Apenas si
empieza la tarde sobre la conmocionada Jerusalén, jamás sus sombras la
cubrieron tanto, y con toda seguridad, no volverán a cubrirle de esa forma.
Las
gruesas lágrimas continúan quemando las mejillas del pescador. La integridad
tiene un precio, que él rehúso pagar porque, su instinto de conservación, fue superior
a su amor por su Maestro.
Todos ellos
sabían del peligro que representaba regresar a aquella ciudad de tanta
oposición, tanta testarudez en contra del “Hijo
Del Dios viviente” ¡Cómo salió desde el fondo de su ser, esta frase para
Jesús! Al Maestro siempre le importó su opinión, su compañía, han sido tres
años de vivir junto a Él, escucharle a Él, orar con Él, ministrar con Él,
recorrer los caminos con Él, ¡presenciar junto a Él aquella revelación en el Monte de la Transfiguración!
¿Qué fue lo
que pasó ahora en el Huerto? amparados en la oscuridad de la noche, apenas a la
luz de las antorchas, el traidor encabezaba el grupo, inmóviles vieron el beso
en la mejilla del Salvador, señal inequívoca para que no se tomase por error a
otro que no fuera Jesús; han pasado doce horas y no ha podido asimilar los
eventos de este tormentoso día.
Hace unos
meses cuando el Maestro empezó a hablar de Su muerte, acaso, en lo íntimo de su
ser, ¿preparó él, un plan B para defenderle? Hacía ya tanto tiempo que no tomaba
las redes de pesca, pero ¿espada? ¿Un pescador con espada?
Quizá, pensó, soñó que, cuando levantara la espada y diera de baja a aquel
que pusiera las manos sobre su Maestro, uno de sus compañeros reaccionara y entrara
en ataque, y todos juntos harían defensa y en medio de la revuelta, ¡huiría con
su Maestro a un lugar seguro!
¡Puntería de pescador! había dado un
golpe con tan mal acierto; mal acierto para él, pero excelente oportunidad para
que el Hijo de Dios, hiciera una vez más el bien a aquellos que le atacaban.
Siente que allí fue que le separaron forzosamente de su Maestro, ¿sí fue así, o
realmente tuvo la oportunidad de pasar los últimos momentos junto a Él?
¿Por qué negarle? puede ser que le hubieran
sacado a empujones a la calle, donde estaban nueve de ellos, o, puede ser que
le hubieran entrado también al patio del pretorio y fuera ajusticiado junto a
su Maestro; la verdad siempre cuesta, pero tampoco la mentira es gratis; ahora,
estando libre, paga con llanto amargo la cobardía de mentir.
La mentira
es un método aceptado y practicado en
nuestra sociedad; miente el político para obtener seguidores; miente el testigo
a favor o en contra de un acusado; miente el estudiante porque tiene miedo que
le reprueben; miente el procesado porque quiere eludir la ley, mentira por
todas partes.
Mateo 26:69-74 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio, y
una criada se le acercó. –Tú también estabas con Jesús de Galilea –le dijo. Pero
Él lo negó delante de todos, diciendo: -No sé de qué estás hablando. Luego
salió a la puerta, donde otra criada lo vio y dijo a los que estaban allí:
-Éste estaba con Jesús de Nazaret. Él lo volvió a negar, jurándoles: -A ese
hombre ni lo conozco! Poco después se acercaron a Pedro los que estaban allí y
le dijeron: -Seguro que eres uno de ellos; se te nota por tu acento. Y comenzó
a echarse maldiciones, y les juró: -¡A ese hombre ni lo conozco! En ese
instante cantó un gallo.
Pedro
comienza eludiendo la verdad, luego, directamente miente, y cuando llega el
tercero, hace toda una dramatización para darle credibilidad a su mentira;
grita, maldice, jura; Si es necesario, el mentiroso apelará a todos los
recursos posibles para reafirmar como verdad su mentira.
La mentira es un estilo de vida contagioso y contaminante.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

