Juan 19:28 Después de esto, como Jesús
sabía que ya todo había terminado, y para que se cumpliera la Escritura, dijo:
-Tengo sed.
El Señor Jesús, viene en un lento
proceso de deshidratación que ha empezado desde la noche anterior en el huerto
de Getsemaní, continuándose con Su arresto, también con Sus juicios ante Ananías y
Caifás, el tiempo que ha pasado en el Pretorio y, al iniciar del viernes,
la nueva serie de juicios con Pilato, Herodes y nuevamente Pilato, sumando a todo
esto, los azotes y el ser forzado a cargar la Cruz.
Ahora, con todo el tiempo que ya
llevaba colgado en la Cruz, inevitablemente la deshidratación se añade a todo
este sufrimiento y daño recibido, absolutamente ningún líquido Le había sido
dado durante todo ese tiempo, ¡ninguna sed es comparable a la experimentada
por el Señor en la Cruz!
Salmo 22:14-15 “Como agua he sido derramado; dislocados están todos
mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas. Se
ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has
hundido en el polvo de la muerte!”
¿Cómo podemos entender que el
Creador de los ríos, mares, lagos y océanos tuviera sed? ¿Qué Aquél que con una
orden silenció el mar embravecido, calmó la tempestad, ahora anhelara unas
gotas de una bebida refrescante? El que hizo milagros para otros, ¿no los haría para Sí?
Recién empezó Su Ministerio, rehusó convertir
las piedras en pan, ahora, en la Cruz, Se niega a crear un manantial de agua
mientras soporta esa terrible sed.
Mateo 27:33 Llegaron a un lugar llamado
Gólgota (que significa “Lugar de la Calavera”). Allí le dieron a Jesús vino
mezclado con hiel; pero después de probarlo, se negó a beberlo.
Camino a la Cruz, Se negó a
recibir este vino, porque era una bebida narcótica, que tenía el propósito de ayudarle
a soportar el dolor. Y nosotros, tantas ocasiones en que deseamos abrazarnos a un
narcótico, un sedante, una pecaminosa salida de escape, lo que sea, con el fin
de no asumir un dolor o una realidad. ¿Sabes cómo se atraviesa a través del
dolor, cómo se confía aunque la vida duela, cómo se crece a través del
conflicto? ¡Sólo abrazado a la Cruz de
Cristo!
Más allá de la terrible sed
física, y luego de largas horas de terrible separación, la sed de Jesús
expresaba Su vehemente anhelo de volver a estar en comunión con Su Padre:
Salmo 42:1-2 Cual siervo jadeante en busca del agua, así te busca,
oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré
presentarme ante Dios?
Una profunda sed de La Presencia
del Padre; el Mismo que ofreciera agua eterna a la samaritana en el pozo, ahora
experimentaba esa sed; el Mismo que en el día de la fiesta, había gritado en la
Sinagoga: ¡Si alguno tiene sed que venga
a Mí y beba!
El alma del hombre tiene una sed
insaciable, que sólo puede ser saciada por Cristo. Muchos intentan saciar esa
sed con alcohol, sexo, dinero o poder. Otros consumen medicamentos, drogas, alucinógenos,
vicios, porque no pueden soportar la sed de sus vidas vacías. Quizá otros
llenen su vida con placeres, tratando de sobrevivir al estimular las
sensaciones físicas; todo esto, puede darles satisfacción momentánea, y
luego, se darán cuenta que siguen más sedientos que antes.
¡Sólo
Cristo es la Roca Eterna
de la cual brota la fuente inagotable de agua de vida
eterna que calma tu sed!
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

