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viernes, 25 de mayo de 2018

¿POR QUÉ ESTÁS TAN ENOJADO?

¿Recuerdas a Caín? 

Génesis 4:6 Entonces el SEÑOR le dijo: “¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo?"

Enojado, sinónimo de enfurecido, ¿Acaso debía ser Abel la víctima, por hacer lo bueno?

Es lógico pensar que este malsano estado de emociones desembocaría en ira y violencia. Caín está pasando por cólera con decaimiento como resultado de la envidia y, sin asumir su responsabilidad, sí odia la acción de Abel, que sí era correcta y adopta una posición de víctima.

Al pecado de Adán sigue el pecado de Caín, el pecado haciendo estragos en la naciente humanidad. 

En lugar de arrepentirse por su desobediencia al presentar una ofrenda inadecuada, reacciona con hostilidad frente a Dios, -a Quien no podía matar- y se llenó de rabia contra su hermano, ¡a quien sí podía matar!

Génesis 4:7 Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.    

En Su misericordia, Dios le advirtió que el pecado estaba a la puerta, que aún podía cerrarla y volver la espalda al pecado; ¡Sólo si hubiera prestado atención al Padre y no a sus emociones!

La palabra hebrea que se traduce por “acecha”, se refiere a un demonio conocido como rabitsu; el pecado se presenta aquí como un demonio, acechando, esperando agazapado, como una fiera lista para abalanzarse sobre Caín.

El texto muestra lo que ocurre dentro de Caín y anuncia lo que hará a continuación; también sugiere que Caín, ya estaba planeando la muerte de su hermano. Igual que Eva, Caín se encuentra frente a la tentación, ya no ante un árbol, sino ante el deseo de venganza.

El deseo del pecado es el de dominar y esclavizar a Caín, ¡si éste no domina el pecado, el pecado lo dominará a él! 

Nuestro amoroso Padre le busca para prevenirle del peligro en que se encuentra, para ayudarle a ver que puede ejercer dominio propio y vencer la tentación; si en el caso de Adán y Eva, el Señor anhelaba preservarlos de la muerte, aquí, desea evitar que Caín rompa la fraternidad con su hermano.

El ser humano está en capacidad de decidir libremente si rechaza o acepta la tentación; el pecado está a la puerta, pero Caín, aun con su mala actitud, si administrara bien sus emociones frente a la Palabra de Dios, tendría toda la capacidad de dominar la situación.

Santiago 1:15 Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.

Nadie podrá decir: “pequé inesperadamente”
¡No! Siempre es resultado de un proceso.



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní