¿Qué opinas sobre la sinceridad?
Te
cuento que hace bastante tiempo, los carpinteros usaban cera, para borrar
rasguños, llenar agujeros y restaurar grietas en los muebles de madera; esa substancia
producida por las abejas, luego de ser aplicada, secada y pulida, daba a los muebles
usados, un acabado tal que se veían intactos. Así que los comerciantes, para hacer
distinguir los muebles verdaderamente nuevos, de estos restaurados, les fue
necesario colocar rótulos que dijeran: “sin-cera”
O sea, mueble sin arreglo, sin retoque, sin trampa.
Entonces,
“Sinceridad” es esa interesante palabra
que viene del término latino “sincerum” que significa “sin-cera” Aplicándola a
nuestra vida, se refiere a aquella persona que actúa honesta y
transparentemente, sin fingir y sin intenciones ocultas.
¿Tú,
eres una persona con-cera o sin-cera?
La
verdad que la sinceridad es una actitud difícil para el corazón humano y
muchísimas veces se le confunde con la franqueza, ésta última tiene que ver más
con ser espontáneo que con la actitud amorosa de construir.
Mateo 12:20 No acabará de romper la caña
quebrada ni apagará la mecha que apenas arde, hasta que haga triunfar la
justicia.
La
sinceridad se propone construir y corregir trayendo amor y luz sobre la vida de
otros y estructurando relaciones que causen bienestar; para que esto te sea posible,
es necesario que vivas en los propósitos de amor y transparencia de Dios mismo.
Así
que primero, tus pensamientos deben estar motivados por el amor de Dios, y las normas
y propósitos de Su amor los encuentras en la Escritura, ¡debes conocerla! pues
cuando piensas conforme a La Escritura, encontrarás que tu corazón está libre
de prejuicios, de segundas intenciones o del deseo de “decirle a alguien unas
cuantas verdades”
Segundo,
pensar así, bíblicamente, te libra de orgullo y arrogancia para que puedas
sentir verdadero amor por aquel con quien debes ser sincero; pues como tú ya lo
sabes, cuando piensas enjuiciando a alguien, no podrás evitar que cuando le
hables, lo hagas con condenación.
Por
último, como no conoces todo lo que le ha sucedido y que llevó a alguien a
hacer esto o hacer lo otro; no estés dando tus puntos de vista, ¡así debe ser! Al
conocer la Escritura, expresarás los puntos de vista de Dios mismo; porque nuestras
propias opiniones tratarán de derrotar los puntos de vista de otros, mientras
que el punto de vista divino, siempre tratará de ganarlos para corrección.
En
ti, solo debe existir el deseo de ayudar y guiar a otros a Dios, así, el
Espíritu de Dios se encargará de comunicarles la verdad de Dios y la sinceridad
de tus palabras les bendecirá y edificará porque expresas la sinceridad de
Dios.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

