Etiquetas

jueves, 24 de septiembre de 2020

PRUEBA DE RESISTENCIA

 ¿Recuerdas la corona de laurel de la antigüedad?


Su historia se remonta al mundo clásico antiguo y tiene una estrecha relación con la corona de olivos que entregaban a los ganadores en los Juegos Olímpicos.

Esta corona triunfal siempre ha sido un símbolo de victoria, inicialmente se hacía en hojas de laurel, posteriormente se empezó a hacer en oro; puede tener forma circular o de herradura; se entregaba como recompensa a poetas, deportistas y guerreros en la antigua Grecia y Roma.

En cuanto a su nombre, corona de laurel, dio origen a varias palabras, por ejemplo, “Laura”, incluso, llegó a convertirse en adjetivo, como cuando dices “tesis laureada”

Esta corona ha mantenido su simbología de victoria hasta nuestros días pues varios países la han grabado en sus escudos, dándole no solo el significado de triunfo militar, sino también una connotación de libertad.

También, en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004, fueron entregadas coronas de laurel a los ganadores, para recordar este pasado glorioso, y también fue el diseño de las medallas entregadas a los ganadores en las Olimpiadas de Río de Janeiro en 2016.

Santiago 1:12 Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.

Santiago está usando el término griego “Stéfanos”, que tiene la idea de esta clase de corona, más la corona de vida, es aún muchísimo más sobresaliente y más ricamente elaborada que una corona terrenal.

Es la recompensa a la “Prueba de resistencia a la tentación” Hummm… proceso difícil y a veces doloroso, diciendo no a lo que quisieras decir sí, pero que sabes que no debes hacer. Premio a si resistes con firmeza esa lucha con los pensamientos de tu mente y los deseos humanos, para más bien, hacer la voluntad del que te compró a precio de sangre.

Así, los aprobados, en el Día de la Gran Premiación, recibirán la corona de la vida. ¡Ésta sí que es felicidad verdadera! no es un triunfo efímero ni terrenal, sino un premio eterno, entregado en el Tribunal de Cristo, frente a los testigos de la Corte Celestial.

¿En qué medida compararías los premios terrenales con este Premio Celestial? ¡Prácticamente con ninguna! o...

¿En qué podría parecerse la premiación terrenal a la Gran Premiación Celestial? o...

¿De manos de Quién valdría la pena recibir estas recompensas, aplausos y elogios, de personas terrenales o del Eterno Dios?

Siendo así, ¿valdría la pena perder la recompensa por ceder ante tentaciones que, como tú ya lo sabes, no traen más que amargas y tristes consecuencias? entre ellas, la pérdida de tu corona.


¿Deseas apoyarnos financieramente? 

Puedes ofrendar con el siguiente enlace o QR desde Nequi:

Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

No hay comentarios.:

Publicar un comentario