Éste es un
segundo discípulo que quiere seguir a Jesús, pero algo le detiene.
Discípulo o “aprendiz”. En este momento del Ministerio del Señor, muchos Le siguen, quizá se sienten discípulos, pero no todos son genuinos, casi podemos decir que, ni aun todos los doce Apóstoles fueron genuinos; éste que menciona Mateo, está a punto de ser probado:
Mateo 8:21 Otro discípulo le pidió:
-Señor primero déjame ir a enterrar a mi padre.
¡Suena
sincero y justo, es la responsabilidad de todo buen hijo, asegurarse que sus
padres tengan un funeral digno y honroso! Los judíos
solían enseñar que necesitaban llorar por su madre o su padre, durante los treinta días
siguientes a su muerte; según eso, quizá sólo está diciendo que necesita un mes; pero
Jesús, que conoce los corazones, sabe que ese padre aún no ha muerto, puede
incluso, disfrutar de buena salud.
¿Este
aspirante a seguidor vivía aun con su padre? Puede ser; lo cierto es que ha
esperado mucho tiempo, no sólo para cumplir con el sagrado deber que menciona, sino también para recibir la herencia que en dicho momento le será entregada; ha esperado, ¿puedes calcular cuánto? ¿Veinticinco o
treinta años? No es el momento de abandonar, aún no sabe cuánto tiempo quede,
pero sabe que ese día es seguro y al parecer, la herencia que le
dará un futuro tranquilo, también.
¿Seguir a
Jesús? ¡Sí, claro que sí! Es una personalidad sorprendente, ha visto a los allegados recibir milagros o sanidades, hasta les ha dicho a los que se
han unido y se van de manera inmediata: “-Les
felicito, ¡Qué bien! yo esperaré un poco de tiempo, aún tengo un asunto entre
manos” En un dicho judío: “Primero déjame
ir a enterrar a mi padre”
Mateo 8:22 –Sígueme –le replicó
Jesús–, y deja que los muertos entierren a sus muertos.
Jesús sabía
que éste era un aplazamiento indefinido; existen esos momentos cruciales en que
el espíritu humano quiere unirse a Jesús pero, las preocupaciones de esta vida
y el engaño de las riquezas han ahogado las enseñanzas del Maestro y ¡No dará
fruto! Es la pérdida de una gran oportunidad.
La respuesta
de Jesús enfatiza la urgencia de seguirle, nuestra vida es corta, ¿Puedes calcular cuánto? el tiempo para
seguir a Jesús, es aún más corto que nuestro tiempo de vida porque, no
empezamos el día que nacimos, sino el día (si tú aceptas), en que a través de
alguien o de una circunstancia, Jesús te replique: -Sígueme.
Mira que... en alguna parte entre el verso veintidós y el veintitrés, este aspirante
desaparece; para muchos muertos espirituales la vida financiera es más
importante, él tenía el dinero en su mente: “Muerto para Cristo, vivo para el mundo”
Si decidiera
seguir muerto en vida (como lo hizo), es apenas natural que siguiera entre los muertos y se
ocupara de las cosas de ellos; más, si decides vivir para Cristo, recibirás “herencia eterna”, "vida eterna" y lo terrenal perderá
su importancia:
Marcos 9:29-30 –Les aseguro –respondió Jesús-
que todo el que por mi causa y la del evangelio haya dejado casa, hermanos,
hermanas, madre, padre, hijos o terrenos, recibirá cien veces más ahora en este
tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con persecuciones)
y en la edad venidera, la vida eterna
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní
