¿Has visto la película “Cincuenta primeras citas”?
Es una
comedia romántica del año 2004, su título en español: “Como si fuera la
primera vez”
En ella, Henry,
un biólogo marino que vive en Hawái, una mañana conoce a Lucy, una profesora de
arte e inician una relación, pero pronto, Henry descubre que Lucy sufre de una
amnesia anterógrada llamada Síndrome de Gold Field, consecuencia de un
accidente que sufrió un año atrás.
Lucy no
tiene ningún recuerdo de nada de lo que ha pasado desde el día del accidente hasta
su momento presente; cada mañana, ella cree y vive como si fuera 13 de octubre
del 2002, (el día del accidente) todos sus últimos recuerdos se han perdido, no
tiene memoria en el corto plazo; Lucy, aunque aprenda algo nuevo, al amanecer,
lo habrá olvidado y, sin saberlo, su vida no se dirige a ninguna parte.
Mira que nadie
puede hacer cambios significativos, si no se conoce a sí mismo, si no evalúa
honestamente el camino que ha recorrido, el lugar dónde se encuentra en el
presente y la dirección que quiere seguir.
Con
sinceridad, debes reconocer qué habilidades tienes, cuáles son tus áreas fuertes,
tus puntos débiles, las partes frágiles en tu carácter, los malos hábitos a
vencer y los buenos que sí debes promover.
Es como
ubicar dentro de tu mapa el letrero que dice “estoy aquí”
En un
primer grupo de personas encuentras a todos los que “no
saben qué les gustaría hacer”, tal vez no se han evaluado a sí mismos
o no tienen claro su sentido de propósito; sus días pueden ser repetitivos como
los de Lucy, aunque parezca que hacen mucho, su vida no se dirige a ninguna
parte, ni han planeado dejar huella en su entorno.
Luego, un
segundo grupo, “los que sí saben que les
gustaría hacer, pero no lo hacen”, saben para qué fueron equipados,
conocen sus dones y talentos, pero por diversas razones no lo hacen; generalmente,
están frustrados, sienten que la vida o las demás personas están en deuda con
ellos, que sus capacidades no han sido apreciadas; si se analizan bien, podrán
advertir que muy dentro tienen miedo a fracasar o les preocupa descuidar otras
responsabilidades, o sencillamente les falta apasionarse por lo que quieren
hacer.
Por
último, “los que saben qué les gustaría hacer y
lo hacen” Estos han pagado el precio del crecimiento y el esfuerzo extra
en el día a día; no tienen miedo por que no buscan cumplir las expectativas de
otros, sino las suyas propias; han valorado su tiempo al máximo y no derrochan
ni un minuto, ¡todo su tiempo es productivo! Siempre los puedes ver apasionados
por lo que hacen y comprometidos en disfrutar aquello para lo que fueron
creados.
¿En qué
grupo clasificas tú?
¿Deseas apoyarnos financieramente?
Puedes ofrendar con el siguiente enlace o QR desde Nequi:

