileo y les saca a Barrabás, su desconcierto es total cuando todos gritan a una voz: “-¡Llévate a Ése! ¡Suéltanos a Barrabás!

Juan 19:12b Si dejas en libertad a este hombre, no eres amigo del emperador. Cualquiera que pretende ser rey se hace su enemigo.

¡Presión! los judíos lo presionan: algo así como... Si es necesario, ¡Iremos a Roma y quedará en evidencia tu mal gobierno! 

Qué falta de carácter de Pilato para ejercer autoridad, sabe que Jesús es inocente, pero no quiere pagar el precio de actuar con justicia e integridad, cede a la manipulación, suelta al asesino y retiene al Justo. Es acorralado por su propia debilidad y toma una tercera decisión equivocada: Le daré una paliza y lo soltaré”

¿Una paliza? ¡Pero si ha dicho qué es inocente! Golpearle, ¿Por qué? Por satisfacer al pueblo, ¿olvida que acababa de decirle a Jesús que tiene la autoridad en dicho pueblo?

Quizá pénsó: “estoy salvándole la vida” ¿En serio? Si luego al verle salir como una masa sangrante y temblorosa, desfallecido al extremo, ni siquiera allí, es capaz de pagar el precio de rescatar al Justo, prefiere complacer las demandas y ceder a la manipulación de la multitud, su falta de carácter para obrar con rectitud, frente a Uno que sí pago el precio de la misión por la cual había venido a dicho pueblo.

Tú ¿Pagas el precio? ¿Soportas la presión de la mayoría y rechazas la manipulación? ¿Decides por beneficios o por principios? No claudicar, es atreverse a sostener la fe en Jesús frente a la mayoría.

“Es muy seguro que, cinco años más tarde, antes de suicidarse, recordara que una vez estuvo frente al Galileo y… Le crucificó”


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní