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¿Sabías que los árboles del desierto son los que tienen las raíces más profundas?
Un
hombre que plantaba árboles en un terreno de su propiedad, luego que éstos empezaban
a brotar, jamás los regaba, por tanto, sus árboles demoraban mucho en crecer; ¿acaso
no le preocupaba que no crecieran? ¿por qué no los regaba? Su pensamiento era que,
si los regaba, las raíces se quedarían en la superficie recibiendo el agua
fácil que venía de la regadera. Así que, a propósito, no los regaba para obligar
a sus raíces a extenderse a profundidad hasta que encontrarán la deseada agua
y también los nutrientes de las capas más internas de la tierra.
Al
desarrollar estas raíces tan profundas, los árboles se harían a sí mismos, muy
resistentes a la variación del clima, a la escasez o abundancia de lluvias, a
los tranquilos vientos o los fuertes huracanes.
Pasado
bastante tiempo, los árboles habían formado un nutrido bosque, tal y como este
plantador esperaba; mientras otros árboles declinaban en su lucha contra el
rigor cambiante del tiempo, los suyos, permanecían vigorosos, fuertes, firmes y
estables.
1 Pedro 5:10 Y después de que ustedes hayan
sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a
Su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y
estables.
Debes
saber que no desarrollarás un vigoroso carácter cristiano sino es a través del
proceso de Dios en tus circunstancias; por ejemplo, puedes creer que practicas
el verdadero amor cristiano hasta que alguien te ofende, te trata con injusticia
o te lastima, y entonces, para sorpresa tuya, empiezas a sentir rabia y hasta puedes
desear que baje fuego del cielo y los consuma.
Muchos
hablan del “gozo en el Señor” hasta cuando una pérdida económica, una
calamidad, una sorpresiva enfermedad o una gran desilusión, tocan a su puerta,
aquella misma por la que el “gozo” parece haber salido. Mira que muchas veces
se puede desequilibrar tu paz y templar tu paciencia, sacando a relucir cual
era el verdadero motivo de ese gozo.
Para
Dios es muy importante que profundices tus raíces cristianas, Él tiene como
prioridad, hacerte fuerte, firme y estable, sin embargo, somos tan vulnerables
en todas estas situaciones que lo queremos es que Dios nos rescate
inmediatamente, en efecto, se escuchan pocas oraciones con peticiones tales
como que “Dios ayude a vencer obstáculos” realmente no queremos saber de ningún
obstáculo, pero más allá de acudir a tus llamadas de auxilio, Dios está
comprometido en el desarrollo de tu carácter cristiano.
Es
verdad que los árboles de los desiertos llegan a tener raíces que miden hasta
800 metros de profundidad, pero tú no tienes que estar en el desierto, tienes
La Escritura en tus manos, tómala y echa profundas raíces espirituales en ella.
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¿Recuerdas qué es un administrador?
Un
hombre de negocios caminaba por la playa, se encontró sobre la arena una vieja
lámpara mágica, la tomó, la frotó y al salir el genio, le advirtió que sólo
quedaba un deseo; el hombre pensó por un momento, y entonces pidió que le diera
la Página Financiera del periódico local, donde aparecían los resultados de la
Bolsa de Valores, pero fechada exactamente un año después.
El
genio desapareció en una nube de humo y en su lugar quedó la página del
periódico con la información solicitada; entonces se sentó frotándose las manos
y disfrutando de la riqueza que tendría porque ahora podría invertir sus recursos
con la seguridad que a la vuelta de un año sería inmensamente rico.
Así,
soñando despierto, la hoja del periódico se le cayó de las manos y se volteó, del
otro lado, estaba la lista de personas fallecidas en la ciudad ese día, el
primer nombre que aparecía en la lista, ¡Era el suyo”
Lucas 12:20-21 Pero Dios le dijo: ¡“Necio! Esta
misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has
acumulado?” Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico
delante de Dios.
