¿Recuerdas a Andrés, el hermano de Simón Pedro?
Juan 1:36-37 Al ver a Jesús que pasaba por ahí, dijo: - ¡Aquí tienen al Cordero de
Dios! Cuando los dos discípulos le oyeron decir esto, siguieron a Jesús. Jesús
se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: ¿Qué buscan? –Rabí, ¿dónde te
hospedas? (Rabí significa: Maestro.)
Aquel mismo
día Andrés Le siguió, oyó a Juan, el bautista, decir: -¡Aquí tienen al Cordero de Dios! y enseguida
tomó su lugar en pos de Jesús, y al tiempo que da sus primeros pasos, escucha
la pregunta:¿Qué buscan?
¿Qué estás buscando?
¿Buscas
solución a dificultades financieras? ¿Te apremia cubrir las necesidades propias
y de tu hogar? ¿Te acorralan las deudas? ¿Buscas alivio a una
enfermedad o dolencia? Quizá, ¿No tienes paz, sino angustia? Tal vez, ¿inseguridad?
¿experimentas algún peligro? ¿Miedo a continuar llevando la pesada carga de la
soledad? ¿Qué buscas al llegar al Maestro?
Juan 1:39 –Vengan a ver –Les contestó Jesús: Ellos fueron, pues y vieron dónde se
hospedaba, y aquel mismo día se quedaron con él. Eran como las cuatro de la
tarde.
Todas las
razones por las que hayas llegado son completamente válidas para Jesús. Los dos
discípulos también querían quedarse con Él, el tiempo suficiente para hablar
de sus problemas y preocupaciones y terminaron escuchándole y conociéndole de
una forma más cercana. El creyente que quiere ser discípulo de Jesús no se dará
por satisfecho con una palabra ocasional, sino querrá tener tiempo personal con
Él, no como un conocido, sino de una forma tal como para ¡ser hospedado por Él en
Su propia habitación!
Parece que
Andrés siempre estuvo a la sombra de su hermano Simón Pedro, más no tenemos
vestigios de que se haya detenido a reflexionar en ello; a pesar de haber seguido
a Jesús antes que su hermano, no había inconveniente en no ser el protagonista.
Es posible que todavía hoy, muchos creyentes no hayan pensado, ¿Quién
era Andrés? Aunque, casi todo el mundo sí
sepa quién era Pedro.
Andrés no
formó parte del círculo íntimo de los discípulos, habría sido fácil que se
diera por ofendido. Acaso, ¿El mismo Pedro no le debía a él, el que le hubiera
presentado a Jesús? ¿No habría sido natural que se le concediera a Andrés, un puesto
especial entre los apóstoles, así fuera por mera antigüedad?
Pero todo
eso ni siquiera se le ocurrió a Andrés. Estaba contento de seguir en su
compañerismo con Jesús mientras Pedro ocupaba el centro de la atención; jamás
sintió que representara un papel secundario en el grupo de Los Doce, entonces,
¿Qué llenaba la vida de Andrés?
Andrés se
caracterizó por estar siempre presentándole a otros a Jesús. Sólo tres
veces aparece en los Evangelios y tienen que ver con esto:
1. Le presenta a
su hermano Simón Pedro:
Juan 1:41 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan,
habían seguido a Jesús. Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo:
-Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo)
2. Trae a Jesús
al muchacho de los cinco panes y dos pescados:
Juan 6:8-9A Otro de sus discípulos, Andrés
que era hermano de Simón Pedro, le dijo: -Aquí hay un muchacho que tiene cinco
panes de cebada y dos pescados…
3. Cuando trae
a los griegos que buscaban a Jesús:
Juan 12:20-22 Entre los que habían subido a adorar en la fiesta había algunos griegos.
Éstos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le pidieron:
-Señor, queremos ver a Jesús. Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos fueron a
decírselo a Jesús.
¿Trabajas por traer a otros al compañerismo con Jesús?
Andrés
disfrutaba enormemente trayendo a otros a Jesús; tenía corazón de evangelista y de
hecho lo fue, ¡El primer Evangelista, el
primero en dar fruto, el primero trayendo a su familia! Desde aquel día que
decidió quedarse con Jesús, dedicó el resto de su vida a traer a otros al
compañerismo con Jesús.
1
Pedro 2:3 Ahora que han probado lo bueno que es el Señor.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

