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jueves, 1 de octubre de 2020

AZÚCAR

Te has preguntado, ¿cómo es el amor de Dios?

En clase de Iglesia Infantil, una maestra les hizo esta misma pregunta a sus niños y uno de ellos contestó: –El amor de Dios es muy grande, hasta el Cielo; enseguida una niña añadió, –¡hasta el infinito! Mientras todos los demás seguían afirmando –Sí, es muy grande, muy grande.

La maestra insistió: Grande, infinito, ¿cómo es el amor de Dios? Después de un largo silencio, otra niña levantó la mano y dijo:  –Mi abuelita me explicó que el amor de Dios es como el azúcar en mi leche; tú no ves el azúcar cuando se ha disuelto, pero cuando tomas la leche, es dulce; el amor de Dios es igual, y si Dios no está en tu vida, ¡nada tiene sabor!

¡Excelente! sonrió la maestra, es la explicación más práctica que he escuchado, el amor de Dios es tu azúcar y todos los días está endulzando tu vida.

Efesios 3:18b Cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo.  

¡Todos los niños tenían razón! El amor de Dios es grande, muy grande, infinito y lo llena todo.

Mira hacia el Cielo inmenso; ahora al horizonte que encuentras a tu derecha, ahora a tu izquierda; piensa en la profundidad de la tierra, más abajo de los mares que se encuentran bajo tus pies; todo está lleno de Su amor, esa es la magnitud, tan inmenso como todo esto.

¿El ancho del amor de Dios podría medirse? Podría ser… Dios dice “Con cuerdas de ternura, con lazos de amor” Sí, Sus brazos abiertos desde la Cruz incluyen a todas las personas, de toda raza, lengua y nación, Su aceptación amorosa pues ninguno que se acerque a Él será rechazado.  

¿En su longitud? Se trata de eternidad, ¿recuerdas? –“con amor eterno te ha amado” Desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura, desde antes de la fundación del mundo y por siempre y para siempre con Él.

¿En su altura? Aún en el ambiente celestial, todos los que habitan con Dios, pueden sentir como Él sigue amando a la humanidad entera; por eso es que hacen fiesta cada vez que un pecador se convierte o cada vez que un hijo perdido regresa al hogar; Su corazón se alegra y Su amor envuelve a todos los que van por el camino hacia el Cielo.

¿En su profundidad? Pasó por el dolor de la cruz, por la experiencia de la muerte, descendió hasta las profundidades para alcanzar a los espíritus encarcelados y continúa alcanzando a quienes están extraviados por malos caminos. El amor de Cristo se extiende hasta lo más bajo y vil de la depravación humana para poder redimirles, así, el amor de Cristo puede alcanzar a cualquier persona, en cualquier pecado en el que se encuentre.

Sabes, nadie queda excluido del amor de Cristo, porque ningún lugar está fuera de Su alcance.

Si tú puedes comprender el tamaño de Su amor por ti… podrás recibirlo en plenitud.


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

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