¿Recuerdas qué es un administrador?
Un
hombre de negocios caminaba por la playa, se encontró sobre la arena una vieja
lámpara mágica, la tomó, la frotó y al salir el genio, le advirtió que sólo
quedaba un deseo; el hombre pensó por un momento, y entonces pidió que le diera
la Página Financiera del periódico local, donde aparecían los resultados de la
Bolsa de Valores, pero fechada exactamente un año después.
El
genio desapareció en una nube de humo y en su lugar quedó la página del
periódico con la información solicitada; entonces se sentó frotándose las manos
y disfrutando de la riqueza que tendría porque ahora podría invertir sus recursos
con la seguridad que a la vuelta de un año sería inmensamente rico.
Así,
soñando despierto, la hoja del periódico se le cayó de las manos y se volteó, del
otro lado, estaba la lista de personas fallecidas en la ciudad ese día, el
primer nombre que aparecía en la lista, ¡Era el suyo”
Lucas 12:20-21 Pero Dios le dijo: ¡“Necio! Esta
misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has
acumulado?” Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico
delante de Dios.
Te
contesto la pregunta inicial: administrador es alguien a quien que se le entrega
la responsabilidad de gestionar y hacer producir al máximo rendimiento una
propiedad o un negocio; para lograrlo debe partir de la planeación,
organización, dirección y control del uso adecuado de todos los recursos;
además, debe estar dispuesto a rendir cuentas de su administración en cualquier
momento que el dueño lo requiera.
Así,
los creyentes piensan como administradores, no como dueños; tienen claro que todo
le pertenece a Dios y por supuesto, Dios espera que tú demuestres que eres
digno de confianza. ¿Cómo estás administrando los recursos que Dios te confió?
Puesto
que el Señor Jesús habló más de dinero que de ninguna otra cosa, incluidas el
cielo y el infierno, es necesario que también te tomes muy en serio este tema;
¿Por qué? El dinero es la causa principal por la que las personas abandonan a
Jesús y también la razón por la que más creyentes evitan el servicio.
En
la Escritura existen dos tipos de ricos, los ricos para sí mismos y los ricos
para Dios; obviamente que este rico del que habló Jesús, es uno para sí mismo,
uno que hacía tesoros terrenales, uno que estaba preocupado y ansioso por la
seguridad de su riqueza.
Ciertamente
las riquezas no son un pecado, pero tampoco te dan ninguna seguridad, la intención
de, el Dios Proveedor es que administres, hagas producir y pongas el dinero a tu
servicio y al servicio del Reino, así, esta correcta administración, provocará
más y más bendiciones, a fin de que tu dinero sea usado para la gloria de Dios
y para tu bendición.
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