¿Pilato convocó
a reunión a los judíos junto con sus líderes religiosos? ¡Así es! por raro que
pueda sonar, les convocó porque, Pilato percibe el clima enrarecido de
acusaciones falsas con que han traído a Jesús.
Lucas 23:13 Pilato entonces reunió a los jefes de los sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, y les dijo: -Ustedes me trajeron a este hombre acusado de fomentar la rebelión entre el pueblo, pero resulta que lo he interrogado delante de ustedes sin encontrar que sea culpable de lo que ustedes lo acusan. Y es claro que tampoco Herodes lo ha juzgado culpable, puesto que nos lo devolvió. Como pueden ver, no ha cometido ningún delito que merezca la muerte, así que le daré una paliza y después lo soltaré. Pero todos gritaron a una voz: -¡Llévate a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!
Los
fundamentalistas religiosos no podían ocultar
la rabia que Jesús les producía, porque al llamarlos “sepulcros blanqueados” dejaba
en evidencia la realidad de sus corazones, ¡Cómo se llega a odiar al hombre de
Dios que hace evidente nuestro pecado!
Le odiaban
porque al sanar en sábado, irrespetaba su ley del sábado; Le odiaban porque no había
que buscar con lupa un milagro, había cientos y cientos de esos milagros que a ellos los exasperaban.
Le odiaban porque Jesús rompió eso que ellos enseñaban: ¡La enfermedad como consecuencia del pecado! Claro que, en el caso de la ceguera, decían que estaba vinculada a la vida
en el desierto, entonces si Jesús devolvía la vista, muy bien,
pero al sanar al “ciego de nacimiento” Jesús hace de la enfermedad una oportunidad para ver la Gloria
de Dios, así que también Le odiaban por esto.
Peor
aún, Jesús reafirma esto cuando resucita a Lázaro, un cadáver de cuatro días de
putrefacción que vuelve a la normalidad como si nada hubiera sucedido; este es
el hecho que les lleva a la gran decisión: ¡Jesús debe morir! y deciden que no sólo
Él morirá, también es necesario que muera Lázaro porque este milagro ha
dividido al pueblo y muchos se han pasado al lado de Jesús.
¡Decidido
está y será en la fiesta de la Pascua! Más, cuando Jesús entra el domingo,
recibido de una multitud que, con palmas en sus manos y tendiendo sus
mantos a lo largo del camino, le alaban como ¡Bendito el Rey de Israel! entonces, se dan cuenta que, no será tan
fácil, que no pueden ponerle las manos encima en medio de la multitud.
Así que, deciden tomarle en un momento en que esté solo, sin Sus seguidores, cuando todo el mundo esté durmiendo y ejecutar rápidamente un juicio antes que la ciudad despierte, de tal
manera que en la mañana, ya Le encuentren sobre la Cruz. Es necesario aprovechar
que Judas dijo que lo quería entregar y necesaria también, la intervención del
gobernante romano, pues él si puede ordenar la muerte capital, La crucifixión.
La justicia imperial
era la gloria de Roma, habría que presionar al gobernador romano para que la
quebrantara, podían hacerlo porque Pilato había cometido ya dos errores que lo dejaban en sus manos.
Entonces, Pilato está frente
a Jesús y encuentra que todos los argumentos acusadores con que le hicieron
asistir a las seis de la mañana para sentenciarlo, ¡son falsos! No encuentra
ninguna "figura jurídica" en la que pueda respaldarse para dar muerte a Jesús.
De un lado
tiene la inocencia de Jesús, al otro la turba gritando ¡crucifícale! su esposa
también le ha advertido del peligro que sería “meterse con ese Justo”. Pilato empieza a buscar alternativas que le
permitan salir bien librado y dar por terminada esa revuelta.
Recordó que Jesús es Galileo, de la jurisdicción de
Herodes, que buena alternativa, se lo envía a él; animado Herodes, tiene la “curiosidad” de ver uno de los milagros de Jesús, pero
decepcionado por Su silencio, se lo devuelve, para que Pilato continúe haciendo lo que tiene que
hacer.
Pilato vuelve
a repetirles “No veo culpabilidad en este Hombre” por lo menos cuatro veces
insistió en ello, y toma una segunda alternativa con la esperanza de poder
librar al Galileo y les saca a Barrabás, su desconcierto es total cuando todos
gritan a una voz: “-¡Llévate a Ése! ¡Suéltanos a Barrabás!
Juan 19:12b Si dejas en libertad a este hombre, no eres amigo del
emperador. Cualquiera que pretende ser rey se hace su enemigo.
¡Presión! los judíos lo presionan: algo así como... Si es necesario, ¡Iremos a Roma y quedará en
evidencia tu mal gobierno!
Qué falta de carácter de Pilato para ejercer autoridad, sabe que Jesús es inocente, pero no quiere pagar el precio de actuar
con justicia e integridad, cede a la manipulación, suelta al asesino y retiene al Justo. Es acorralado por su
propia debilidad y toma una tercera decisión equivocada: “Le daré una paliza y lo soltaré”
¿Una paliza?
¡Pero si ha dicho qué es inocente! Golpearle, ¿Por qué? Por satisfacer al
pueblo, ¿olvida que acababa de decirle a Jesús que tiene la autoridad en dicho pueblo?
Quizá pénsó: “estoy salvándole la vida” ¿En
serio? Si luego al verle salir como una masa sangrante y temblorosa,
desfallecido al extremo, ni siquiera allí, es capaz de pagar el precio de
rescatar al Justo, prefiere complacer las demandas y ceder a la manipulación de la multitud, su falta de carácter para obrar con
rectitud, frente a Uno que sí pago el precio de la misión por la cual había
venido a dicho pueblo.
Tú ¿Pagas el
precio? ¿Soportas la presión de la mayoría y rechazas la manipulación? ¿Decides
por beneficios o por principios? No claudicar, es atreverse a sostener la fe en
Jesús frente a la mayoría.
“Es muy seguro que, cinco años más tarde,
antes de suicidarse, recordara que una vez estuvo frente al Galileo y… Le
crucificó”
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