¿Sabías
que… amor y unidad no son lo mismo?
Lograr la unidad no depende de tus sentimientos o emociones, depende por completo de tus acciones.
Mira
que el amor permanece a pesar de la herida, aun si todo se rompió; puedes
seguir amando aún en los días más tristes, aunque la unidad haya desaparecido.
Por
ejemplo, tú sabes que el amor de Dios hacia ti es incondicional, mientras
eras formado en el vientre de mamá, Él ya te amaba; cuando te equivocaste, te
amaba; cuando pecaste, te amaba; siempre deseó alcanzarte antes que fuera
demasiado tarde para ti. Tu servicio no puede hacer que Dios te ame más y tus
pecados no pueden hacer que te ame menos.
En
cambio, no ocurre así con la unidad, ésta es condicional, requiere acción.
¿Te
has dado cuenta que, aunque Dios nos ama a todos, tiene más intimidad
con unos que con otros? Recuerda… habló cara a cara con Moisés, caminó
con Enoc, Daniel fue muy apreciado por Él y David fue conforme
a su corazón.
Piensa
en los tuyos, los que amas, con seguridad, con algunos tienes mayor unidad, tal
vez con el que camina y conversa contigo, con el que obedece. Así Le sucedió a
Dios con Adán, caminaban juntos al atardecer en el Huerto, ¡unidad perfecta!
Y ¿qué pasó? Desobedecieron, y aunque ese pecado no eliminó el amor de Dios, sí
interrumpió la unidad.
Cómo
ves, la unidad tiene sus condiciones.
¿Es
posible mantener la unidad con Dios? Sí, pero sobre la base de Sus términos.
Tu
unidad con Dios inicia en tu salvación, en ese instante en el tiempo, al entregarte
a Cristo te hiciste uno con Dios y a partir de ese momento, desarrollas unidad a
través del tiempo, no para ganar Su amor sino para cuidar la comunión con Él.
Filipenses 2:12 Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido
siempre –no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia– lleven a
cabo su salvación con temor y temblor.
¡La
salvación te da la oportunidad de ser uno con Cristo!
La
salvación te hace libre para vivir en santidad y tú, eliges, día a día, permanecer
en unidad, por lo tanto, la unidad es una forma de vida.
Sentir
culpa por tus pecados no te hace uno con Cristo, predicar en contra del pecado
no te hace uno con Cristo, caminar en pureza sí te hace uno con Cristo.
¿Quién
establece los términos? Cristo, y ¿cuál es la esencia de Cristo? La santidad,
vivir en ella no es perder libertad, es ganar intimidad.
“Vivir
en santidad es vivir en unidad”
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

