Génesis 1:26a Y dijo “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza.”
La Escritura
afirma que hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios; con ello no dice
que el hombre sea un pequeño dios o un dios en potencia, más bien, que de manera
visible, en el hombre existe de lo que existe en Dios.
Dios sopló
aliento de vida en Adán y fue dotado con características y capacidades que le diferenciaban
del resto de la Creación, a fin de que pudiera comunicarse con su Creador.
Dios posee
una mente, infinita por cierto, le llamamos Omnisciencia; también posee la
capacidad de amar, amor inagotable; y Su voluntad, buena, agradable y perfecta, la capacidad
para decidir y obrar.
Entonces Dios
equipó a Adán con una mente, capacidad intelectual; un corazón con el que
pudiera amar y una voluntad con la cual podría decidir y obrar; el huerto fue
el lugar en el que tuvo la oportunidad de ejercitar estas capacidades
recibidas.
Tuvo la
oportunidad de ejercitar su mente cuando recibió la tarea de nombrar
a todos los animales, los examinó y les puso el nombre adecuado; si bien
fuera fauna o flora, ejercitaba su intelecto y aprendía más acerca de Dios, porque
Dios se reveló a Adán a través de la Creación.
Cuando Dios le
dio una esposa, su corazón se centró en ese regalo, así ejercitó su
capacidad para amar, amando responsablemente a su esposa y a Dios mismo; así Dios se revelaba como un Dios de amor.
Cuando Dios plantó
el árbol del conocimiento del bien y del mal, le dio a Adán la
oportunidad de ejercer su voluntad respecto de La voluntad del Creador; si no
hubiera existido la prueba de obediencia, no hubiera podido existir esta relación
entre la voluntad del hombre y la voluntad de Dios.
Así, era
posible la comunión entre la mente de Adán y la mente de Dios, el corazón de
Adán y el corazón de Dios, la voluntad de Adán y la voluntad de Dios; la comunión espiritual implica el uso de
estas tres capacidades, ejercitadas hacia Dios.
Adán no podía disfrutar de esta comunión si solo ejercitaba su mente y su corazón
hacia Dios, pero no su voluntad.
No sabemos cuánto tardó Adán en ejercitar su voluntad en contra de La voluntad de Dios,
pero al hacerlo, quebró de manera inmediata la comunión que existía entre él y su
Creador.
¡El pecado privó a la criatura
de su comunión con el Creador! Su mente fue
oscurecida, cegada por el pecado y como resultado inmediato, nuestro
entendimiento fue alejado de la vida de Dios:
Efesios 4:18 A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón,
éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que
proviene de Dios.
También se
degradó nuestra capacidad emocional, no fue que la perdiéramos, sino que ha sido
tan pervertida, que no puede ejercitarse hacia Dios:
Romanos 1:24a Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones,
La voluntad
del hombre quedó incapacitada para ser ejercida hacia Dios:
Romanos 7:18-20 Yo
sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque
deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que
quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo
quien lo hace sino el pecado que habita en mí.
Como
consecuencia de la voluntad de Adán en contra de la voluntad de Dios, ¡El ser humano ha
sido convocado a juicio!
Teniendo un intelecto
oscurecido por el pecado, no puede conocer a Dios; con su pecaminosidad emocional,
no puede amar a Dios y con su voluntad en contra Dios, no puede ni quiere
obedecerle.
Pero Dios había
planeado una nueva creación en Cristo Jesús:
1 Corintios 2:16b Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.
Una nueva manera de pensar: no se refiere a la
renovación de la mente anterior, sino a la implantación de una nueva forma de pensar que nos
permite ser regenerados y gozar de la comunión con Dios.
Ezequiel 11:19 Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado.
Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un
corazón de carne.
No ha
tratado de arreglar nuestra capacidad de amar, corrompida por el pecado, sino que, mediante
un nuevo corazón nos ha concedido nueva esa capacidad.
Santiago 1:18 Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación.
Por Su
propia voluntad nos ha hecho nacer de nuevo, a fin de que podamos caminar en Su
voluntad.
Cuando tú, como hijo de Dios, ejercitas tu mente hacia Dios para conocerle, tu corazón
para amarle y tu voluntad para obedecerle, entonces estás en comunión con Dios;
pero si algo de esto, en ti, no está en armonía con Dios, entonces, no estás gozando
de la comunión para la cual has sido creado a Su imagen y semejanza.
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Glorioso Rey gracias por amarnos tanto y por tu palabra Verdadera.
ResponderBorrarAmén! Mil bendiciones!
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