Te
contesto la pregunta inicial: administrador es alguien a quien que se le entrega
la responsabilidad de gestionar y hacer producir al máximo rendimiento una
propiedad o un negocio; para lograrlo debe partir de la planeación,
organización, dirección y control del uso adecuado de todos los recursos;
además, debe estar dispuesto a rendir cuentas de su administración en cualquier
momento que el dueño lo requiera.
Así,
los creyentes piensan como administradores, no como dueños; tienen claro que todo
le pertenece a Dios y por supuesto, Dios espera que tú demuestres que eres
digno de confianza. ¿Cómo estás administrando los recursos que Dios te confió?
Puesto
que el Señor Jesús habló más de dinero que de ninguna otra cosa, incluidas el
cielo y el infierno, es necesario que también te tomes muy en serio este tema;
¿Por qué? El dinero es la causa principal por la que las personas abandonan a
Jesús y también la razón por la que más creyentes evitan el servicio.
En
la Escritura existen dos tipos de ricos, los ricos para sí mismos y los ricos
para Dios; obviamente que este rico del que habló Jesús, es uno para sí mismo,
uno que hacía tesoros terrenales, uno que estaba preocupado y ansioso por la
seguridad de su riqueza.
Ciertamente
las riquezas no son un pecado, pero tampoco te dan ninguna seguridad, la intención
de, el Dios Proveedor es que administres, hagas producir y pongas el dinero a tu
servicio y al servicio del Reino, así, esta correcta administración, provocará
más y más bendiciones, a fin de que tu dinero sea usado para la gloria de Dios
y para tu bendición.
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¿Recuerdas lo del pato?
Un
alegre niño vino a la granja de sus abuelitos para visitarlos, llevaba consigo
una honda con la que todos los días salía al bosque a perfeccionar su puntería,
pero lastimosamente, jamás daba en el blanco. Un atardecer, cabizbajo regresaba
a la hora de la cena, al acercarse a la puerta, vio al pato de la abuelita, sin
pensarlo, preparó su honda, apuntó al pato, y ¡dio en el blanco! Al ver el pato
muerto, entró en pánico, corrió y escondió el cadáver entre la tierra, pero al
terminar, vio que su hermana lo estaba observando.
Después
de cenar, la abuelita dijo: –hija, acompáñame a lavar los platos– pero ella
contestó: –Abuelita, mi hermano me ha dicho que hoy quiere ayudarte a lavarlos,
¿verdad hermanito? Mientras a él le susurraba: –¿Recuerdas lo del pato? Así que
el niño se levantó y lavó los platos.
En
otra ocasión, el abuelito les invitó a ir de pesca, pero la abuelita contestó: –ve
con tu nieto, mi nieta y yo debemos quedarnos a preparar la comida– con una
leve sonrisa la niña añadió: –Yo puedo ir, mi hermano me ha dicho que le
gustaría ayudarte– y mientras le guiñaba el ojo, - ¿te acuerdas lo del pato?
Así que ella fue a pescar y él se quedó para ayudar.
Luego
de varias ocasiones en que este suceso se repetía, el niño no aguantó más, se
armó de valor, y le confesó a su abuelita que había matado y enterrado al pato;
ella le abrazó diciéndole: –hijo, yo vi desde la ventana cuando eso sucedió,
también desde allí te perdoné, pero me preguntaba, ¿hasta cuándo ibas a
permitir que tu hermana se aprovechara de ti?
2 Corintios 2:11 Para que Satanás no se aproveche
de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.
Mira
que el deseo de Dios es perdonar y restaurar con amor al ofensor, mientras que
satanás quiere, esclavizarle produciéndole sentimientos de culpabilidad y
desesperación. Así que es necesario que también tú perdones y restaures con
amor al que ha caído en pecado, al que asustado no sabe qué hacer después de
haber fallado.
También,
el acusador intenta destruirte aprovechándose de los pecados que tú mismo has
cometido, haciéndote sentir indigno, indigna, y así convencerte de olvidar la
oración, la lectura de la Escritura, el compañerismo pastoral y de los
hermanos; haciéndote sentir inmerecedor del perdón y la gracia que, por la
presión de la culpa, tú olvidas que ya recibiste en Cristo Jesús.
