¿Sabías
que la “Presa de las Tres Gargantas” es la planta hidroeléctrica más grande del
mundo?
Puede
retener el agua hasta a 91 mts sobre el nivel del río, o sea, un peso
aproximado de 42 millardos de toneladas de agua que, si fueran libres de una
sola vez, podrían alterar todo a su alrededor como si se tratara de un tremendo
terremoto. Además, como la presa está en el centro del país, puede suministrar
energía eléctrica a grandes ciudades como Beijing y Shanghái.
Juan 7:37b-38 –¡Si alguno tiene
sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura,
brotarán ríos de agua viva.
Agua
viva que fluye, fluye y fluye, como interminable río de caudaloso poder del
Espíritu.
Este
es el cristianismo, vida dinámica y en movimiento; extendiéndose, avanzando y en
constante cambio; burbujeante y brotando sin interrupción; a raudales, si así tú
lo permites; eso significaban las palabras de Jesús aquel día en el Templo; Él,
la poderosa represa eterna, que no tiene comparación terrenal y que fluye
abundantemente para vida eterna.
Jesús,
valerosamente llamó a las personas para que fueran a Él y los pasos que dio son
muy sencillos: “Tienes sed… ven… bebe…”
Si
tienes sed, si reconoces tu necesidad, si puedes escuchar a tu alma decirte que
existe algo más allá y qué debes buscarlo, ven a la fuente inagotable, recibe,
calma tu necesidad, cualquiera que ésta sea y permite que vida nueva y en
plenitud te inunde.
La
invitación de Jesús es muy amplia: “Si
alguno…” o sea, no importa la nacionalidad ni el color; ni tu capacidad o
tu debilidad; ni tu juventud o tu experiencia; nada limita esta oportunidad; no
importa tu porqué, sólo importa que tengas un porqué, mira que la mayoría de la
gente va por la vida sin propósito alguno.
Y
luego Jesús hace más específica la invitación, la reduce, dice: “el que venga a mí”, él que viene a
saciar su necesidad o a encontrar su propósito en Jesús, ese es el que hallará La
fuente eterna; y, por último, Jesús dice: “bebe”,
recibir al Único que puede dar vida y propósito a tu vida, como fuente que
refresca que reverdece, que fecunda.
Ésta
es la vida que la muerte no puede detener porque trasciende por siempre hasta
la eternidad; la experiencia de la plenitud del poder del Espíritu Santo que te
convierte en río de agua viva que renueva y que hace que des fuerza a las vidas
de otros.
¿Deseas apoyarnos financieramente?
Puedes ofrendar con el siguiente enlace o QR desde Nequi:
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

