Juan 1:22 ¿Entonces quién eres? ¡Tenemos que llevar una
respuesta a los que nos enviaron! ¿Cómo te ves a ti mismo?
¿Cómo
te ves a ti mismo? ¿Qué opinión tienes sobre ti? Si por un momento puedes cerrar los ojos y ver
dentro de ti, hazte la silenciosa pregunta: ¿Cómo me veo a mi mismo? ¿Qué respuesta
vas a encontrar? porque existe una historia que sólo tú
conoces.
Si
tomaras un color para pintar tu pasado, dime, ¿sería un tranquilo azul celeste?
O tal vez tengaS algunos nubarrones manchando con un poco de gris; quizá un color
cálido te ayude a dar tono a algunos atardeceres cuando las cosas iban bien,
la felicidad matizaba bellamente tu paisaje, hubieras deseado siempre
esa tonalidad pero, son inevitables las sombras, sombras de pequeños o
grandes abandonos, reflejos de doloroso marrón que aún no se han podido
asimilar.
Puedes dedicar unos minutos y preguntarte: ¿cómo me siento conmigo mismo, conmigo misma? ¿Hay desilusión,
cansancio, sueños olvidados, metas a las que jamás llegaste, te han defraudado?
Y ¿ese cuadro se ha repetido más de una vez?
Una
pésima relación con mamá o papá, imposibles de entender y para los que tú
también resultaste difícil de comprender; traumas que surgieron en el corazón
por agresiones en la adolescencia, algunos en la infancia; corazones
inflamados; lienzos que hemos preferido enrollar y olvidar asumiendo: ¡No pasa
nada! Situaciones sin salida, ¿una violación, un incesto? ¡Relaciones
sentimentales que han dañado y lastimado!
Juan 8:3-5 Los maestros de la
ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio y
poniéndola en medio del grupo le dijeron a Jesús: -Maestro, a esta mujer se le
ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la ley Moisés nos ordenó
apedrear a tales mujeres. ¿Tú que dices?
Quizá fuimos sorprendidos en pecado, adulterio, infidelidad, robo, grosería, patanería,
rebeldía, vicio u otras cosas parecidas. No pienses solo en el
pecado que esta mujer cometió, ¡piensa en
su rostro ruborizado! de allí donde fue sorprendida, la llevaron a rastras quizá de
su ropa o de su cabello, y la arrojaron a los pies de Jesús, la rodea una
turba de hombres envalentonados, armados con piedras y dispuestos a matarla así,
¡a piedra!
¿Qué
ves en su rostro? ¡Terror, pánico! Podríamos justificarla por
su adulterio y decir que... tal vez no era feliz o que se sentía sola, o que,
buscaba una opción de vida en alguien que la usaba, en fin, cuántos argumentos
podamos tener para justificar un acto pecaminoso de mayor o menor coloración.
Igual la usa ahora este grupo de hombres, que no les importa la mujer en sí, no les importa si ella muere o vive, con la piedra en la mano, la
miran de manera con desprecio, quieren humillarle públicamente, sino fuera así,
la hubieran ejecutado en privado allá donde la encontraron, pero la trajeron a
rastras y la tiran a los pies de Jesús porque están ansiosos de ejercer su poder, ¡el poder
del acusador de los hermanos!
Continúa
sucediendo así, te habrás equivocado o tomado malas decisiones, la inexperiencia de
la juventud, tal vez te engañaron y ahora te sientes, señalado, señalada.
En estos minutos te has ido contestando cómo te ves a ti mismo, a ti misma... ¿Cómo es tu vida? De un cielo monótono, no tiene nada de
extraordinario, a veces, ¿vacío y sin sentido? ¿No diriges tus pasos a ninguna
parte, más que a cumplir el día a día?
¿No
te has podido perdonar? muchas vidas vacías, se esconden detrás de un título, profundos
sentimientos de soledad hacen que se pagen altas facturas de depresión; Jesús
llama a estos muertos en vida porque quiere resucitarles.
Él quiere tomarse el tiempo necesario para que Le cuentes: “tu historia…”
Te
agradará saber que Jesús no se detiene en si te vistes de tal o cual
manera, o si hablas de esta u otra forma, o si tu vida es más valiosa o más
insignificante que aquella otra… Sólo quiere que Le abras tu corazón:
Isaías 1:18 Vengan, pongamos las
cosas en claro –dice el SEÑOR-, ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán
blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!
Jesús puede mirar dentro de tu alma, restaurar tu corazón y trazar una nueva
línea de partida. ¡Cercano está hoy de ti! ¡Búscale!
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


Muy buen mensaje y cuan importante vernos como Dios nós ve.
ResponderBorrarGracias Wil! Bendiciones!
ResponderBorrarAmen bendiciones
ResponderBorrarAmén... Mi Dios te bendiga!
BorrarAmén así es
ResponderBorrarBendiciones!
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