Claro
que satanás tiene en la mira tu mente y busca la forma de presionarte, es una
maquinación astuta y bien elaborada, ¡No le cedas terreno! no le permitas
aprovecharse ni sacar ventaja, corre a ponerte en paz con Tu Salvador y cíñete
con el cinturón de la verdad y declara el perdón que ya has recibido, también, ejerce
el ministerio de reconciliación que ya te fue entregado, para que detengas al
abusador en la vida de tus hermanos y puedan hallar restauración.
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¿Has pensado en tener un mentor?
Un
profesor entró en el salón e inmediatamente se dio cuenta que sería difícil que
sus alumnos hicieran silencio; sin embargo, comenzó la clase, pero nadie quiso
callar. Por segunda vez pidió que hicieran silencio, tampoco resultó, la
mayoría siguió conversando. Así que con tono alto y desafiante dijo: “Presten
atención, voy a decir esto una sola vez” Entonces le escucharon: Desde que
empecé como maestro, hace ya mucho tiempo, he descubierto que nuestras
enseñanzas son recibidas sólo por el cinco por ciento de los alumnos. De cada
cien alumnos, apenas cinco sacan provecho de las clases; sólo cinco serán
profesionales brillantes; únicamente cinco dejarán una huella que valdrá la
pena recordar; cinco nada más, contribuirán valiosamente en su entorno.
El restante noventa y cinco, sólo sirve para hacer el grueso de la población, pasarán sin dejar rastro, ni siquiera sus propias vidas serán significativas. Si observan bien, de cada cien maestros, apenas cinco son excelentes; de cien médicos, apenas cinco son unas eminencias; de cien abogados, sólo cinco son notables; de cada cien discípulos, sólo cinco vivirán a plenitud su propósito; generalizando, de cada cien personas, sólo cinco tendrán vidas excepcionales.
Así
que es una lástima no poder separar este cinco por ciento, porque si fuera
posible, dejaría apenas a esos alumnos destacados en este salón, así tendría el
silencio necesario para dar una clase magistral y estaría tranquilo sabiendo
que invertí en los mejores.
Pero
desafortunadamente no hay cómo saber quiénes de ustedes son esos alumnos, sólo
el tiempo lo demostrará; por lo tanto, voy a dar una clase ejemplar para esos
alumnos, a pesar del desorden que harán los del montón.
Aunque
te suene increíble, muchos buenos mentores llegan a la vida de personas que no
aprovechan el tiempo junto a ellos y desechan su experiencia y sus enseñanzas.
Mira
en tu entorno, si tú deseas formar parte de este selecto grupo del cinco por
ciento, evalúa a cada persona con la que pasas o hablas el mayor tiempo, tal
vez, necesites estar con líderes mayores y mejores fuera de tu pequeño círculo.
Puedes
sentirte intimidado, intimidada, tomando la iniciativa de acercarte a alguien
que tiene muchas más ideas y mejores que las tuyas, a pesar de eso, ¡hazlo!
descubrirás que grandes hombres y mujeres, con capacidad de enseñanza y
servicio, están dispuestos a invertir tiempo en ti, estos son los mentores.
La
mentoría es muy importante en tu área espiritual, en tu vida personal, en tus
finanzas, en tu profesión, incluso en tu matrimonio; puedes evitarte tantos
errores, si decides escuchar a un mentor. Mira qué puedes aprender muchísimo de
los que están pasos adelante de los tuyos; igual que los discípulos de aquel salón,
los inteligentes no son los que se saben todas las respuestas, sino aquellos
que aprenden de la experiencia de sus mentores.
Vuelve
a mirar a tu alrededor, si tienes un mentor cerca, aprovéchalo al máximo, y si
no lo tienes, por favor, sal a buscarlo.
