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sábado, 14 de abril de 2018

“UNA NUEVA RELACIÓN”

Génesis 1:26a Y dijo “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza.”


La Escritura afirma que hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios; con ello no dice que el hombre sea un pequeño dios o un dios en potencia, más bien, que de manera visible, en el hombre existe de lo que existe en Dios.

Dios sopló aliento de vida en Adán y fue dotado con características y capacidades que le diferenciaban del resto de la Creación, a fin de que pudiera comunicarse con su Creador.

Dios posee una mente, infinita por cierto, le llamamos Omnisciencia; también posee la capacidad de amar, amor inagotable; y Su voluntad, buena, agradable y perfecta, la capacidad para decidir y obrar.

Entonces Dios equipó a Adán con una mente, capacidad intelectual; un corazón con el que pudiera amar y una voluntad con la cual podría decidir y obrar; el huerto fue el lugar en el que tuvo la oportunidad de ejercitar estas capacidades recibidas.

Tuvo la oportunidad de ejercitar su mente cuando recibió la tarea de nombrar a todos los animales, los examinó y les puso el nombre adecuado; si bien fuera fauna o flora, ejercitaba su intelecto y aprendía más acerca de Dios, porque Dios se reveló a Adán a través de la Creación.

Cuando Dios le dio una esposa, su corazón se centró en ese regalo, así ejercitó su capacidad para amar, amando responsablemente a su esposa y a Dios mismo; así Dios se revelaba como un Dios de amor.

Cuando Dios plantó el árbol del conocimiento del bien y del mal, le dio a Adán la oportunidad de ejercer su voluntad respecto de La voluntad del Creador; si no hubiera existido la prueba de obediencia, no hubiera podido existir esta relación entre la voluntad del hombre y la voluntad de Dios.

Así, era posible la comunión entre la mente de Adán y la mente de Dios, el corazón de Adán y el corazón de Dios, la voluntad de Adán y la voluntad de Dios; la comunión espiritual implica el uso de estas tres capacidades, ejercitadas hacia Dios. Adán no podía disfrutar de esta comunión si solo ejercitaba su mente y su corazón hacia Dios, pero no su voluntad.

No sabemos cuánto tardó Adán en ejercitar su voluntad en contra de La voluntad de Dios, pero al hacerlo, quebró de manera inmediata la comunión que existía entre él y su Creador. 

¡El pecado privó a la criatura de su comunión con el CreadorSu mente fue oscurecida, cegada por el pecado y como resultado inmediato, nuestro entendimiento fue alejado de la vida de Dios:
Efesios 4:18 A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios.

También se degradó nuestra capacidad emocional, no fue que la perdiéramos, sino que ha sido tan pervertida, que no puede ejercitarse hacia Dios:  
Romanos 1:24a Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones,

La voluntad del hombre quedó incapacitada para ser ejercida hacia Dios:
Romanos 7:18-20 Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí.

Como consecuencia de la voluntad de Adán en contra de la voluntad de Dios, ¡El ser humano ha sido convocado a juicio! 

Teniendo un intelecto oscurecido por el pecado, no puede conocer a Dios; con su pecaminosidad emocional, no puede amar a Dios y con su voluntad en contra Dios, no puede ni quiere obedecerle.

Pero Dios había planeado una nueva creación en Cristo Jesús:

1 Corintios 2:16b Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.
Una nueva manera de pensar: no se refiere a la renovación de la mente anterior, sino a la implantación de una nueva forma de pensar que nos permite ser regenerados y gozar de la comunión con Dios. 

Ezequiel 11:19 Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne.
No ha tratado de arreglar nuestra capacidad de amar, corrompida por el pecado, sino que, mediante un nuevo corazón nos ha concedido nueva esa capacidad.

Santiago 1:18 Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación.
Por Su propia voluntad nos ha hecho nacer de nuevo, a fin de que podamos caminar en Su voluntad.

Cuando tú, como hijo de Dios, ejercitas tu mente hacia Dios para conocerle, tu corazón para amarle y tu voluntad para obedecerle, entonces estás en comunión con Dios; pero si algo de esto, en ti, no está en armonía con Dios, entonces, no estás gozando de la comunión para la cual has sido creado a Su imagen y semejanza.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

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