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jueves, 17 de septiembre de 2020

SENTIMIENTO DE URGENCIA

 ¿Recuerdas la fábula de la liebre y la tortuga?


La versión original fue escrita por Esopo, en ella, una liebre y una tortuga actúan y hablan como seres humanos, esa es la característica de este género literario. Actualmente, la encontramos bastante adaptada y con algunas porciones añadidas, ¿qué sucedía en la fábula original?

Una liebre muy orgullosa, no cesaba de pregonar que ella era el animal más veloz del bosque y se pasaba el día burlándose de la lentitud de la tortuga: –¡Eh, tortuga, no corras tanto!

Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una apuesta: 

–Liebre, ¿vamos hacer una carrera? Estoy segura de poder ganarte. 

–¿A mí? Preguntó asombrada la liebre. 

–Sí, sí, a ti, pongamos nuestras apuestas y veamos quién gana la carrera. 

La liebre, muy engreída aceptó la apuesta, así que todos los animales se reunieron para presenciar la carrera, el búho señaló los puntos de partida y de llegada y ¡empezó la carrera!

Astuta y muy confiada, la liebre salió corriendo y la tortuga se quedó atrás, tosiendo y envuelta en una nube de polvo; cuando empezó a andar, la liebre ya se había perdido de vista; sin importarle la ventaja que ya le llevaba, siguió su ritmo, sin parar.

Mientras tanto, la liebre, confiando en que la tortuga tardaría mucho en alcanzarla, se detuvo a mitad del camino bajo un frondoso árbol y se tomó un descanso antes de terminar. Se quedó dormida, mientras la tortuga seguía caminando, paso tras paso, lentamente pero sin detenerse.

No se sabe cuánto tiempo durmió, pero cuando despertó, vio con pavor que la tortuga se encontraba a tan solo tres pasos de la meta; en un sobresalto, corrió con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la tortuga había alcanzado la meta y ganado la carrera!

Se han tomado muchas enseñanzas de esta fábula: constancia, perseverancia, confianza, en fin, todas válidas y correctas, más yo quiero llamar tu atención sobre la emoción que debió sentir la tortuga desde el primer paso en la línea de partida, durante el camino y hasta cruzar la línea de meta.

Piensa que cada paso fue presionado por un “Sentimiento de urgencia” Es la actitud emocional que alguien tiene hacia una cosa, una circunstancia o una persona.

¡Hazlo ahora! No caigas en la trampa de pensar que después harás esto o harás aquello…  Después era la palabra en la mente de la liebre, “sé que tengo que organizar tal cosa… después lo haré” ¿Por qué nos hacemos eso a nosotros mismos?

El sentimiento de urgencia no debe ser confundido con la ansiedad, reacción emocional que genera preocupación y angustia; lo ideal es que te presiones a ti mismo, a ti misma, con un sentimiento de urgencia equilibrado, así, tanto la calidad como la velocidad de lo que haces te mantiene en un mejoramiento constante.


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Raquel Toro 
Amanece en Getsemaní

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