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¿Recuerdas qué es el pedernal?
No
es un mineral, es una roca cuyo componente principal es el cuarzo, su color
puede ir desde el blanco hasta el negro, siendo el más común, el marrón; esta
roca es de forma curva y tiene filos muy cortantes. La principal característica
es su dureza y su resistencia, precisamente por esto, se usó en la Edad de
Piedra para la elaboración de herramientas cortantes.
Posteriormente
se empleó en las primeras armas de fuego, para iniciar la combustión de la
pólvora; esta aplicación continúa en los encendedores, aunque ahora, se ha
sustituido el pedernal por barritas de ferrocerio.
Isaías 50:7 Por cuanto el SEÑOR
omnipotente me ayuda, no seré humillado. Por eso endurecí mi rostro como el
pedernal, y sé que no seré avergonzado.
Tan seguro estaba el Señor Jesús de la ayuda de Dios, Su Padre, que determinó todo su ser con la resolución de mantenerse absolutamente firme en medio de los sufrimientos extremos, que Él ya sabía que tendría que afrontar.
La
demostración de esta determinación queda establecida por el símil que Él usa, “como el pedernal” así, nos hace ver de
qué valentía era Su resolución de proseguir hasta la Cruz.
Resistiría
las increíbles acciones humanas, como resiste el pedernal el paso del tiempo
inclemente; resistiría la euforia cambiante de la multitud que transforma la
aclamación en sentencia; resistiría el complot de Su pueblo y la ejecución a
manos de extraños.
Aquella,
su noche más angustiosa, en esa última comida con sus amigos, la toalla lo ceñía
como Siervo y lavó la suciedad de las calles de Jerusalén pegada a los pies de
Sus discípulos, quién lo creyera, así estaba llegando a la cúspide de Su
Ministerio, ante la mirada atónita de los doce hombres que estaban siendo
lavados y que más tarde Le abandonarían.
Resistiría
la traición, esa noche sería dado a conocer a las generaciones el nombre del
traidor más famoso de todos los tiempos; pero Judas no fue el primero, ni será
el último en traicionar al Salvador; también resistirá la negación, el
abandono; allí en la soledad de Su cruz, seguirá amándoles y en Sus últimas
Palabras, pedirá a Su Padre, perdón para la humanidad.
Finalmente,
tal y como lo dijera en Isaías, el Siervo sería enaltecido, honrado; la
aparente derrota a manos de los hombres, se convertiría en la más grande
exaltación, porque Su Padre omnipotente no permitiría que el Hijo fuera
humillado; aunque la ceguera, la pecaminosidad, pudieron mofarse
momentáneamente, amanecería el albor de una mañana de gracia para la humanidad.
Mira, Jesús es el estándar de valor y firmeza excepcional, el ejemplo de amor y valentía a seguir, recuerda, siempre, siempre existe un nuevo amanecer en Cristo.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní
Luego
de haber escuchado repetidas veces, su pequeña lengua redonda, que mueven con mucha
rapidez, provoca que las vibraciones del aire en las paredes de la siringe
reproduzcan aquellos sonidos que continuamente están escuchando, pero que de
ninguna manera pueden razonar lo que significan.
Santiago 1:23-24 El que escucha la
palabra, pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un
espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es.
En
la antigüedad, los espejos no se hacían de vidrio sino de metal pulimentado, así
se podían ver claramente los detalles que desfavorecían el rostro o las ondas
de cabello fuera de lugar y que harían lucir un tanto despeinado; se supone que,
al verse en esta forma, se tomarían los pasos necesarios para embellecerse,
pero si en lugar de ello, la persona se olvida de su apariencia y continua como
si nada pasara, desperdiciará la oportunidad de mejorarse a sí mismo.
El
espejo es al rostro lo que La Escritura es al alma humana; si luego de haber
visto en sus versículos, lo que debes cambiar, los comportamientos fuera de
lugar o los nuevos hábitos que deberías adoptar, tú, sencillamente cierras y no
actúas de inmediato, a pesar de haber entendido, olvidarás lo que debes
practicar.
Se
dice que las personas se pierden porque no han escuchado sobre Jesús, pero la
verdad que muchos que han escuchado sobre Él también se perderán.
Mira
que todo el mundo tiene un conocimiento básico de los mandamientos de Dios, una
cierta honestidad, normalmente no arrebatan los bienes de sus prójimos; no oprimen
a los pobres; procuran pagar sus deudas, practican ocasionalmente la verdad y
la justicia, ofrecen cierta solidaridad y ayuda mutua; pero tú sabes mucho más
que eso, has leído La Escritura.
Mira
que haber escuchado por repetidas veces, haber compartido o recitado con gran
precisión ciertas porciones bíblicas, o haber ganado alguna olimpiada bíblica,
o caído en la nota de alguna alabanza, pero, sin adoptar los cambios que se te
advirtieron, es mucho más que desilusionante, te acarrea la responsabilidad de haber
escuchado y no practicado.
La
entrega a Dios no significa dejar de pensar y obrar racionalmente, todo lo
contrario, ¡Dios no quiere desperdiciar el intelecto que te dio! Sino usarlo
para Su gloria y tu bienestar.
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Amanece en Getsemaní
La
escena era sorprendente, pues todos, hombres, mujeres, niños, llevábamos puesto
el mismo chaleco, la misma forma y el mismo color. Damas muy finamente vestidas
llevaban el mismo chaleco salvavidas que las mujeres de la limpieza, los
hombres de ropa elegantes llevaban también el mismo chaleco salvavidas que los
cocineros y los mecánicos.
Cada
vez que el pueblo de Dios se congrega es como un simulacro de salvamento, sin
importar edad, género, educación, todos llevamos puesto el mismo chaleco
salvavidas: ¡Cristo Jesús!
1 Corintios 12:13 Todos fuimos
bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo –ya seamos
judíos o gentiles, esclavos o libres–, y a todos se nos dio a beber de un mismo
Espíritu.
Un
cuerpo es saludable y eficaz cuando cada uno de sus sistemas y órganos están conectados
y desarrollando sus respectivas funciones, tal y como Dios, nuestro Creador, lo
diseñó y sincronizó para nuestra experiencia de vida.
La
Iglesia no es un edificio, es un cuerpo: “El cuerpo de Cristo”, se va
completando a medida que cada persona nacida de nuevo, es bautizada por Cristo en
Su Espíritu Santo; así, Jesús mismo ha creado esta unidad indivisible entre los
creyentes de todas las generaciones, sin excepción, pues si existieran más de
unos o de los otros, se destruiría el principio de unidad.
En
la Escritura no existen ejemplos de creyentes anónimos, seguidores encubiertos
o discípulos secretos; no hay tal cosa como el aislamiento; si tu primer
llamado fue a creer, el siguiente es a pertenecer; formar parte de Su Cuerpo implica
participación activa, dinámica, porque, aunque tu relación con Jesús es
personal, Él no desea que quede en el anonimato.
La
iglesia es parte del plan de Dios para rescatar el mundo y, la vida en comunidad
es parte de Su plan para los que ya rescatados; verás que, en ella, aprenderás
a amar a aquellos difíciles de ser amados; aprenderás a perdonar para poder
restaurar; aprenderás a pedir perdón para restablecer la comunicación;
experimentarás lo que es consolar, animar, apoyar; tendrás la oportunidad de
servir y poner tus dones y talentos al servicio de tu Congregación.
La
Iglesia es tan importante que Jesús Se entregó por ella, y el que tú
pertenezcas a ella, significa que, tú debes ser un órgano vital, necesario y
colaborativo; debes involucrarte dentro de la iglesia local en la que Dios te
ha plantado, para que descubras Su propósito y para que Su Espíritu pueda
desarrollar tus dones a su máximo potencial; verás que encontrarás tu rol
adecuado dentro de ella y esto te añadirá sentido eterno.
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