Etiquetas

miércoles, 14 de marzo de 2018

¿CÓMO TE VES A TI MISMO?

Juan 1:22 ¿Entonces quién eres? ¡Tenemos que llevar una respuesta a los que nos enviaron! ¿Cómo te ves a ti mismo?

¿Cómo te ves a ti mismo? ¿Qué opinión tienes sobre ti? Si por un momento puedes cerrar los ojos y ver dentro de ti, hazte la silenciosa pregunta: ¿Cómo me veo a mi mismo? ¿Qué respuesta vas a encontrar? porque existe una historia que sólo tú conoces.

Si tomaras un color para pintar tu pasado, dime, ¿sería un tranquilo azul celeste? O tal vez tengaS algunos nubarrones manchando con un poco de gris; quizá un color cálido te ayude a dar tono a algunos atardeceres cuando las cosas iban bien, la felicidad matizaba bellamente tu paisaje, hubieras deseado siempre esa tonalidad pero, son inevitables las sombras, sombras de pequeños o grandes abandonos, reflejos de doloroso marrón que aún no se han podido asimilar.  

Puedes dedicar unos minutos y preguntarte: ¿cómo me siento conmigo mismo, conmigo misma? ¿Hay desilusión, cansancio, sueños olvidados, metas a las que jamás llegaste, te han defraudado? Y ¿ese cuadro se ha repetido más de una vez?

Una pésima relación con mamá o papá, imposibles de entender y para los que tú también resultaste difícil de comprender; traumas que surgieron en el corazón por agresiones en la adolescencia, algunos en la infancia; corazones inflamados; lienzos que hemos preferido enrollar y olvidar asumiendo: ¡No pasa nada! Situaciones sin salida, ¿una violación, un incesto? ¡Relaciones sentimentales que  han dañado y lastimado!

Juan 8:3-5 Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio y poniéndola en medio del grupo le dijeron a Jesús: -Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú que dices?

Quizá fuimos sorprendidos en pecado, adulterio, infidelidad, robo, grosería, patanería, rebeldía, vicio u otras cosas parecidas. No pienses solo en el pecado que esta mujer cometió, ¡piensa en su rostro ruborizado! de allí donde fue sorprendida, la llevaron a rastras quizá de su ropa o de su cabello, y la  arrojaron a los pies de Jesús, la rodea una turba de hombres envalentonados, armados con piedras y dispuestos a matarla así, ¡a piedra!

¿Qué ves en su rostro? ¡Terror, pánico! Podríamos justificarla por su adulterio y decir que... tal vez no era feliz o que se sentía sola, o que, buscaba una opción de vida en alguien que la usaba, en fin, cuántos argumentos podamos tener para justificar un acto pecaminoso de mayor o menor coloración.

Igual la usa ahora este grupo de hombres, que no les importa la mujer en sí, no les importa si ella muere o vive, con la piedra en la mano, la miran de manera con desprecio, quieren humillarle públicamente, sino fuera así, la hubieran ejecutado en privado allá donde la encontraron, pero la trajeron a rastras y la tiran a los pies de Jesús porque están ansiosos de ejercer su poder, ¡el poder del acusador de los hermanos!

Continúa sucediendo así, te habrás equivocado o tomado malas decisiones, la inexperiencia de la juventud, tal vez te engañaron y ahora te sientes, señalado, señalada.

En estos minutos te has ido contestando cómo te ves a ti mismo, a ti misma... ¿Cómo es tu vida? De un cielo monótono, no tiene nada de extraordinario, a veces, ¿vacío y sin sentido? ¿No diriges tus pasos a ninguna parte, más que a cumplir el día a día?

¿No te has podido perdonar? muchas vidas vacías, se esconden detrás de un título, profundos sentimientos de soledad hacen que se pagen altas facturas de depresión; Jesús llama a estos muertos en vida porque quiere resucitarles.

Él quiere tomarse el tiempo necesario para que Le cuentes: “tu historia…”

Te agradará saber que Jesús no se detiene en si te vistes de tal o cual manera, o si hablas de esta u otra forma, o si tu vida es más valiosa o más insignificante que aquella otra… Sólo quiere que Le abras tu corazón:

Isaías 1:18 Vengan, pongamos las cosas en claro –dice el SEÑOR-, ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!

Jesús puede mirar dentro de tu alma, restaurar tu corazón y trazar una nueva línea de partida. ¡Cercano está hoy de ti! ¡Búscale!


¿Deseas apoyarnos financieramente? 

Puedes ofrendar con el siguiente enlace o el QR desde Nequi:

https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=D3B95LCK35FBY

Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

6 comentarios: