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martes, 10 de marzo de 2026

¡SIGUE EN LA CANCHA!

¿Alguna vez te enteraste de las malas jugadas de los suplentes de un equipo de fútbol?

Seguramente no, ellos no jugaron, estaban en la banca.

En cambio, a los once que sí sudaron la camiseta, que corrieron y se agotaron en la cancha, se les juzga, se les critica y se les recrimina por los goles errados o los partidos perdidos.

La razón es sencilla, la crítica siempre apunta hacia quienes están en movimiento, a los activos, productivos y proactivos, el que no hace nada, no tiene nada por lo cual ser criticado, ¿verdad? Así que, si hablan de ti o te critican por la obra que haces, quizá sólo sea señal de que estás activo, de que estás haciendo algo.

A Don Quijote de la Mancha se le atribuye la frase: "Si los perros ladran, es señal de que avanzamos", en realidad no es de él, ni está en su libro, pertenece al poeta alemán Johann Wolfgang Von Goethe, aunque, una idea similar aparece en un antiguo proverbio turco que dice: “El perro ladra, pero la caravana pasa”

Lo cierto es que, cuando alguien se levanta a hacer lo que nadie hacía y que beneficia su entorno, los que permanecen en la banca de la inactividad, poco a poco comienzan a juzgar su obra.

Incluso, nuestro Amado Jesús tuvo opositores que Le seguían constantemente para cuestionarlo y hostigarlo donde quiera que iba, esto debió ser agotador, pero Él nunca se dejó intimidar por la crítica ni por la oposición.

Por eso, la exhortación sigue vigente:

2Tesalonicenses 3:13 Ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien.

En la Iglesia de Tesalónica, algunos creyentes trabajaban arduamente mientras otros vivían de la ayuda ajena. Así que el cansancio y la frustración comenzaron a aparecer, sin embargo, el apóstol Pablo les recordó que siempre habría personas que realmente necesitarían apoyo y que el cansancio no debía convertirse en negligencia.

No te canses, no desmayes, haz el bien con excelencia, de manera que tu obra sea visible y fructífera.

La experiencia nos enseña algo curioso: Los malos, rara vez se cansan de hacer el mal, mientras que los buenos suelen sentir la tentación de rendirse al hacer el bien; talvez porque la virtud siempre lucha por abrirse paso cuesta arriba.

Así que cuando algunos hablen desde la banca, tú, ¡sigue en la cancha! Porque al final del partido, no hablarán las críticas, hablarán los frutos; la caravana de quienes hacen el bien siempre sigue avanzando.

El árbol se conoce por sus frutos y el ser humano por su trabajo”

 


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní