Etiquetas

miércoles, 18 de noviembre de 2020

PONCIO PILATO

¿Sabes qué sucedió finalmente con Poncio Pilato?


Pilato jamás hubiera imaginado que sería más recordado que Julio César, Tiberio o Nerón, y no precisamente por sus conquistas o grandes construcciones, sino por ese viernes sin igual.

No se sabe con seguridad dónde nació o cómo fue su vida antes de llegar a Judea, donde gobernó desde el año 26 al 36 d.C.

¡La cruz fue una encrucijada en la vida de Pilato! por un lado, su conciencia le decía, tal y como él mismo lo afirmó: “No encuentro que este Hombre sea culpable de nada”; pero, por otra parte, lo incitaban los gritos de la multitud, multitud que indudablemente, él quería satisfacer.

Pilato estuvo frente a frente con Jesús, sabía que Jesús era inocente, por eso no encontró ninguna figura jurídica de la que pudiera hacer uso para condenarlo; se dio cuenta que los líderes religiosos le habían tendido una trampa y que todo lo dicho acerca de ese acusado era mentira.

Mateo 27:19 Mientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió el siguiente recado: “No te metas con ese justo, pues por causa de Él, hoy he sufrido mucho en un sueño”

En medio de la encrucijada y la urgencia de tomar una decisión, una voz vino en el auxilio de Pilato, ¡la voz de su esposa!

De alguna forma, Dios comunicó a esta mujer, que Jesús era un hombre justo y ella fue a advertir a Pilato, a tiempo, y por unos momentos, él prestó atención a ese ser amado que quería ayudarle para que obrase de manera correcta.

¿Hay alguna voz de un ser querido, tu esposa, tu esposo; mamá o papá; hija o hijo; que te ha estado hablando de Jesús? ¿Un ser amado que te ha insistido, quizá te ha rogado para que obres de acuerdo a lo que Dios dice sobre su Hijo? ¿Has escuchado a favor tuyo, la voz intercesora de alguien que te ama?

Pilato pensó, a pesar de la amada voz de advertencia, que podía ignorar a Jesús; creyó que se desocuparía rápidamente del caso de ese Rey de los judíos y regresaría prontamente a desayunar junto a su amada esposa, pero no fue así… tomó una decisión en contra de la justicia, en contra de la vida, y más aún, en contra de sí mismo.

Sobre el año 37, luego de ser destituido de su cargo de gobernador, Pilato regresó a Roma, y en Viena, antes de suicidarse, con toda seguridad, nuevamente recordaría, que una vez estuvo frente al galileo, frente al Hijo de Dios, y lo crucificó.

¡El mensaje de la cruz sigue siendo una encrucijada! A no ser que atiendas la voz amada que te trae las buenas nuevas del Hijo de Dios.


¿Deseas apoyarnos financieramente? 

Puedes ofrendar con el siguiente enlace o QR desde Nequi:

Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

No hay comentarios.:

Publicar un comentario